10-06-2026, 06:41 AM
Hora: Ocaso.
Dia 49 de Invierno
Año 17
El viento helado de Roshwan se quedó afuera en cuanto empujé la pesada puerta doble de madera de la entrada principal del Khoroshiy Stul. Como la mayoría de los habitantes en esta isla, ya estaba acostumbrado a las ventiscas heladas y la nieve, ya que crecí en esta isla, pero el cambio de temperatura al entrar al local se sintió de inmediato. El ambiente interior estaba cargado con el olor dulce y amargo del centeno, el murmullo de los cazadores locales y el calor de las antorchas que iluminaban las paredes de piedra y madera.
Me detuve exactamente sobre la alfombra roja rectangular de la entrada, la cual da la bienvenida a los clientes que concurrían el local, y a la vez dividía los dos sectores de mesas de la taberna. Con movimientos secos y firmes, sacudí la escarcha camuflada de mi pequeño abrigo. Luego, me quité el ushanka blanca, lo sacudí con fuerza para quitarle los copos acumulados y me la volví a colocar, realizando mi ajuste reglamentario constante para que quedara perfectamente derecha sobre mi cabello desordenado. Sin mas demora y con paso firme, caminé rápido hacia la izquierda del pasillo central, dejando atrás la gran piel de oso que decoraba el centro del salón.
Crucé el espacio abierto con una postura recta e impecable, manteniendo la mirada seria y dirigiéndome en línea recta hacia la gigantesca, al menos para mi, estructura de la barra. Al llegar a la barra, ubicándome justo frente al espacio donde el barman atiende y de espaldas a la piel de animal del suelo, mire hacia arriba mientras silbaba, frente a mi aquella estructura era aun mas imponente que vista de lejos, claramente no estaba hecha para mi tamaño, pero eso no era un impedimento para mi. Flexioné mis piernas cortas y di un brinco limpio directo hacia la superficie superior de la barra.
Aterricé de pie sobre la madera pulida, justo a treinta centímetros de uno de los vasos limpios alineados en el mostrador, y me senté de inmediato con las piernas estiradas. Mi enorme cola esponjosa se acomodó detrás de mi cuerpo, manteniéndose plegada cerca mio para no molestar al resto de las personas en la barra.
Carraspeé un poco y largue —¡Oi!— Exclamé con voz firme para llamar la atención del barman, mientras volvía a acomodarme el ushanka que amenazaba con taparme los ojos. —Me traería usted un vasito de juguito de manzana bien frío para reponer las energías tras la patrulla exterior....... por favor—
Mi voz comenzó a sonar cada vez mas bajito. No podía evitarlo, era naturalmente tímido y aunque quisiera imponer respeto, habían cosas que me podían. Como pedir mi vasito de juguito por ejemplo, pipippipipipipi.
Cajita Feliz
