08-06-2026, 07:25 PM
Kasui
El infante estaría guardando aquel ojo en su bolsillo hasta que su compañera rompió aquel pacto que hicieron para regañarlo como si el niño estuviera tocando caca. Aquel niño, al ser lo único que dijo la chica en todo el viaje y por el tono en que lo hizo, le salió solo el hacer un pequeño gruñido de molestia y tirar aquello al suelo, aún que si había podido lotear al muerto (objetos que este tuviera como espada y demás) lo habría hecho, pensó que le podría ser útil para alguno de sus Nakamas.
El niño se molestó levemente pero obedeció cruzándose de brazos para mirar el espectáculo asintiendo ante la lección de vida de su compañera a lo que entendió: Ser un traidor está mal y todo lo que tenga que ver un traidor o tocar un traidor es caca.
El muchacho atendió a la aparición de la líder revolucionaria, tras haber mirado un rato con devoción al decapitador de garra súper veloz y letal. El niño vio a a aquella líder y arqueó su ceja derecha seguida de la izquierda. Si una de sus manos era tan fuerte que tan asombrosamente fuerte podía llegar a ser ella? Sin duda alguna aquella reunión lo cautivó bastante pues, antes los veía como un mero método de supervivencia, ahora, le sirvió para ser consciente del mundo tan peligroso en el que vivía. Se sentía en peligro, pero seguro a la vez. Y además, para ser así de fuerte el primer paso es codearte de gente así de fuerte y parecía que ya lo estaba consiguiendo pues…si te fijabas en aquel lugar había muchísima gente pero, acaso había algún niño más? No que él pudiera verlo. En qué situacion dejaba aquello al muchacho? Era un pez en un mundo de tiburones? O simplemente un niño con talento y huevos. Ni si quiera él lo entendía, pero con aquel rostro inexpresivo, cerró sus dos puños lleno de confianza. Sabía que esto era un gran cambio y que había gente que había esperado durante mucho tiempo para estar donde estaba el en tan solo un par de meses. Pero, se sentía totalmente preparado para todo lo que venía, parecía que había nacido para algo más que matar. Quizá estaba hecho para formar parte de la historia de algo importante. Aún que ni siquiera lo pensó, simplemente decidió que debía seguir en aquella lucha para ser tan fuerte como los mas destacados de la misma, si era así, seguro que se podría defender siempre a él y a sus compañeros más cercanos.
El infante estaría guardando aquel ojo en su bolsillo hasta que su compañera rompió aquel pacto que hicieron para regañarlo como si el niño estuviera tocando caca. Aquel niño, al ser lo único que dijo la chica en todo el viaje y por el tono en que lo hizo, le salió solo el hacer un pequeño gruñido de molestia y tirar aquello al suelo, aún que si había podido lotear al muerto (objetos que este tuviera como espada y demás) lo habría hecho, pensó que le podría ser útil para alguno de sus Nakamas.
El niño se molestó levemente pero obedeció cruzándose de brazos para mirar el espectáculo asintiendo ante la lección de vida de su compañera a lo que entendió: Ser un traidor está mal y todo lo que tenga que ver un traidor o tocar un traidor es caca.
El muchacho atendió a la aparición de la líder revolucionaria, tras haber mirado un rato con devoción al decapitador de garra súper veloz y letal. El niño vio a a aquella líder y arqueó su ceja derecha seguida de la izquierda. Si una de sus manos era tan fuerte que tan asombrosamente fuerte podía llegar a ser ella? Sin duda alguna aquella reunión lo cautivó bastante pues, antes los veía como un mero método de supervivencia, ahora, le sirvió para ser consciente del mundo tan peligroso en el que vivía. Se sentía en peligro, pero seguro a la vez. Y además, para ser así de fuerte el primer paso es codearte de gente así de fuerte y parecía que ya lo estaba consiguiendo pues…si te fijabas en aquel lugar había muchísima gente pero, acaso había algún niño más? No que él pudiera verlo. En qué situacion dejaba aquello al muchacho? Era un pez en un mundo de tiburones? O simplemente un niño con talento y huevos. Ni si quiera él lo entendía, pero con aquel rostro inexpresivo, cerró sus dos puños lleno de confianza. Sabía que esto era un gran cambio y que había gente que había esperado durante mucho tiempo para estar donde estaba el en tan solo un par de meses. Pero, se sentía totalmente preparado para todo lo que venía, parecía que había nacido para algo más que matar. Quizá estaba hecho para formar parte de la historia de algo importante. Aún que ni siquiera lo pensó, simplemente decidió que debía seguir en aquella lucha para ser tan fuerte como los mas destacados de la misma, si era así, seguro que se podría defender siempre a él y a sus compañeros más cercanos.
