07-06-2026, 07:59 PM
Biwa era el nombre de aquel instrumento de apariencia tan peculiar, no era un banjo, ni tampoco una guitarra, de hecho carecía del característico hueco que suelen tener muchos instrumentos de cuerda para amplificar su sonido, su estructura era distinta casi extraña a mis ojos, una caja cerrada atravesada por cuerdas que ocultaban un vacío en su interior, cuanto más lo observaba más curiosidad despertaba en mí, para mi sorpresa, aquel instrumentos pertenecía a la señorita Akane y en cuanto Hiruzen me preguntó si deseaba escucharla toca, asentí inmediato, sin concederme siquiera un instante para pensarlo, ¿cómo podría negarme?, claro que quería escucharla, después de todo necesitaba descubrir qué clase de melodías era capaz de producir un instrumento tan singular como ese.
La doncella de cabello castaño comenzó a explicarme algunos detalles sobre su instrumento mientras tomaba una especie de espátula que le permitía pulsar las cuerdas tendidas del Biwa, aquello me recordó al arco de un violín y por fin comprendí por qué había relacionado aquella comparación aunque las similitudes parecían terminar ahí, el sonido que producía era mucho más agudo pero a la vez postería una serenidad difícil de describir, una cualidad apacible que lo distinguía de cualquier otro instrumento que hubiese escuchado antes. —- Sí, considero que cada instrumento posee un sonido único e irrepetible también. — compartía por completo aquel pensamiento, resultaba gratificante encontrar personas capaces de apreciar la música de esa manera, entendiendo que cada instrumento posee una identidad propia, una voz que no puede ser reemplazada por ninguna otra, saber que tendría la oportunidad de escuchar una composición nacida de las manos de sus propios intérpretes me llenó de emoción, aquellos instrumentos, que apenas unos minutos atrás eran desconocido para mí y ahora se asemejaban a tesoros recién descubiertos. Una sonrisa entusiasta se dibujó en mi rostro mientras me preparaba para acompañarlos, abrí el estuche de Amphitrite y tomé el violín con cuidado justo cuando las primeras notas de su interpretación comenzaron a envolver el ambiente de aquel parque.
Ambos llevaban un ritmo complementario siendo Hiruzen quien predominaba al marcar el tempo hasta que la melodía tomó forma, aquella combinación del biwa junto a la flauta de bambú se convirtió en una hermosa pieza musical que me recordaba a las composiciones folclóricas del puerto aunque poseía una identidad propia que la diferenciaba por completo, nunca había escuchado algo semejante, no, y en los momentos en que aquellos instrumentos cedían el protagonismo, mi violín se encargaba de llenar los vacíos sin ensuciar ni alterar la sonata que estaban desarrollando, cuando el biwa y la flauta retomaban su presencia, me limitaba a deslizar el arco sobre las cuerdas para producir notas en una escala menor que acompañaban la melodía de forma sutil y complementaria. Me sentía envuelta en una experiencia que nunca imaginé que tendría el día de hoy.
No sé en qué momento se formó a nuestro alrededor una multitud de espectadores, claro que era más divertido cuando había personas apreciando tu música, cuando eran felices al escucharla pero ciertamente mi corazón y mi atención estaban fijos en aquella melodía nueva para mis oídos, era como si pudiera estudiarla con tan solo escucharla, me sentía feliz y cada vez que me daban la oportunidad de demostrar mis habilidades con el violín, lo hacía con una energía cargada de emoción. Este era mi mundo.
Mis ojos divisaron entre la multitud algunas personas con vestimentas tradicionales muy parecidas a las que la joven Akane y el señor Hiruzen llevaban, ¿serían de la misma región?, quizás el sonido de sus instrumentos les remontaba a la música de sus hogares lejanos, ¿también serían músicos como ellos?, con un rostro sonriente miré a Akane y le hice una señal con la cabeza para que viera hacia la dirección donde estaban estas personas mientras Hiruzen hacía su interpretación.
¿Serían amigos de ellos?
La doncella de cabello castaño comenzó a explicarme algunos detalles sobre su instrumento mientras tomaba una especie de espátula que le permitía pulsar las cuerdas tendidas del Biwa, aquello me recordó al arco de un violín y por fin comprendí por qué había relacionado aquella comparación aunque las similitudes parecían terminar ahí, el sonido que producía era mucho más agudo pero a la vez postería una serenidad difícil de describir, una cualidad apacible que lo distinguía de cualquier otro instrumento que hubiese escuchado antes. —- Sí, considero que cada instrumento posee un sonido único e irrepetible también. — compartía por completo aquel pensamiento, resultaba gratificante encontrar personas capaces de apreciar la música de esa manera, entendiendo que cada instrumento posee una identidad propia, una voz que no puede ser reemplazada por ninguna otra, saber que tendría la oportunidad de escuchar una composición nacida de las manos de sus propios intérpretes me llenó de emoción, aquellos instrumentos, que apenas unos minutos atrás eran desconocido para mí y ahora se asemejaban a tesoros recién descubiertos. Una sonrisa entusiasta se dibujó en mi rostro mientras me preparaba para acompañarlos, abrí el estuche de Amphitrite y tomé el violín con cuidado justo cuando las primeras notas de su interpretación comenzaron a envolver el ambiente de aquel parque.
Ambos llevaban un ritmo complementario siendo Hiruzen quien predominaba al marcar el tempo hasta que la melodía tomó forma, aquella combinación del biwa junto a la flauta de bambú se convirtió en una hermosa pieza musical que me recordaba a las composiciones folclóricas del puerto aunque poseía una identidad propia que la diferenciaba por completo, nunca había escuchado algo semejante, no, y en los momentos en que aquellos instrumentos cedían el protagonismo, mi violín se encargaba de llenar los vacíos sin ensuciar ni alterar la sonata que estaban desarrollando, cuando el biwa y la flauta retomaban su presencia, me limitaba a deslizar el arco sobre las cuerdas para producir notas en una escala menor que acompañaban la melodía de forma sutil y complementaria. Me sentía envuelta en una experiencia que nunca imaginé que tendría el día de hoy.
No sé en qué momento se formó a nuestro alrededor una multitud de espectadores, claro que era más divertido cuando había personas apreciando tu música, cuando eran felices al escucharla pero ciertamente mi corazón y mi atención estaban fijos en aquella melodía nueva para mis oídos, era como si pudiera estudiarla con tan solo escucharla, me sentía feliz y cada vez que me daban la oportunidad de demostrar mis habilidades con el violín, lo hacía con una energía cargada de emoción. Este era mi mundo.
Mis ojos divisaron entre la multitud algunas personas con vestimentas tradicionales muy parecidas a las que la joven Akane y el señor Hiruzen llevaban, ¿serían de la misma región?, quizás el sonido de sus instrumentos les remontaba a la música de sus hogares lejanos, ¿también serían músicos como ellos?, con un rostro sonriente miré a Akane y le hice una señal con la cabeza para que viera hacia la dirección donde estaban estas personas mientras Hiruzen hacía su interpretación.
¿Serían amigos de ellos?
Amphitrite Toca la Cancion
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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