Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado]
#17
Cuatro palabras rompieron el silencio después de exponer mi origen.

No me sorprendió. Yo ya sabía que a él no le molestaría, pero mis preocupaciones no venían de cómo él fuera a reaccionar, sino de cómo todo ello pudiera repercutir en él por la reunión con su familia o en un futuro que se me hiciera más cercano que el que tenía previsto originalmente.

Sin embargo, hubo algo en su siguiente oración que me dolió. En ese sentido, me alivió que estuviera dándome la espalda o quizás mis gemas podrían haberme delatado.

Sí, había explicado lo que me preocupaba, pero claramente no había logrado transmitirle bien el porqué.

Ocurrió entonces otro de sus repentinos cambios, girándose hacia mí con un tono tan alegre que me sorprendió. No me molestó cuando dijo que pensó que sería más fuerte, pero aunque en parte me gustaba el deseo de protección que transmitía su gesto, también me preocupó que pensara que, por no ser lo bastante fuerte, no podría valerme yo.

Sin embargo, sonreí un poquito cuando él lo hizo. Tenía mucho que decir, pero antes quería escucharlo hasta el final para asegurarme de poder responder a cualquier duda o malentendido que pudiera haber.

Pero era cierto. Ya sabía que nuestras historias nos convierten en quienes somos, mas me tranquilizó escuchar que no necesariamente debían contarse. Aún sentada en el sofá, lo observo alzado frente a mí y descubro un pensamiento. ¿Cuántas veces había tenido que mirar hacia arriba para poder verlo?

Mis orejas se alzaron alerta y mis ojos se abren por completo cuando, en un único movimiento del albino, su rostro queda la misma altura que el mío, tan cerca que casi me confundía no poder contemplar aquellos mares cerúleos al mismo tiempo.

—… quiero que siempre recuerdes quién eres, Nyri. Te has convertido en una de las personas en las que más confío.

Aquel toque tan familiar me hizo revivir todos los otros que compartimos, otorgando aún más poder a las palabras que él mismo había manifestado.

Sonreí, compartiendo el sentimiento. Ambos lucharíamos contra el mundo en favor de la libertad. Sin embargo, lo que no diría es que, aunque sabía que tendría que seguirlo, mi objetivo era, en algún momento, poder mirarlo en esa cima como a un igual.

Aun así, aún tenía algo que aclarar.

—No voy a rendirme, Shin —confirmé con un brillo confiado en la mirada mientras buscaba la suya—. No voy a rendirme…, pero creo que hay algo que no has entendido o yo no he sabido explicar.

Fui entonces yo quien se puso en pie y comencé a caminar tranquilamente, enlazando las manos por detrás, dándole inicialmente la espalda.

—No me avergüenza la historia de mis padres. Ellos quisieron luchar por la liberación de los esclavos y estoy muy orgullosa  de lo que hicieron. —Comencé a dar la vuelta a la mesita de café junto al sofá—. Tampoco me avergüenza tener razones para pensar que fueran a venderme como esclava antes de que pueda recordar. Estoy convencida de que mi maestro me compró. —Mis pasos se detuvieron cuando llegué a la mitad, quedando justo ante mi compañero, pero separados por la madera. Aún no lo miré—. Shin, ambos compartimos el mismo sueño…, pero este ya era nuestro antes de conocernos. Yo ya sabía todo esto cuando entré en la Marina. Antes de entrar, ya me había imaginado muchas veces con el mismo final que mis padres. La muerte… no es lo que me asusta. —Sólo entonces mis aguamarinas se volvieron calmadas hacia él—. Al principio, estaba dispuesta a dejarme matar. Con suerte, para cuando me descubrieran podría haber llegado a hacer tanto ruido que quizás más gente quisiera cambiar las cosas desde dentro. Si acaso, sí me asustaba, y aun ahora un poco, el que puedan ejecutarme antes de que mi muerte pueda significar algo. Necesitaría hacerme un nombre primero. Pero, después de aquella conversación en la playa… —sonreí—, mis planes cambiaron un poco. Podría intentar apañármelas para escapar, y más teniendo mi fruta. Pero ¿qué haría después? No quisiera unirme a la Revolución e incentivar masacres. Quizás podría aprender a ser navegante y hacerme pirata como mi madre. Podría liberar esclavos de manera ilegal y asegurarme de llevarlos a salvo a alguna isla muy lejana de donde los hubiera rescatado. ¿Quién sabe? Quizás algunos quisieran unirse a mí y terminara teniendo mi propia tripulación… aunque seguramente sería una muy mala capitana —reí con suavidad—. No, no es eso lo que me asusta, Shin… —volví a caminar, tratando de descifrar su mirar—. Lo que me asusta… es quedarme sola. —Un miedo que ya le había transmitido con anterioridad—. Tener que alejarme de Dimitri, de Kael, de Choi…  De ti. —En aquel momento mis ojos se desviaron, robándome aquel pensamiento la fuerza para sostener los suyos—. Yo lucharé por ese sueño sueño aunque sea sola…, pero te prometí que me haría fuerte. Te prometí que te  seguiría hasta la cima…

Finalmente, mis pasos se detuvieron cuando apenas unos centímetros separaban mi cuerpo del de él. Con los puños cerrados, hice acopio de toda mi voluntad para atreverme a alzar la mirada. El brillo vidrioso de mis gemas contrastaba con la seguridad de mi rostro y la calma de mi voz.

—Shin, no me asusta luchar… Me duele la idea de tener que hacerlo sin ti…
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
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RE: Knockin' on Heaven's Door | Privado [Pasado] - por Nyra Kuroshiro - 06-06-2026, 10:13 PM

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