[EVENTO FACCIÓN-REV.]La llama de la Revolución [East Blue]
#4
Poco a poco se iba formando una muchedumbre de revolucionarios procedentes del East Blue a espaldas del panda. Activó su kenbunshoku en su nivel inferior y lo expandió en un radio de 100 metros a su alrededor para curiosear las auras de sus compañeros con la intención de sentir sus fuerzas y saber qué grupo de revolucionarios resultaba más interesante. La mayoría de brillos eran tenues en lo que a su poder respectaba. Esto era normal, pues poca gente en el mundo podía jactarse de ser verdaderamente fuerte. Los comandantes, como era normal, brillaban como estrellas en la noche. Una sonrisa orgullosa cruzó el rostro del panda cuando se dio cuenta de que Kisuke, cómo no, estaba a la par con el resto de comandantes excepto con aquella que comandaba las fuerzas del Grand Line. Le alentó además darse cuenta de que su propia fuerza no distaba tanto de la de la mayoría de los comandantes, pero no pensaba detenerse ahí. Sabía que en el mundo había fuerzas que le superaban por mucho y era su trabajo como Mariscal de la revolución seguir mejorando y haciéndose más fuerte para disminuir estas diferencias.

Entre los reclutas de rango indeterminado había gente interesante también, aunque era difícil verlos con claridad entre tanta gente. El que sí que no pasaba desapercibido era un gigante de unos veinte metros de altura que se había posicionado en lo que Bambú creía que era el escuadrón del West Blue. A veces era difícil saber dónde pretendían ponerse los gigantes realmente porque solían terminar estando en múltiples formaciones en atención a su tamaño. Otros brillos interesantes se perdían en la enormidad de la muchedumbre del ejército, de modo que Bambú no hizo el esfuerzo por ponerse a buscar con la mirada a sus compañeros más prometedores y se mantuvo atento a lo que sucedía en la tarima.

Era evidente que después de los comandantes tenía que hacer aparición la mano del ejército para dar paso a la comandante suprema del ejército. Pero aunque el panda se esperase la presencia de Alhen, no podía evitar ponerse nervioso ante su superior directo por encima de Kisuke. Su aura brillaba como el sol en el cielo despejado y era con diferencia el más poderoso de todos los presentes en los que se había podido fijar el panda. Escuchó con toda su atención las palabras de la mano, tratando de guardarlas en lo más hondo de su memoria. Empezó con Porco Ghibli, el mejor espía de la Revolución cuya identidad secreta secreta no conocía nadie, y siguió con Vallerie Dodgers, una tiradora sin igual en las filas libertarias. Gol D. Ick, el individuo más extravagante de entre los comandantes fue el tercero y después Kisuke. Bambú sacó pecho y se cuadró más todavía, si es que eso era siquiera posible, ante la presentación de su camarada de escuadrón. Finalmente Anna Saoki, que era la comandante del Grand Line y que parecía tener algún tipo de relación con la música.

El panda contuvo el aliento, porque después de la presentación de los comandantes vendría, o eso imaginaba él, la otra mano de la Revolución y, finalmente, la Comandante Suprema del Ejército. Sin embargo, para sorpresa de, seguramente, todos los presentes, se produjo en la voz de Alhen un cambio que Bambú recordaba muy bien. Al parecer había un traidor entre sus filas. Bambú se giró sobresaltado para mirar a la muchedumbre a sus espaldas como si fuera a identificar a un traidor a simple vista. ¿Sería Kovashi? Fue la primera persona que se le vino a la mente, pero no lograba identificar su aura entre todos los presentes. Se giró de nuevo hacia Alhen, el cual ya había desaparecido de donde estaba y tras buscarlo nuevamente ayudándose del haki lo encontró entre los revolucionarios del South Blue, aquellos bajo la jurisdicción de Porco Ghibli. Era imposible ver entre todas esas personas quién era la persona alcanzada por Alhen, pero a juzgar por las manchas de sangre en aquellos que tuvieron la desgracia de estar en sus inmediaciones, ya debía de estar muerta. —Si fuera Kovashi habría aguantado más de un golpe. —pensó el panda. Algo tenso, Bambú escuchó las palabras de Alhen a continuación. Mientras él siguiese en pie, no serían mancillados los sacrificios de todos los revolucionarios presentes. Asintió en silencio para sí mismo, pues estaba de acuerdo con el castigo del infractor. La traición al Ejército era un crimen inconcebible a ojos del panda y debía pagarse con la vida. Ese era el destino de los traidores y ese sería el destino de su viejo amigo.

Volviendo a su voz más sosegada y menos seria, Alhen llamó a la calma de todos los presentes. Ni una interrupción, ni un murmullo ni movimientos innecesarios. Bambú se quedó inmóvil, siguiendo a Alhen con la mirada según este se acercaba al espacio que ocupaban, al fondo del patio, dos gruesas cortinas que ocultaban, sin lugar a dudas, a la persona más importante de la Revolución. Tragó saliva incapaz de controlar los pálpitos acelerados de su corazón y aguardó, porque era lo único que podía hacer en aquel momento.

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RE: [EVENTO FACCIÓN-REV.]La llama de la Revolución [East Blue] - por Max D. Bambú - 04-06-2026, 10:41 PM

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