02-06-2026, 04:29 PM
60 de Invierno, Año 16 ❥ Isla Karate - Playa
Words like violence, break the silence. Come crashing in into my little world
─ ♚ ─
La noche había vaciado la playa de casi toda actividad y ahora se extendía frente a los que ahí patrullaban, oscura e interminable por el manto nocturno. El rumor de las olas era únicamente interrumpido por el sonido de sus propias botas hundiéndose en la arena al avanzar junto con su compañero de patrullaje nocturno mientras que, sobre sus cabezas, se extendía la luna clara como único farol en la oscuridad.
A su derecha, el mar le ofrecía ese espectáculo de noche que tanto le gustaba apreciar en silencio, con las olas humedeciendo suavemente la arena, mientras que en la dirección contraria se extendía una vegetación tupida bañada por ese manto nocturno que terminaba colindando con el camino hacia el pueblo.
Demasiado silencioso.
Demasiado tranquilo para lo que ella estaba dispuesta a admitir, como si supiera que desde el costado izquierdo era el flanco perfecto para que algo les saltara encima tomándolos por sorpresa.
– Es emocionante ¿no crees Nyssa? – Su compañero sonrió mientras el viento marino arrastraba consigo el aroma a sal y humedad, impregnándose sobre esos uniformes que buscaban unificar presencias y diluir individualidades pero que en Nyx, no conseguía volverla ordinaria. Quizás era la tela clara, aquella que abrazaba con demasiada facilidad la silueta firme de su cuerpo, intentado, sin suerte, suavizar las curvas marcadas que acompañaban cada uno de sus movimientos. O quizás era la forma que ella tenía de avanzar sin vacilar, esa seguridad orgullosa que contrastaba absolutamente con la emoción desbordante que reflejaba su compañero por esa misión, como si fuese un niño frente a un regalo que estuviese esperando hace demasiado tiempo atrás – Según Jona esta misión nos puede traer reconocimiento y también algo de fama – y la lampara de luz que cargaba en su mano derecha, se agitó a causa de su propia emoción. La Archeron volvió la mirada hacia Ryu en silencio, sus ojos, de ese azul profundo que parecían haber robado un trozo del mar, no reflejaron sorpresa alguna. Era complejo sorprenderse cuando alguien parecía empeñado en confirmar la impresión que ya se tenía de él.
Además, el día que Jona Andover hiciera algo por alguien más que no fuese el mismo, sería un milagro ¿Ryu lo tendría claro? – Creo que lo podrían nombrar Sargento ¿te imaginas nos elige para su división? –
"Prefiero bailar desnuda frente a una tripulación de piratas antes de compartir barco con ese hombre"
– Tienes en demasiada estima a alguien que podría venderte por una moneda menos de lo que vales – y ella notó como su compañero parpadeaba un par de veces, como si lo que Nyx acabara de pronunciar fuera la descripción más horrible sobre alguien que era totalmente lo contrario – No lo olvides, Ryu, cuando el tiburón sonríe enseña todos los dientes – dejó que el silencio se tensara entre ellos – Al menos, así sabes cuando va a morder – esa sería la última observación que le daría a su compañero de vigilia nocturna sobre Jona Andover, él tenía que formarse su propio criterio. O perecer en el intento.
Y ella…ella no estaba ahí para cuidar niños o levantar muertos.
Notó que el abría la boca para decir algo, en lo que ella supuso, era la defensa del benevolente Jona Andover, sin embargo, el reproche nunca llegó. Unos metros más delante de ellos una figura aparecía por el costado izquierdo entre esa vegetación; en un comienzo parecía desorientada y asustada, sin embargo, al observarlos, corrió hacia ellos de inmediato, como si ambos fueran la luz del faro de baterilla y la mujer que avanzaba asustada, el barco perdido – Oh ¡Por favor! ¡Por favor necesito ayuda! – movió los brazos para atraer la atención de ambos – Mi hijo… ¡mi hijo está atrapado! – había angustia en su voz y en la forma que su cuerpo se movía. Nyx estiró su mano para alcanzar a su compañero antes de que decidiera hacer algo que los comprometiera, pero él ya se había adelantado hacia la mujer para contenerla dejándola a ella un par de pasos más atrás, iluminando con esa lampara a la mujer.
A diferencia de Ryu que estaba consolando a la madre mientras le pedía que le explicase lo sucedido, la mirada de la Archeron recorría a la mujer que había nacido de la oscuridad para ir hacia ellos: su ropa no denotaba que hubiese estado en algún lugar complejo, no estaba rota, ni rasgada y parecía demasiado peinada para quien ha corrido entre la vegetación baja hacia la playa, sin embargo… – Esta cerca del camino hacia los arrozales, está atrapado y yo no tengo la fuerza necesaria para sacarlo ¡Por favor! ¡Por favor sálvenlo! ¡Él es todo lo que tengo! – Ryu asintió apenas vio las lágrimas de la mujer y se giró hacia Nyx, con una determinación que no admitiría otra realidad más que la oída – ¡Vamos Nyssa! ¡cada segundo cuenta! – la mujer lo abrazo agradeciéndole mientras se ponía en marcha de regreso y su compañero de guardia respondía sin vacilar.
La Archeron sostuvo la mirada de la mujer un momento más, simplemente algo no terminaba de encajar en ella. Podría ser que su ropa estaba demasiado compuesta para alguien que había estado cerca de los arrozales o quizás, la ausencia de arañazos de quien se ha enfrentado a la vegetación con rapidez y desesperación. Si se equivocaba, un niño podría estar en un peligro que lo acercaba cada vez más a la muerte y si tenía razón…
Inhalo una sola vez, antes de ponerse en marcha.
Se internaron en la vegetación, los dos primeros con urgencia, ella cerrando la marcha – Por aquí, por aquí – repetía la mujer que guiaba mientras Ryu avanzaba detrás de ella haciéndole preguntas sobre el niño, sobre cómo había quedado atrapado en ese lugar y la mujer parecía dar todos los detalles posibles mientras ella buscaba alertas potenciales en la oscuridad. Sin embargo, la vegetación a su alrededor no ayudaba a generar potenciales rutas de escape o a acallar esa incomodidad que sentía desde que comenzaron la vigilia nocturna con la misión de mantener el orden y la seguridad en la playa.
– Vaya …– dijo la mujer un par de metros frente a ella al detenerse – creo que… me he perdido – Sus cejas se arquearon sobre el mar de sus ojos, dibujando esa ligera expresión de desconcierto sobre su rostro de líneas finas y pecas dispersas. No era el contenido de las palabras, sino el tono…esa urgencia que acababa de desaparecer.
– Está bien – añadió Ryu, dando un paso hacia ella elevando el farol de luz, algo acababa de crujir entre la vegetación desde la izquierda. La figura se materializó ahí, luego otra más desde el frente, Nyx giró el rostro para encontrar al tercero desde su flanco derecho y en un segundo ya estaban rodeados.
El cuerpo de la Archeron se tensó, como siempre lo hacía cuando tenía que enfrentarse a algo…solo que esta vez ese algo los superaba en número – Atrápenlos – ordenó la voz a su espalda mientras la mujer sonreía y Nyxara, en vez de retroceder para tenerlos a todos en su campo visual, avanzo para intentar atajar a la mujer.
Era una maniobra arriesgada, lo correcto hubiese sido retroceder, tenerlos frente a si para ver sus movimientos e intenciones pero estaba segura, de que esa mujer podría explicarle a que estaba jugando. Escuchó un cuerpo caer, esperó que no fuera su compañero; la mujer al notar la intención de ella retrocedió de inmediato. Uno de los hombres la cubrió y antes de que Nyx pudo esquivarlo para lograr su cometido pero un golpe brutal le llegó en la nuca.
El mundo se inclinó a su alrededor.
Lo último que vio antes de caer hacia la oscuridad de su inconciencia, fue la sonrisa de satisfacción en el rostro de esa mujer que acababa de engañarlos.
– ¿Y si..? – la voz llegó difusa y lejana mientras el mundo parecía tambalearse a su alrededor – Olvídalo, por esta nos pagan – ¿Estaba flotando? – Eso da igual, no lo van a saber – Su cuerpo intento luchar por moverse, intento que sus brazos y sus piernas respondieran, pero… – No quiero problemas con la Jefa, si algo le pasa, ve tu a explicarle porque lo hiciste – cerro los ojos un par de veces, intentado de esa forma enfocar las penumbras. Una de las voces, chasqueó la lengua molesto – ¿Dónde la encerramos? –
La pregunta hizo que el vaivén se detuviese y solo ahí se dio cuenta que la estaban cargando – Con el otro tipo – sin embargo, no se movieron – ¿Qué? – Un silencio – ¿Lo amarraste? – Otro silencio – Claro que lo amarre, igual que a esta ¿me tomas por estúpido? – el movimiento regreso – ¿Qué crees que haga la jefa con él? – Nyx intentó mover los dedos, fue ahí donde sintió las cuerdas firmes sobre sus muñecas, atadas a su espalda – No lo sé y no me interesa, por ese, no nos pagan. Ese es solo un capricho de la jefa –
El vaivén se detuvo otra vez y el peso de cuerpo, que poco a poco iba recuperando sus sentidos, se cargó hacia adelante – Abre rápido, estar aquí abajo me da escalofríos – luego, fue lanzada al interior de lo que creyó era una celda.
A su derecha, el mar le ofrecía ese espectáculo de noche que tanto le gustaba apreciar en silencio, con las olas humedeciendo suavemente la arena, mientras que en la dirección contraria se extendía una vegetación tupida bañada por ese manto nocturno que terminaba colindando con el camino hacia el pueblo.
Demasiado silencioso.
Demasiado tranquilo para lo que ella estaba dispuesta a admitir, como si supiera que desde el costado izquierdo era el flanco perfecto para que algo les saltara encima tomándolos por sorpresa.
– Es emocionante ¿no crees Nyssa? – Su compañero sonrió mientras el viento marino arrastraba consigo el aroma a sal y humedad, impregnándose sobre esos uniformes que buscaban unificar presencias y diluir individualidades pero que en Nyx, no conseguía volverla ordinaria. Quizás era la tela clara, aquella que abrazaba con demasiada facilidad la silueta firme de su cuerpo, intentado, sin suerte, suavizar las curvas marcadas que acompañaban cada uno de sus movimientos. O quizás era la forma que ella tenía de avanzar sin vacilar, esa seguridad orgullosa que contrastaba absolutamente con la emoción desbordante que reflejaba su compañero por esa misión, como si fuese un niño frente a un regalo que estuviese esperando hace demasiado tiempo atrás – Según Jona esta misión nos puede traer reconocimiento y también algo de fama – y la lampara de luz que cargaba en su mano derecha, se agitó a causa de su propia emoción. La Archeron volvió la mirada hacia Ryu en silencio, sus ojos, de ese azul profundo que parecían haber robado un trozo del mar, no reflejaron sorpresa alguna. Era complejo sorprenderse cuando alguien parecía empeñado en confirmar la impresión que ya se tenía de él.
Además, el día que Jona Andover hiciera algo por alguien más que no fuese el mismo, sería un milagro ¿Ryu lo tendría claro? – Creo que lo podrían nombrar Sargento ¿te imaginas nos elige para su división? –
"Prefiero bailar desnuda frente a una tripulación de piratas antes de compartir barco con ese hombre"
– Tienes en demasiada estima a alguien que podría venderte por una moneda menos de lo que vales – y ella notó como su compañero parpadeaba un par de veces, como si lo que Nyx acabara de pronunciar fuera la descripción más horrible sobre alguien que era totalmente lo contrario – No lo olvides, Ryu, cuando el tiburón sonríe enseña todos los dientes – dejó que el silencio se tensara entre ellos – Al menos, así sabes cuando va a morder – esa sería la última observación que le daría a su compañero de vigilia nocturna sobre Jona Andover, él tenía que formarse su propio criterio. O perecer en el intento.
Y ella…ella no estaba ahí para cuidar niños o levantar muertos.
Notó que el abría la boca para decir algo, en lo que ella supuso, era la defensa del benevolente Jona Andover, sin embargo, el reproche nunca llegó. Unos metros más delante de ellos una figura aparecía por el costado izquierdo entre esa vegetación; en un comienzo parecía desorientada y asustada, sin embargo, al observarlos, corrió hacia ellos de inmediato, como si ambos fueran la luz del faro de baterilla y la mujer que avanzaba asustada, el barco perdido – Oh ¡Por favor! ¡Por favor necesito ayuda! – movió los brazos para atraer la atención de ambos – Mi hijo… ¡mi hijo está atrapado! – había angustia en su voz y en la forma que su cuerpo se movía. Nyx estiró su mano para alcanzar a su compañero antes de que decidiera hacer algo que los comprometiera, pero él ya se había adelantado hacia la mujer para contenerla dejándola a ella un par de pasos más atrás, iluminando con esa lampara a la mujer.
A diferencia de Ryu que estaba consolando a la madre mientras le pedía que le explicase lo sucedido, la mirada de la Archeron recorría a la mujer que había nacido de la oscuridad para ir hacia ellos: su ropa no denotaba que hubiese estado en algún lugar complejo, no estaba rota, ni rasgada y parecía demasiado peinada para quien ha corrido entre la vegetación baja hacia la playa, sin embargo… – Esta cerca del camino hacia los arrozales, está atrapado y yo no tengo la fuerza necesaria para sacarlo ¡Por favor! ¡Por favor sálvenlo! ¡Él es todo lo que tengo! – Ryu asintió apenas vio las lágrimas de la mujer y se giró hacia Nyx, con una determinación que no admitiría otra realidad más que la oída – ¡Vamos Nyssa! ¡cada segundo cuenta! – la mujer lo abrazo agradeciéndole mientras se ponía en marcha de regreso y su compañero de guardia respondía sin vacilar.
La Archeron sostuvo la mirada de la mujer un momento más, simplemente algo no terminaba de encajar en ella. Podría ser que su ropa estaba demasiado compuesta para alguien que había estado cerca de los arrozales o quizás, la ausencia de arañazos de quien se ha enfrentado a la vegetación con rapidez y desesperación. Si se equivocaba, un niño podría estar en un peligro que lo acercaba cada vez más a la muerte y si tenía razón…
Inhalo una sola vez, antes de ponerse en marcha.
Se internaron en la vegetación, los dos primeros con urgencia, ella cerrando la marcha – Por aquí, por aquí – repetía la mujer que guiaba mientras Ryu avanzaba detrás de ella haciéndole preguntas sobre el niño, sobre cómo había quedado atrapado en ese lugar y la mujer parecía dar todos los detalles posibles mientras ella buscaba alertas potenciales en la oscuridad. Sin embargo, la vegetación a su alrededor no ayudaba a generar potenciales rutas de escape o a acallar esa incomodidad que sentía desde que comenzaron la vigilia nocturna con la misión de mantener el orden y la seguridad en la playa.
– Vaya …– dijo la mujer un par de metros frente a ella al detenerse – creo que… me he perdido – Sus cejas se arquearon sobre el mar de sus ojos, dibujando esa ligera expresión de desconcierto sobre su rostro de líneas finas y pecas dispersas. No era el contenido de las palabras, sino el tono…esa urgencia que acababa de desaparecer.
– Está bien – añadió Ryu, dando un paso hacia ella elevando el farol de luz, algo acababa de crujir entre la vegetación desde la izquierda. La figura se materializó ahí, luego otra más desde el frente, Nyx giró el rostro para encontrar al tercero desde su flanco derecho y en un segundo ya estaban rodeados.
El cuerpo de la Archeron se tensó, como siempre lo hacía cuando tenía que enfrentarse a algo…solo que esta vez ese algo los superaba en número – Atrápenlos – ordenó la voz a su espalda mientras la mujer sonreía y Nyxara, en vez de retroceder para tenerlos a todos en su campo visual, avanzo para intentar atajar a la mujer.
Era una maniobra arriesgada, lo correcto hubiese sido retroceder, tenerlos frente a si para ver sus movimientos e intenciones pero estaba segura, de que esa mujer podría explicarle a que estaba jugando. Escuchó un cuerpo caer, esperó que no fuera su compañero; la mujer al notar la intención de ella retrocedió de inmediato. Uno de los hombres la cubrió y antes de que Nyx pudo esquivarlo para lograr su cometido pero un golpe brutal le llegó en la nuca.
El mundo se inclinó a su alrededor.
Lo último que vio antes de caer hacia la oscuridad de su inconciencia, fue la sonrisa de satisfacción en el rostro de esa mujer que acababa de engañarlos.
– ¿Y si..? – la voz llegó difusa y lejana mientras el mundo parecía tambalearse a su alrededor – Olvídalo, por esta nos pagan – ¿Estaba flotando? – Eso da igual, no lo van a saber – Su cuerpo intento luchar por moverse, intento que sus brazos y sus piernas respondieran, pero… – No quiero problemas con la Jefa, si algo le pasa, ve tu a explicarle porque lo hiciste – cerro los ojos un par de veces, intentado de esa forma enfocar las penumbras. Una de las voces, chasqueó la lengua molesto – ¿Dónde la encerramos? –
La pregunta hizo que el vaivén se detuviese y solo ahí se dio cuenta que la estaban cargando – Con el otro tipo – sin embargo, no se movieron – ¿Qué? – Un silencio – ¿Lo amarraste? – Otro silencio – Claro que lo amarre, igual que a esta ¿me tomas por estúpido? – el movimiento regreso – ¿Qué crees que haga la jefa con él? – Nyx intentó mover los dedos, fue ahí donde sintió las cuerdas firmes sobre sus muñecas, atadas a su espalda – No lo sé y no me interesa, por ese, no nos pagan. Ese es solo un capricho de la jefa –
El vaivén se detuvo otra vez y el peso de cuerpo, que poco a poco iba recuperando sus sentidos, se cargó hacia adelante – Abre rápido, estar aquí abajo me da escalofríos – luego, fue lanzada al interior de lo que creyó era una celda.
Léeme
