02-06-2026, 03:21 PM
[personajeinvalido=3766]
El viaje había sido agotador, eterno e increíblemente incómodo. Miga Jeno no pudo evitar sentirse exhausto cuando finalmente le dijeron que podían desembarcar. Se aseguró de tomar sus cosas, ver que su speedo siguiera intacto y con un paso firme salió de la embarcación. Tan pronto llegó a cubierta, el frío le dio de golpe en todo su cuerpo, más no por ello quiso colocarse ropa, él era un hombre orgulloso del cuerpo que el destino le había dado, para él, su físico era una de las muchas pruebas que demostraban que era un gran ser iluminado, incluyendo sus buenos dotes.
Flexionando sus músculos a medida que caminaban, combatía el frío ligeramente. Una vez dentro de la cueva, se sentía mucho más cálido, era de esperarse debido a la multitud de revolucionarios que estaban allí. Contemplando la escena, se perdió en sus pensamientos. La adrenalina corrió por su cuerpo, estaba en un gran santuario de la armada revolucionaria, un templo lleno de personas con los mismos ideales, su cuerpo empezaba a acelerarse, la sonrisa no se disipaba de su rostro, todo se veía increíblemente positivo. Miga Jero, estaba como un niño en un parque de diversiones.
Caminó entre el tumulto, empezando a distinguir caras, había visto a algunos anteriormente y ni siquiera sabía que eran parte de la armada. Otras caras eran completamente nuevas, sin mencionar que no todos parecían simples humanos. Se mantuvo caminando por todo el lugar hasta que escuchó la llamada hacia los originarios del South Blue.
— ¡El Gran Ser Iluminado reportándose, señor! — exclamó con entusiasmo mientras flexionaba sus bíceps y procedía a formarse con el grupo.
— ¡Oh, también están aquí; sabía que no se lo perderían! ¡Estaba ansioso por encontrarlos! — saludó al par de caras conocidas que estaban presentes dentro del grupo, con una gran sonrisa y movimientos exagerados con las manos.
El viaje había sido agotador, eterno e increíblemente incómodo. Miga Jeno no pudo evitar sentirse exhausto cuando finalmente le dijeron que podían desembarcar. Se aseguró de tomar sus cosas, ver que su speedo siguiera intacto y con un paso firme salió de la embarcación. Tan pronto llegó a cubierta, el frío le dio de golpe en todo su cuerpo, más no por ello quiso colocarse ropa, él era un hombre orgulloso del cuerpo que el destino le había dado, para él, su físico era una de las muchas pruebas que demostraban que era un gran ser iluminado, incluyendo sus buenos dotes.
Flexionando sus músculos a medida que caminaban, combatía el frío ligeramente. Una vez dentro de la cueva, se sentía mucho más cálido, era de esperarse debido a la multitud de revolucionarios que estaban allí. Contemplando la escena, se perdió en sus pensamientos. La adrenalina corrió por su cuerpo, estaba en un gran santuario de la armada revolucionaria, un templo lleno de personas con los mismos ideales, su cuerpo empezaba a acelerarse, la sonrisa no se disipaba de su rostro, todo se veía increíblemente positivo. Miga Jero, estaba como un niño en un parque de diversiones.
Caminó entre el tumulto, empezando a distinguir caras, había visto a algunos anteriormente y ni siquiera sabía que eran parte de la armada. Otras caras eran completamente nuevas, sin mencionar que no todos parecían simples humanos. Se mantuvo caminando por todo el lugar hasta que escuchó la llamada hacia los originarios del South Blue.
— ¡El Gran Ser Iluminado reportándose, señor! — exclamó con entusiasmo mientras flexionaba sus bíceps y procedía a formarse con el grupo.
— ¡Oh, también están aquí; sabía que no se lo perderían! ¡Estaba ansioso por encontrarlos! — saludó al par de caras conocidas que estaban presentes dentro del grupo, con una gran sonrisa y movimientos exagerados con las manos.
karmas
