31-05-2026, 06:31 AM
(Última modificación: 31-05-2026, 06:33 AM por Ryota Miyamoto.)
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—¿Este es el mortal entrenamiento al que te viste sometido? —

“Kekeke búrlate ahora, pero no olvides que quien ríe de último, ríe mejor.”
—¿Este es el mortal entrenamiento al que te viste sometido? —

“Kekeke búrlate ahora, pero no olvides que quien ríe de último, ríe mejor.”
La respuesta del castaño guardó un secreto incierto, uno que comenzaría a hacerse cada vez más evidente con cada impacto que los puños de la morena descargaban contra la madera.
Al mismo tiempo en que la hermosa morena buscaba cumplir la condición del entrenamiento. Ryota buscó descanso sobre el suave prado, recostó su espalda contra el mismo e infló bombas de chicle mientras perdía su mirada en las nubes más arriba de sus cabezas.
Ryota sabía que pasaría un tiempo antes de que ella pidiera algún consejo, no porque fuera alguien de pocas luces, sino más bien por la terquedad que la caracterizaba. “También tardé en entenderlo al principio…” Sus ojos vieron las hojas que se desprendían del árbol danzar en el aire, siendo una pacífica entretención que lo acompañó los próximos sesenta minutos.
El varón ya se estaba quedando dormido cuando los impactos cesaron y la voz de Runin se dirigió a él. “Uh…?” Levanto la cabeza junto con su torso para quedar sentado, observando la pequeña riña entre los ladrones de comida y la amazona. “Pobres Bros…” Opinó sobre las zanahorias envenenadas con una media sonrisa, para luego centrar su atención en las palabras de la sádica morena.

“Yo no dije eso.”
Volvió a inflar una bomba de chicle frente a sus labios alzando los hombros. “Dije que gracias a ella mis débiles golpes se hicieron más fuertes, pero no porque haya aumentado mi fuerza.” El chicle regresó a su boca tras reventarse la bomba. “Lo que cambió fue mi forma de golpear.” Ryota volvió a levantarse para caminar hasta el árbol en donde Runin se encontraba.
“Presta atención”, dijo tras colocarse junto a la amazona frente al árbol y adoptar una postura clásica para dar un puñetazo. Pierna derecha en frente de la pierna izquierda, brazo derecho a la altura del mentón y puño izquierdo recogido a la altura del pecho. “Cuando se realiza un ataque, utilizamos nuestros músculos para ejercer la fuerza en el pie, la cadera, el hombro y el brazo.” A medida que hablaba, movió las respectivas partes mencionadas para llevar el puño izquierdo sobre la corteza del árbol con una lentitud explicativa. “Todos convergen en un solo movimiento para dotar el ataque de fuerza, pero terminan su función una vez se ejecuta el golpe, causando daño solo en la superficie afectada, ¿no?” Volvió a retraer el puño preparándose para un segundo ejemplo.
“El Hasshoken va más allá, el flujo de tu fuerza no termina solo en la superficie del enemigo, sino que obliga a esta a fluir al interior del oponente…” De nuevo, el puño de Ryota se movió, pero en esta ocasión a gran velocidad, impactando de lleno contra la corteza del árbol.
Ante los ojos de Runin, la corteza alrededor del puño permaneció intacta mientras el tronco comenzaba a vibrar, ocasionando que varias hojas de las ramas cayeran al suelo.

“Tus golpes no se hacen más fuertes de lo que ya son, simplemente se vuelven más destructivos porque aprendes a dominar ese flujo para dañar el interior de tu oponente.”
En ese momento, abandono su postura y llevo las manos detrás de su nuca. “De todas formas, por más que te lo explique, es algo difícil de dominar. Solo la repetición y experiencia te harán poder lograrlo…” Concluyo con un suspiro, para volver a alejarse, esta vez en dirección a tocho morocho y cardán. “Sigue tratando de replicarlo, voy a ir con los bros para ir por algo que te ayudará.” Al finalizar sus palabras, llegó junto al caballo negro y la serpiente blanca. Habló en la oreja de ambos y los dos parecieron dispuestos a ayudarlo.
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Sin cruzar otra palabra, se subió al caballo para comenzar a alejarse. “No tardaré, sigue entrenando.” Gritó mientras se alejaba junto con ambos.
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