30-05-2026, 02:28 PM
Agotado, en las últimas, quemado por el frío y por la larga caminata hasta esa puerta. Bisagras pesadas luchan por impedir el paso, que bueno que no estaban del todo congeladas mi menguante fuerza fue suficiente para que el agua dentro de sus fisuras comenzará a fluir, quebrando la estructuras del mismo. Aquella puerta se abría y la luz de afuera se escurre. Se hizo visible una presencia que sería de un tamaño inferior al tamaño de la puerta. Un umbral grande que mostraba una silueta espantosa de un Heras que ha bajado de peso, de un cuerpo que se ve fibroso, sin mucha musculatura que lucir, solo una silueta estilizada y un piel que no es uniforme por lo múltiples tatuajes oscuros que hay en sus brazos y en su hombro.
Aquella silueta traía consigo unas alas oscuras como la noche que se abrían y empujaban aire hacia adentro. Una mirada que ve hacia adentro del templo buscando auxilio, pero no sabe en qué forma, al punto de estar algo perdida, superada por el cansancio y aquel momento en el que estaba comenzando a sentir que se estaba consumiendo a sí mismo desde dentro. Con poca grasa corporal el frío parecía llegar hasta sus huesos. Las piernas fallaron a tan solo unos pasos, suplicando por calor y por un poco de agua.
— Fi-fi-fríiiiiiio… Nan-ne-ne-necesito aa-aagua — Voz que se quiebra y lucha por pasar a través de su garganta a un nivel audible. Llegaba cómo un hombre que no tiene nada y ha soltado todas sus pertenencias para enfrentarse a un clima difícil y muy pesado de sobrellevar. Su vista parecía encontrar una silueta humana, pero igual sus ojos no enfocan del todo bien. Podía ser un monje del templo o un cura o un evangelizador. Ciertamente no llegaba a ninguna conclusión, pero el tiempo de pensar era mucho y el soporte del cuerpo fue tan poco antes de caer sobre sus rodillas y palmas.
Las articulaciónes de sus rodillas, muñecas y codos se quejaron al dejar caer su cuerpo. No era voluntario pero no podía luchar. Ni siquiera pudo llegar a dentro donde estaba calentito y agradable. Claro que aun a gatas haría el intento de querer llegar a la parte interior donde pudiera alejarse de frío invernal. — A-agua, Po-po-por favor — Suplicaba esperando respuesta, mientras tiritaba, como odiaba esta isla en esta época, era imposible para mí sobrevivir con este clima tan bastardo.
Aquella silueta traía consigo unas alas oscuras como la noche que se abrían y empujaban aire hacia adentro. Una mirada que ve hacia adentro del templo buscando auxilio, pero no sabe en qué forma, al punto de estar algo perdida, superada por el cansancio y aquel momento en el que estaba comenzando a sentir que se estaba consumiendo a sí mismo desde dentro. Con poca grasa corporal el frío parecía llegar hasta sus huesos. Las piernas fallaron a tan solo unos pasos, suplicando por calor y por un poco de agua.
— Fi-fi-fríiiiiiio… Nan-ne-ne-necesito aa-aagua — Voz que se quiebra y lucha por pasar a través de su garganta a un nivel audible. Llegaba cómo un hombre que no tiene nada y ha soltado todas sus pertenencias para enfrentarse a un clima difícil y muy pesado de sobrellevar. Su vista parecía encontrar una silueta humana, pero igual sus ojos no enfocan del todo bien. Podía ser un monje del templo o un cura o un evangelizador. Ciertamente no llegaba a ninguna conclusión, pero el tiempo de pensar era mucho y el soporte del cuerpo fue tan poco antes de caer sobre sus rodillas y palmas.
Las articulaciónes de sus rodillas, muñecas y codos se quejaron al dejar caer su cuerpo. No era voluntario pero no podía luchar. Ni siquiera pudo llegar a dentro donde estaba calentito y agradable. Claro que aun a gatas haría el intento de querer llegar a la parte interior donde pudiera alejarse de frío invernal. — A-agua, Po-po-por favor — Suplicaba esperando respuesta, mientras tiritaba, como odiaba esta isla en esta época, era imposible para mí sobrevivir con este clima tan bastardo.
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