[EVENTO FACCIÓN - REV.] La llama de la Revolución [Llegada desde los Blues]
#4
Había pasado demasiado tiempo en Baterilla, ya estaba pensando en moverse, no porque alguien se lo haya pedido, sino por su afán de no quedarse demasiado tiempo en el mismo lugar. Lo último que quiere es encariñarse con una isla a la cual no le debe nada y tampoco tiene mucho que ofrecerle. Lo malo era que no sabía cuál era su siguiente paradero, nunca ha tenido una ruta fija en su cabeza, pero ahora que tenía la intención de pertenecer al ejercito revolucionario no sabía si tenía que esperar ordenes o seguir a sus anchas en los blues, aunque la decisión ya estaba tomada, quería salir de ahí lo antes posible. Ahora solo quedaba ver cómo y donde... Pequeños detalles sin mucha importancia.

El puerto fue su destino para buscar una salida y un destino. Era raro el no tener una orden que seguir, una misión que cumplir, una línea de corrupción que cortar, nada de nada. Pensaba en ir a alguna de las islas que le faltaba por recorrer de los blues, aún tenía la intención de profundizar su conocimiento sobre la flora y fauna de este pequeño lado del mundo. Suspiró ante ese pensamiento, pues recordó que el mar azul lo odia por haber comido esa bendita (o maldita) fruta que hace que su cuerpo se transforme en algo que nunca pensó posible, ahora sería el triple de difícil saber qué es lo que esconden las profundidades del mar... Una verdadera lástima.

Para no seguir lamentándose en las posibilidades que la naturaleza le quitó, comenzó a fijarse en los barcos, decidiendo cuál de ellos iba a tener el honor o la desgracia de tenerlo como tripulante. Antes de que pudiera tomar una decisión sintió un jalón en una de sus mangas que resaltaban por su anchura.
 Un joven rubio de unos 17 años lo interrumpió - Tú eres Dean ¿no? Pelo blanco, escuálido, ropa rara... Sí, eres tú. - Dijo mientras apoyaba las palmas de sus manos en ambas rodillas y jadeaba, como si hubiera finalizado una maratón - Súbete a la bodega del barco que llega en unos veinte minutos. - aquel desconocido joven enderezó su postura y ya parecía listo para marcharse - Debes comprarte un Den Den Mushi, la información no puede llegarte siempre mediante carta o recados. - El extraño comenzó a dar sus primeros pasos para alejarse. - Maldito tacaño... - El peliblanco no sabía si tendría que haber oído eso, pero lamentablemente pudo escuchar ese insulto, aunque no se lo tomó mal, pues razón no le faltaba. Debía adquirir algún método de comunicación, en algún momento Kasui o Shirohime necesitarán algo de él, aunque conociendo a ese par, quizá lo último que hagan sea contactarlo.

Ya tenía un destino y algo que hacer, pero había otra cosa que seguía sin convencerlo del todo. Con la revolución nunca hay nada claro, al menos para un simple aspirante como él. Nunca las ordenes son concretas, siempre hay mensajes encriptados que tiene que resolver, pistas que seguir, conversaciones entre las que saber leer. Nunca podía ser "ve a este lugar y haz esto..." eso quizá era una de las grandes quejas que iba a levantar si llegaba a estar frente a alguno de los peces gordos de la organización, aunque para eso falta demasiado, ¿no?

Tan puntual como el reloj, el barco llegó a los 20 minutos que mencionó aquel joven. Se formó una fila para poder abordar, pero nadie dijo nada, la gente solo iba subiendo y se adentraba en la bodega, como si ya todos supieran lo que estaban haciendo. Dean no quiso llamar la atención, así que simplemente imitó la actitud de todos lo que estaban allí, lo único que quería era ser una oveja más del rebaño y justamente eso iba a ser. 

Hubo algunas miradas que amagaron con incomodarlo, pero se desvanecían cuando se daba cuenta de que estaba siendo observado. Podría haber puesto más atención a aquello, pero durante todo el viaje su mente estuvo en el desagradable olor a pescado, haciendo que este viaje sea uno de los más incómodos y molestos que recuerda. A los 20 minutos de partir del puerto de Baterilla se sentó en el suelo y cerró los ojos. Lo único que podía ayudarlo a escapar de ese molesto olor, eran unas buenas horas de sueño y nada mejor para dormir que una buena cama hecha de madera rígida, mejor que cualquier almohada.

El movimiento y repiqueteo de todos los tripulantes terminó por despertarlo, de pronto todos empezaron a moverse con cierta ansiedad. Mientras se sobaba los ojos producto del sueño pudo escuchar como todos se estaban poniendo de pie y acercándose a la puerta. -
Estamos cerca, ya casi llegamos - Esa fue la única frase que pudo distinguir con claridad, el resto se perdió en el resto de murmuros. 

Muy posiblemente aquel barco ya estaba cerca del destino, así que optó por estirar las piernas y levantarse, no sin antes estirar los brazos y la espalda, en la cual notaba molestias por haber dormido en un lugar y posición para nada cómoda. Una vez estuvo de pie investigó los rostros que estaban cercanos a él para ver si veía una posible amenaza o a alguien conocido, como no encontró a nadie simplemente se limitó a sonreír. -
Bueno... Veamos qué es lo que nos tiene preparado el destino. - Nunca creyó en algo como el destino, pero ya que iba hacia un rumbo desconocido y sin mayor información, confiar en que todo estaba predestinado comenzaba a ser una opción más que tentadora. 

Dean seguía estirándose mientras esperaba alguna instrucción o que el barco llegue al puerto del destino, conociendo como trabaja el ejercito revolucionario, seguramente tenga que esperar a que lo segundo pase. Luego de eso ya verá cómo avanzar e ir a donde tiene que ir, después de todo fue alguien del ejercito revolucionario le dijo que abordase en el barco... ¿por qué fue alguien del ejercito, verdad?

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RE: [EVENTO FACCIÓN - REV.] La llama de la Revolución [Llegada desde los Blues] - por Dean - 28-05-2026, 11:35 PM

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