25-05-2026, 08:36 AM
Nunca se imaginó contando a ese nivel de detalle partes tan cruciales de su historia de vida junto a Himari, tanto la primera vez que se vieron como un pequeño transcurso de los días posteriores, en donde orbitaba alrededor de ella, habiéndose convertido en su sol.
El final de aquel relato ya lo conocía, se lo dejó entrever durante los instantes en que creía que nadie jamás iba a escucharle pronunciar tales palabras, y Nyra, en su extrema facilidad para entrometerse sin llegar a sentirse fuera de lugar, al menos la mayoría de veces, consiguió normalizar esa sensación en él.
Se lo demostraba al no molestarle sus pequeños comentarios, añadiendo que habría aplaudido a Himari de haber estado ahí. ¿Cómo no hacerlo, si literalmente fue el punto de inflexión en su vida? La única capaz de hacerle ver que también era humano, que su nombre importaba más que los apellidos con los cuales cargaba. En ese instante no pudo evitar fijarse en Kuroshiro, sin saber exactamente por qué.
Se quedó pensando breves segundos alrededor de las compensaciones, aunque eso no interrumpió el discurso por el cual había optado, esperando pacientemente la respuesta que ella decidiera darle, sin saber cómo iba a tomárselo pese a todo, pues en ese tipo de tópicos demostró ser bastante impredecible.
Y sus ojos se abrieron con sorpresa al verla sujetar su collar, prácticamente aceptando las palabras que le dijo. Shin cerró los ojos, contrario a lo que podría esperarse, una única emoción atravesó aquel suspiro, alivio.
Pero antes de que sus labios se abriesen, siquiera, escuchó un estornudo que lo sacó del momento, observándola con una sonrisa y dejando escapar leves carcajadas a modo de pequeña burla. La propuesta era sensata, aunque la expresión de Shin se había transformado, dejando entrever una solemnidad adecuada ante lo que pretendía hacer una vez se asegurase de llevar a Nyra al hostal donde la División se quedaba de manera provisional.
—Empezaba a asustarme tu super resistencia, es bueno saber que sigues siendo una simple mortal. —lo primero que hizo fue sujetar la vela, y soplar en el lugar correcto para apagar la llama, guardándola en la cesta cuando fue seguro hacerlo. —En parte me alegra, aunque ya no sepa qué hacer contigo. —la miró directamente a los ojos, entrecerrando los propios levemente, el cansancio haciendo de las suyas.
—Antes de que me de cuenta, seguramente terminarás consiguiendo que hable sobre cosas que normalmente intento olvidar, otra vez. —negó con la cabeza, resignado. —Sólo pones esa tonta expresión tuya, y todo parece más fácil... —como si la existencia de miedos que trataba de ignorar, o cuya existencia desconocía, desapareciera. Las cargas se aligeraban, los recuerdos negativos disipaban su niebla y los felices parecían relucir más, conectándolo con una parte suya que se encargó de proteger, construyéndole infinitos muros emocionales.
Sin embargo, a Nyra parecía no importarle.
—¡Que se le va a hacer! Así son las cosas. —expresó, antes de ponerse de pie y quitar la cesta de encima de la manta, ofreciéndose a ayudarla a levantarse, tendiéndole su mano diestra. Una vez Nyra estuviese de frente a él, le daría una suave palmada en la cabeza, entre sus orejas. —Lamento haber arruinado tus planes, Nyra. De alguna forma lo compensaré, no lo olvides. —cerró los ojos, sonriéndole con la misma calidez que le había demostrado durante su anécdota sobre Himari.
Y no era para menos, acababa de robarle una página de su libro, algo que ella misma le había enseñado minutos atrás.
—Te acompañaré de regreso, y volveré a entrenar. No completé mis ejercicios... —reconoció, recogiendo la manta para guardarla también, y levantando la cesta. Sólo le quedaba colocarse su calzado, y lidiar con la molestia de la ropa mojada. —Nada de lo que me digas me convencerá, que conste. ¡Y no se vale que me digas que te compense descansando! —la señaló, acusador y empezando a conocer su red de pensamientos.
—Vámonos ya. Esta vez iré a tu paso. —entonces se dio la vuelta, adelantando los primeros compases de la caminata, dejando atrás la noche estrellada de la playa, cercana a la tumba del Tempestad.
Algo había cambiado, e incluso si no sabía definirlo, lo cierto es que le resultaría imposible mirarla de la misma manera desde ese punto.
El final de aquel relato ya lo conocía, se lo dejó entrever durante los instantes en que creía que nadie jamás iba a escucharle pronunciar tales palabras, y Nyra, en su extrema facilidad para entrometerse sin llegar a sentirse fuera de lugar, al menos la mayoría de veces, consiguió normalizar esa sensación en él.
Se lo demostraba al no molestarle sus pequeños comentarios, añadiendo que habría aplaudido a Himari de haber estado ahí. ¿Cómo no hacerlo, si literalmente fue el punto de inflexión en su vida? La única capaz de hacerle ver que también era humano, que su nombre importaba más que los apellidos con los cuales cargaba. En ese instante no pudo evitar fijarse en Kuroshiro, sin saber exactamente por qué.
Se quedó pensando breves segundos alrededor de las compensaciones, aunque eso no interrumpió el discurso por el cual había optado, esperando pacientemente la respuesta que ella decidiera darle, sin saber cómo iba a tomárselo pese a todo, pues en ese tipo de tópicos demostró ser bastante impredecible.
Y sus ojos se abrieron con sorpresa al verla sujetar su collar, prácticamente aceptando las palabras que le dijo. Shin cerró los ojos, contrario a lo que podría esperarse, una única emoción atravesó aquel suspiro, alivio.
Pero antes de que sus labios se abriesen, siquiera, escuchó un estornudo que lo sacó del momento, observándola con una sonrisa y dejando escapar leves carcajadas a modo de pequeña burla. La propuesta era sensata, aunque la expresión de Shin se había transformado, dejando entrever una solemnidad adecuada ante lo que pretendía hacer una vez se asegurase de llevar a Nyra al hostal donde la División se quedaba de manera provisional.
—Empezaba a asustarme tu super resistencia, es bueno saber que sigues siendo una simple mortal. —lo primero que hizo fue sujetar la vela, y soplar en el lugar correcto para apagar la llama, guardándola en la cesta cuando fue seguro hacerlo. —En parte me alegra, aunque ya no sepa qué hacer contigo. —la miró directamente a los ojos, entrecerrando los propios levemente, el cansancio haciendo de las suyas.
—Antes de que me de cuenta, seguramente terminarás consiguiendo que hable sobre cosas que normalmente intento olvidar, otra vez. —negó con la cabeza, resignado. —Sólo pones esa tonta expresión tuya, y todo parece más fácil... —como si la existencia de miedos que trataba de ignorar, o cuya existencia desconocía, desapareciera. Las cargas se aligeraban, los recuerdos negativos disipaban su niebla y los felices parecían relucir más, conectándolo con una parte suya que se encargó de proteger, construyéndole infinitos muros emocionales.
Sin embargo, a Nyra parecía no importarle.
—¡Que se le va a hacer! Así son las cosas. —expresó, antes de ponerse de pie y quitar la cesta de encima de la manta, ofreciéndose a ayudarla a levantarse, tendiéndole su mano diestra. Una vez Nyra estuviese de frente a él, le daría una suave palmada en la cabeza, entre sus orejas. —Lamento haber arruinado tus planes, Nyra. De alguna forma lo compensaré, no lo olvides. —cerró los ojos, sonriéndole con la misma calidez que le había demostrado durante su anécdota sobre Himari.
Y no era para menos, acababa de robarle una página de su libro, algo que ella misma le había enseñado minutos atrás.
—Te acompañaré de regreso, y volveré a entrenar. No completé mis ejercicios... —reconoció, recogiendo la manta para guardarla también, y levantando la cesta. Sólo le quedaba colocarse su calzado, y lidiar con la molestia de la ropa mojada. —Nada de lo que me digas me convencerá, que conste. ¡Y no se vale que me digas que te compense descansando! —la señaló, acusador y empezando a conocer su red de pensamientos.
—Vámonos ya. Esta vez iré a tu paso. —entonces se dio la vuelta, adelantando los primeros compases de la caminata, dejando atrás la noche estrellada de la playa, cercana a la tumba del Tempestad.
Algo había cambiado, e incluso si no sabía definirlo, lo cierto es que le resultaría imposible mirarla de la misma manera desde ese punto.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
