21-05-2026, 02:50 AM
Aún con las orejas levemente gachas, Kuroshiro mantuvo sus palabras tras levantar la cabeza, soltando un largo suspiro que pareció descomprimir cargas profundas, la antesala de su alivio verbalizado. Shin se limitó a negar, él ya sabía esas cosas, le quedaron claras antes e incluso sin justificaciones de por medio, pero aún en su discreción silenciosa esta vez le permitió terminar de hablar sin cortes abruptos, simplemente exteriorizando lo que creía válido poco después, siendo, precisamente, lo fácil que es complicar las cosas a nivel emocional.
El perfecto resumen de lo que pensaba al respecto.
Cargó con esa pequeña pesadez mental, sabiendo por dentro que no necesitaba justificaciones, ni mucho menos sentirse compensado de ninguna forma. No esperaba tener poco después la oportunidad de tocar ese tema e instalárselo en la mente, pero al menos durante dicho lapso decidió que era mucho mejor dejarla dar las explicaciones que veía necesarias, liberar las presiones de su pecho y entonces sí, pasar página, transformando un instante donde aquel vínculo creció de manera inevitable en algo más cotidiano, como dos personas tratando trivialidades mientras se seguían conociendo.
De cierta manera, la conversación terminaría tocando puntos interesantes, y a medida que llegaban a ese momento no pudo evitar el fijarse en las pequeñas señales físicas de Kuroshiro a medida que la tensión se relajaba. Su mente dejó las cicatrices del pasado, centrándose en la vela encendiéndose y la manera en que por fin perfiló su cuerpo hacia él, entendiendo con ese detalle tan sencillo que su comodidad con la situación había vuelto por fin. De cierta manera, se preguntaba en qué estaría pensando.
—¡Absolutamente! —exclamó con ambos brazos extendidos, y aún teniendo comida en la boca. Una de sus manos tenía un bocadillo por la mitad, y su sonrisa sólo hizo énfasis en que genuinamente lo creía. Sí, entendió que era una pregunta retórica, pero aquello le salió natural.
Lo que de verdad llegó a sorprenderlo, fue la negativa ante su pregunta, aunque algo en el fondo de su ser se lo esperaba. Nunca la vio intimidada por la belleza de nadie, ni tan siquiera escuchó comentarios que expresasen algún tipo de deseo carnal, y contrario a creer que era retraída en esos sentidos, las hipótesis al respecto iban variando, o quizás fue sólo él quien se perdió a una Kuroshiro más desinhibida hablando de chicos que la atrajeran.
Con su propia belleza, estaba seguro de que podía cortejar a prácticamente cualquiera, al menos desde ámbitos superficiales.
De todas formas, el motivo se explicó casi de inmediato, y lo acompañó una cuestión de inmensa profundidad, casi tanta que ni siquiera sabía por dónde empezar exactamente. Aún y si quería evitar pensarla, la única vez que se enamoró fue con Himari, justo ella le dio una serie de cualidades que lo dejaron descolocado. No sólo fue la primera chica en rechazar sus avances de típico mujeriego, sino que cuando se conocieron, le asestó una bofetada, cambiando su forma de entender el mundo.
Una suave sonrisa se dibujó en sus labios. Nyra no lo entendía, ni tampoco se enamoró, entonces consideró que sus palabras serían una referencia al respecto, por lo cual se decidió a tomárselo en serio, muy en serio.
—Para empezar, no creo que sea un sentimiento más grande o pequeño que la amistad. Al menos no si hablamos de esos amigos que son un pilar en tu vida. —puntualizó, habiéndose terminado el bocadillo y sentándose de frente a Kuroshiro. No le importaba mojar la tela con sus piernas, total, se encargaría ella —Es... diferente. —desde esa perspectiva, la humink podría ver con más precisión el cansancio en el rostro de Shin. No había estado durmiendo bien, llevaba su cuerpo al límite, la energía empleada para activar su fruta y además, emocionalmente estaba desbordado.
Aún así, era posible que nunca lo hubiese visto hablando con tanta precisión, tanto tiempo seguido sin hacer bromas.
—Y tampoco sabría explicar en qué momento lo notas. Quizás, comienza con interés, cuando una persona te atrae físicamente, o en lo emocional, y te dan ganas de pasar más tiempo junto a él, o ella. De ahí, siento que aparece el deseo por intimidad, y no me refiero a algo físico como tal. Sólo... querer algo con esa persona que no compartirías con nadie más. —durante breves segundos su vista se giró al mar, intentando hilar correctamente las palabras. Al rato, volvió a mirarla a los ojos.
—Eso es lo más difícil de definir. Cuando alguien se enamora, es una experiencia única para cada uno, y la intimidad suele ser compleja de generalizar. Si tuviese que apostar por una única respuesta... —bajó la vista a sus manos, donde las de Nyra también aparecían gracias a su campo de visión. Observó el pañuelo, la pulsera. Recordó a Himari, otros amigos que tuvieron pareja, intentó resumir en una frase algún concepto que se acerque a hechos entendibles por alguien que jamás lo experimentó, y sin estar completamente seguro, se lanzó a seguir hablando —...creo que sería... —suspiró, costaba esclarecerlo. —¿Complicidad? —ladeó la cabeza, mirándola nuevamente.
—Quizás suena a algo que sentirías por amistades, pero no es lo mismo. Me refiero a formar un equipo en lo emocional de dos personas, donde incluso hablas cuestiones que nadie por fuera de ese círculo sabe. —cerrado ese punto, abriría otro —O puedes identificarlo cuando aparecen los celos. El temor por llegar a confesarte tarde e imaginar a esa persona especial con alguien más. —eleva la vista ligeramente al cielo —O... el deseo de vivir una vida entera juntos. Saber que sin importar las circunstancias, jamás te cansarías de quien elegiste. Yo creo que es una emoción que pasa cuando menos lo esperas. Un día estás normal, y al otro, algo se altera en tu cuerpo cuando ves a ese alguien. —una sonrisa traviesa aparece en sus labios, mucha seriedad de golpe.
—¡O simplemente cuando te das cuenta de que quieres besar a tu amigo! —exclamó de golpe, extendiendo los brazos en una clara señal de que no lo decía tan en serio. —No lo sé, pequeña Nyri. Haces preguntas complejas. —y en ese momento, su aspecto cansado pasa a emitir un pequeño brillo. Su rostro expresó una felicidad trágica, nostálgica, como quien está a punto de contar las letras escritas en un trozo de su alma.
Y ni siquiera se dio cuenta de ello.
—Cuando conocí a Himari, ella estaba emocionada porque íbamos a formar una División. Mi padre concretó una reunión para conocerla, e inmediatamente me dijo que no me mezcle demasiado con ella por su pasado. A sus ojos, la hija de unos esclavos no tenía nada que hacer entre la nobleza, y yo le dije que no se emocione conmigo, porque pertenecíamos a mundos distintos. —echó a reír con ligereza —¿Sabes lo que hizo? —breve suspenso, mirándola con un brillo único en sus iris cerúleas —¡Me dio tal bofetada que me sacó los lentes de lugar! —acompañó la revelación con una gesticulación perfecta del golpe.
—Nadie me había hecho eso nunca. Realmente no le importó si se quedaba sin trabajo, o la excluían de nuestro grupo por haberme golpeado. Sólo hizo lo que sintió. —su sonrisa no se ensancha, pero gana un significado especial, casi indescriptible —Reconozco que era muy hermosa, su cabello rosa me llamaba la atención. Y yo nunca oculté que... bueno, la atención de las mujeres me gusta. —brillos de caricatura le aparecen, su ego y carisma haciendo acto de presencia —Intenté ligar con ella, pero oh, sorpresa, me rechazó. Fue la primera chica en hacerlo, y claro... no supe lidiar con eso. Intenté acercarme, y permitió que la conozca, la cosa es que de un momento a otro, había dejado de intentar acostarme con ella y pasé a conocer todo lo que odiaba y amaba. Al poco tiempo me confesé y le pedí que sea mi pareja. —un suspiro, aunque no es triste, sólo purga emociones.
—Como ves, no sé explicarte ni con mi experiencia ese momento. Creo que si lo buscas, entonces la emoción se pierde. —y es ahí cuando las palabras de Nyra empiezan a caer entre sus pensamientos inmediatos —Eso sí, pequeña Nyri, para mí, ni en el amor ni en la amistad debe existir un concepto como la "compensación". ¡O haces las cosas porque quieres! ¡O no las haces! —se cruzó de brazos, simulando el característico gesto contrario de inflar los mofletes.
—Excepto dar tu vida. Nunca pienses en eso. —la conclusión del punto se alejaba de la premisa original en la pregunta que le hizo, pero le parecía necesario remarcarlo —Decir que darías tu vida por alguien te encierra a un resultado que quizás, puedas evitar si lo piensas desde otra perspectiva. Los mártires son personas que se quedaron sin opciones, o idiotas que no tuvieron la suficiente imaginación. —su rostro vuelve a mostrar una sonrisa, esta vez confiada entre el cansancio latente. La observa, con una determinación contagiosa.
—Arriesgarse a morir y estar preparado para morir son dos cosas muy diferentes, pequeña Nyri. —entonces, extendió uno de sus brazos y le dio un suave toque en la nariz. La mano le tembló en el transcurso de ese acercamiento, Shin claramente intentó dejarlo pasar.
Una costumbre que nunca se quitaría.
El perfecto resumen de lo que pensaba al respecto.
Cargó con esa pequeña pesadez mental, sabiendo por dentro que no necesitaba justificaciones, ni mucho menos sentirse compensado de ninguna forma. No esperaba tener poco después la oportunidad de tocar ese tema e instalárselo en la mente, pero al menos durante dicho lapso decidió que era mucho mejor dejarla dar las explicaciones que veía necesarias, liberar las presiones de su pecho y entonces sí, pasar página, transformando un instante donde aquel vínculo creció de manera inevitable en algo más cotidiano, como dos personas tratando trivialidades mientras se seguían conociendo.
De cierta manera, la conversación terminaría tocando puntos interesantes, y a medida que llegaban a ese momento no pudo evitar el fijarse en las pequeñas señales físicas de Kuroshiro a medida que la tensión se relajaba. Su mente dejó las cicatrices del pasado, centrándose en la vela encendiéndose y la manera en que por fin perfiló su cuerpo hacia él, entendiendo con ese detalle tan sencillo que su comodidad con la situación había vuelto por fin. De cierta manera, se preguntaba en qué estaría pensando.
—¡Absolutamente! —exclamó con ambos brazos extendidos, y aún teniendo comida en la boca. Una de sus manos tenía un bocadillo por la mitad, y su sonrisa sólo hizo énfasis en que genuinamente lo creía. Sí, entendió que era una pregunta retórica, pero aquello le salió natural.
Lo que de verdad llegó a sorprenderlo, fue la negativa ante su pregunta, aunque algo en el fondo de su ser se lo esperaba. Nunca la vio intimidada por la belleza de nadie, ni tan siquiera escuchó comentarios que expresasen algún tipo de deseo carnal, y contrario a creer que era retraída en esos sentidos, las hipótesis al respecto iban variando, o quizás fue sólo él quien se perdió a una Kuroshiro más desinhibida hablando de chicos que la atrajeran.
Con su propia belleza, estaba seguro de que podía cortejar a prácticamente cualquiera, al menos desde ámbitos superficiales.
De todas formas, el motivo se explicó casi de inmediato, y lo acompañó una cuestión de inmensa profundidad, casi tanta que ni siquiera sabía por dónde empezar exactamente. Aún y si quería evitar pensarla, la única vez que se enamoró fue con Himari, justo ella le dio una serie de cualidades que lo dejaron descolocado. No sólo fue la primera chica en rechazar sus avances de típico mujeriego, sino que cuando se conocieron, le asestó una bofetada, cambiando su forma de entender el mundo.
Una suave sonrisa se dibujó en sus labios. Nyra no lo entendía, ni tampoco se enamoró, entonces consideró que sus palabras serían una referencia al respecto, por lo cual se decidió a tomárselo en serio, muy en serio.
—Para empezar, no creo que sea un sentimiento más grande o pequeño que la amistad. Al menos no si hablamos de esos amigos que son un pilar en tu vida. —puntualizó, habiéndose terminado el bocadillo y sentándose de frente a Kuroshiro. No le importaba mojar la tela con sus piernas, total, se encargaría ella —Es... diferente. —desde esa perspectiva, la humink podría ver con más precisión el cansancio en el rostro de Shin. No había estado durmiendo bien, llevaba su cuerpo al límite, la energía empleada para activar su fruta y además, emocionalmente estaba desbordado.
Aún así, era posible que nunca lo hubiese visto hablando con tanta precisión, tanto tiempo seguido sin hacer bromas.
—Y tampoco sabría explicar en qué momento lo notas. Quizás, comienza con interés, cuando una persona te atrae físicamente, o en lo emocional, y te dan ganas de pasar más tiempo junto a él, o ella. De ahí, siento que aparece el deseo por intimidad, y no me refiero a algo físico como tal. Sólo... querer algo con esa persona que no compartirías con nadie más. —durante breves segundos su vista se giró al mar, intentando hilar correctamente las palabras. Al rato, volvió a mirarla a los ojos.
—Eso es lo más difícil de definir. Cuando alguien se enamora, es una experiencia única para cada uno, y la intimidad suele ser compleja de generalizar. Si tuviese que apostar por una única respuesta... —bajó la vista a sus manos, donde las de Nyra también aparecían gracias a su campo de visión. Observó el pañuelo, la pulsera. Recordó a Himari, otros amigos que tuvieron pareja, intentó resumir en una frase algún concepto que se acerque a hechos entendibles por alguien que jamás lo experimentó, y sin estar completamente seguro, se lanzó a seguir hablando —...creo que sería... —suspiró, costaba esclarecerlo. —¿Complicidad? —ladeó la cabeza, mirándola nuevamente.
—Quizás suena a algo que sentirías por amistades, pero no es lo mismo. Me refiero a formar un equipo en lo emocional de dos personas, donde incluso hablas cuestiones que nadie por fuera de ese círculo sabe. —cerrado ese punto, abriría otro —O puedes identificarlo cuando aparecen los celos. El temor por llegar a confesarte tarde e imaginar a esa persona especial con alguien más. —eleva la vista ligeramente al cielo —O... el deseo de vivir una vida entera juntos. Saber que sin importar las circunstancias, jamás te cansarías de quien elegiste. Yo creo que es una emoción que pasa cuando menos lo esperas. Un día estás normal, y al otro, algo se altera en tu cuerpo cuando ves a ese alguien. —una sonrisa traviesa aparece en sus labios, mucha seriedad de golpe.
—¡O simplemente cuando te das cuenta de que quieres besar a tu amigo! —exclamó de golpe, extendiendo los brazos en una clara señal de que no lo decía tan en serio. —No lo sé, pequeña Nyri. Haces preguntas complejas. —y en ese momento, su aspecto cansado pasa a emitir un pequeño brillo. Su rostro expresó una felicidad trágica, nostálgica, como quien está a punto de contar las letras escritas en un trozo de su alma.
Y ni siquiera se dio cuenta de ello.
—Cuando conocí a Himari, ella estaba emocionada porque íbamos a formar una División. Mi padre concretó una reunión para conocerla, e inmediatamente me dijo que no me mezcle demasiado con ella por su pasado. A sus ojos, la hija de unos esclavos no tenía nada que hacer entre la nobleza, y yo le dije que no se emocione conmigo, porque pertenecíamos a mundos distintos. —echó a reír con ligereza —¿Sabes lo que hizo? —breve suspenso, mirándola con un brillo único en sus iris cerúleas —¡Me dio tal bofetada que me sacó los lentes de lugar! —acompañó la revelación con una gesticulación perfecta del golpe.
—Nadie me había hecho eso nunca. Realmente no le importó si se quedaba sin trabajo, o la excluían de nuestro grupo por haberme golpeado. Sólo hizo lo que sintió. —su sonrisa no se ensancha, pero gana un significado especial, casi indescriptible —Reconozco que era muy hermosa, su cabello rosa me llamaba la atención. Y yo nunca oculté que... bueno, la atención de las mujeres me gusta. —brillos de caricatura le aparecen, su ego y carisma haciendo acto de presencia —Intenté ligar con ella, pero oh, sorpresa, me rechazó. Fue la primera chica en hacerlo, y claro... no supe lidiar con eso. Intenté acercarme, y permitió que la conozca, la cosa es que de un momento a otro, había dejado de intentar acostarme con ella y pasé a conocer todo lo que odiaba y amaba. Al poco tiempo me confesé y le pedí que sea mi pareja. —un suspiro, aunque no es triste, sólo purga emociones.
—Como ves, no sé explicarte ni con mi experiencia ese momento. Creo que si lo buscas, entonces la emoción se pierde. —y es ahí cuando las palabras de Nyra empiezan a caer entre sus pensamientos inmediatos —Eso sí, pequeña Nyri, para mí, ni en el amor ni en la amistad debe existir un concepto como la "compensación". ¡O haces las cosas porque quieres! ¡O no las haces! —se cruzó de brazos, simulando el característico gesto contrario de inflar los mofletes.
—Excepto dar tu vida. Nunca pienses en eso. —la conclusión del punto se alejaba de la premisa original en la pregunta que le hizo, pero le parecía necesario remarcarlo —Decir que darías tu vida por alguien te encierra a un resultado que quizás, puedas evitar si lo piensas desde otra perspectiva. Los mártires son personas que se quedaron sin opciones, o idiotas que no tuvieron la suficiente imaginación. —su rostro vuelve a mostrar una sonrisa, esta vez confiada entre el cansancio latente. La observa, con una determinación contagiosa.
—Arriesgarse a morir y estar preparado para morir son dos cosas muy diferentes, pequeña Nyri. —entonces, extendió uno de sus brazos y le dio un suave toque en la nariz. La mano le tembló en el transcurso de ese acercamiento, Shin claramente intentó dejarlo pasar.
Una costumbre que nunca se quitaría.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
