20-05-2026, 05:03 AM
Parecía triste, quizás no le fue difícil notar que no se tomó demasiado bien aquel episodio en el mar, rodeados de oscuridad con las pequeñas luces del cielo emitiendo hacia ellos destellos tenues. Tan receptiva como siempre, un talento al que le resultaba complicado seguirle el paso, incluso y si también se consideraba empático hacia el resto, desde su propia posición de poder, claro está.
Mientras esperaba que Kuroshiro llegase a su lado, agarró un bocadillo al azar y dio el primer mordisco. No se detuvo ahí, prácticamente arrasó, devorando la comida antes de que la pequeña humink recortase las distancias, buscando otro casi de inmediato mientras terminaba de acomodar la manta, sentándose y dando un consejo sobre el orden de la comida. Shin asintió, colocando la vela en el centro, observándola y reflejándose en sus iris cerúleas la curiosa forma que tenía, dentro de una protección anti-incendios.
Escuchó sobre el té, pero tampoco le dio mucha más importancia, y a partir de ese momento parecía estar ignorándola, porque sólo seguía comiendo mientras asentía, sin emitir gestos que indicasen aprobación, comodidad o disgusto. El motivo estaba claro en su mente, no le terminaba de agradar que volviese a un tono casual, pero supuso que podía haber mal interpretado sus palabras cuando aún le decía cosas como que no iba a rendirse con él.
Finalmente, niega con la cabeza, y devuelve el bocadillo por la mitad al interior de la cesta, con algunas migas adornando la comisura de sus labios.
—Si estás triste, déjalo salir. —la observa de reojo —No me gustó lo que hiciste. Pero lo entiendo, así que no estoy enojado, ni te odio. —el tono es muy parecido al usado cuando la llamó a sentarse junto a él, un fiel reflejo de que muchas de las cosas que hace mediante su carisma son espontáneas y genuinas, que sigue siendo él pese a todo, con la diferencia de que en otras circunstancias, sintiéndose así, probablemente habría evitado mostrarse tan cansado. Era un pequeño privilegio que Kuroshiro se ganó a la fuerza.
—¡Aaaaah! ¡A veces las cosas simples se hacen tan difíciles! —exclamó, agitando los brazos y cerrando los ojos, mientras negaba con la cabeza, infantil. Es entonces que se relame, notando los rastros de comida que manchaban sus labios, decidiendo en ese momento sacar el pañuelo que Nyra le había regalado. Vuelve a observarlo, y lentamente lo acerca a su boca, con una sonrisa algo traviesa.
Sólo que al final, se detiene, apoyándolo sobre la tela blanca y limpiándose con el pulgar.
—No te creas. —se atrevió a bromear, asumiendo entre líneas un valor particular al regalo, pues no se atrevía a mancharlo. —Sólo comamos, Nyri. No hace falta simular que no fuiste una tonta entrometida. —se acerca a ella, volviendo a sujetar el presente que le hizo y colocando su mano sobre la pulsera que él le dio, a la sombra del faro de Baterilla. —Así es como eres. —le dio dos palmadas leves antes de recuperar con esa misma extremidad el bocadillo desde dentro de la cesta, observándola durante breves instantes a los ojos, una mirada que empezaba a percibirse ojerosa, víctima de las lágrimas reprimidas.
—Tu comida es bastante rica, cualquiera de mi clan diría que ya puedes casarte. Así de poco prácticos son. —costumbres machistas, Shin iba contra eso. Pero el pensamiento le abrió una duda, y fiel a su estilo no tardó en exteriorizarla —Hm, pero no te imagino vestida de blanco... —se giró por completo a ella, prácticamente inspeccionándola. Su tono sigue escuchándose cansado, no oculta el malestar, decidió no esforzarse en eso aunque sigue manteniendo un temple relativamente "animado", y es entonces que suelta la pregunta.
—¿Alguna vez te enamoraste, siquiera? —ladea la cabeza, manteniendo el contacto visual y dando otro bocado, señal de que le dejaba espacio para responderle.
Necesitaba normalizar la situación, y ese interés genuino sobre la vida de ella antes de llegar a la División distrajo su mente casi por completo.
Mientras esperaba que Kuroshiro llegase a su lado, agarró un bocadillo al azar y dio el primer mordisco. No se detuvo ahí, prácticamente arrasó, devorando la comida antes de que la pequeña humink recortase las distancias, buscando otro casi de inmediato mientras terminaba de acomodar la manta, sentándose y dando un consejo sobre el orden de la comida. Shin asintió, colocando la vela en el centro, observándola y reflejándose en sus iris cerúleas la curiosa forma que tenía, dentro de una protección anti-incendios.
Escuchó sobre el té, pero tampoco le dio mucha más importancia, y a partir de ese momento parecía estar ignorándola, porque sólo seguía comiendo mientras asentía, sin emitir gestos que indicasen aprobación, comodidad o disgusto. El motivo estaba claro en su mente, no le terminaba de agradar que volviese a un tono casual, pero supuso que podía haber mal interpretado sus palabras cuando aún le decía cosas como que no iba a rendirse con él.
Finalmente, niega con la cabeza, y devuelve el bocadillo por la mitad al interior de la cesta, con algunas migas adornando la comisura de sus labios.
—Si estás triste, déjalo salir. —la observa de reojo —No me gustó lo que hiciste. Pero lo entiendo, así que no estoy enojado, ni te odio. —el tono es muy parecido al usado cuando la llamó a sentarse junto a él, un fiel reflejo de que muchas de las cosas que hace mediante su carisma son espontáneas y genuinas, que sigue siendo él pese a todo, con la diferencia de que en otras circunstancias, sintiéndose así, probablemente habría evitado mostrarse tan cansado. Era un pequeño privilegio que Kuroshiro se ganó a la fuerza.
—¡Aaaaah! ¡A veces las cosas simples se hacen tan difíciles! —exclamó, agitando los brazos y cerrando los ojos, mientras negaba con la cabeza, infantil. Es entonces que se relame, notando los rastros de comida que manchaban sus labios, decidiendo en ese momento sacar el pañuelo que Nyra le había regalado. Vuelve a observarlo, y lentamente lo acerca a su boca, con una sonrisa algo traviesa.
Sólo que al final, se detiene, apoyándolo sobre la tela blanca y limpiándose con el pulgar.
—No te creas. —se atrevió a bromear, asumiendo entre líneas un valor particular al regalo, pues no se atrevía a mancharlo. —Sólo comamos, Nyri. No hace falta simular que no fuiste una tonta entrometida. —se acerca a ella, volviendo a sujetar el presente que le hizo y colocando su mano sobre la pulsera que él le dio, a la sombra del faro de Baterilla. —Así es como eres. —le dio dos palmadas leves antes de recuperar con esa misma extremidad el bocadillo desde dentro de la cesta, observándola durante breves instantes a los ojos, una mirada que empezaba a percibirse ojerosa, víctima de las lágrimas reprimidas.
—Tu comida es bastante rica, cualquiera de mi clan diría que ya puedes casarte. Así de poco prácticos son. —costumbres machistas, Shin iba contra eso. Pero el pensamiento le abrió una duda, y fiel a su estilo no tardó en exteriorizarla —Hm, pero no te imagino vestida de blanco... —se giró por completo a ella, prácticamente inspeccionándola. Su tono sigue escuchándose cansado, no oculta el malestar, decidió no esforzarse en eso aunque sigue manteniendo un temple relativamente "animado", y es entonces que suelta la pregunta.
—¿Alguna vez te enamoraste, siquiera? —ladea la cabeza, manteniendo el contacto visual y dando otro bocado, señal de que le dejaba espacio para responderle.
Necesitaba normalizar la situación, y ese interés genuino sobre la vida de ella antes de llegar a la División distrajo su mente casi por completo.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
