19-05-2026, 07:55 AM
Al desplazarme por la zona del telón descubrí en las esquina una serie de controles provistos de antiguas palancas, y al alzar la vista noté que estaban conectadas a un complejo entramado de cuerdas y mecanismos oxidados por el paso del tiempo, mi corazón se aceleró con angustia, tenía que estudiar tal tablero y cada segundo contaba, ¿estarían aquellas poleas sujetando la enorme estructura del telón?, ¿podría hacerla caer sobre él?
Con extrema cautela estudié aquella consola de control, mis ojos azules recorrían cada palanca con atención, elevándose de vez en cuando hacia las alturas para seguir el trayecto de las cuerdas mientras tanto escuchaba sus palabras a unos cinco metros de distancia, que era lo más lejos que logré avanzar. Fue entonces que hizo un comentario despectivo sobre mi violín, sentí cómo aquellas palabras atravesaron mi pecho y herían lo más profundo de mi corazón, Amphitrite no era simplemente un instrumento, era mi mayor tesoro, el recuerdo vivo de la primera vez lo recibí entre mis manos. Apreté la mandíbula para contener el enojo, negándome a permitir que mis emociones me dominaran. No se trataba de vencerlos ni de devolver el daño recibido, solo quería salir ilesa de aquel lugar. Ya había logrado sacar a los demás artistas de ese cruel juego de manipulación y engaño.
Fue entonces cuando me ofreció una especie de tratado de paz, prometiendo que no volveríamos a herirnos ni enfrentarnos, sus condiciones parecen ser razonables sin saber sí estaba usando manipulación en cada palabra. Lo observé con detenimiento, tratando de descifrar la sinceridad detrás de sus palabras, solo debía abandonar el lugar y anunciar mi retiro de la competencia, solo eso. Mis ojos azules descendieron al suelo al reflexionar de esa decisión, pero me encontré con los fragmentos dorados de aquella tuba que fue mutilada por su espada, y un poco más allá, el cuerpo herido del señor de la tuba que permanecía inmóvil, siendo víctima de la misma violencia con la que él hace unos minutos destazó sobre mi cuerpo. Comprendí que esa era la verdad, sin importar cuánto obedeciéramos, nada cambiaría.
—- Esto se repetirá… siempre lo volverán hacer…. —-Mi voz se quebró ligeramente mientras contemplaba con tristeza los restos de aquel instrumento, al mirar la sangre derramada y al conectar mi mirada a los ojos de Vercingétorix recordé aquel odio fulminante en su mirada, un odio incapaz de respetar a cualquiera que se interpusiera en sus intenciones —- No pueden continuar así… la música es una bendición.
Tan pronto como pronuncié aquellas palabras accioné todas las palancas al mismo tiempo, confiando en que aquel arriesgado movimiento me brindaría la oportunidad de escapar de su trampar, de poder buscar ayuda para el señor de la tuba, encontrar a los demás artistas y poner fin aquella pesadilla, no podía salvar a nadie si continuaba allí, atrapada entretenido al león de cazar. En cuanto las palancas cedieron bajo mis manos, retrocedí varios pasos más con el arco y flechas tensadas, apunté directamente hacia Vercingétorix, preparada para defenderme si intentaba impedir mi huida.
Con extrema cautela estudié aquella consola de control, mis ojos azules recorrían cada palanca con atención, elevándose de vez en cuando hacia las alturas para seguir el trayecto de las cuerdas mientras tanto escuchaba sus palabras a unos cinco metros de distancia, que era lo más lejos que logré avanzar. Fue entonces que hizo un comentario despectivo sobre mi violín, sentí cómo aquellas palabras atravesaron mi pecho y herían lo más profundo de mi corazón, Amphitrite no era simplemente un instrumento, era mi mayor tesoro, el recuerdo vivo de la primera vez lo recibí entre mis manos. Apreté la mandíbula para contener el enojo, negándome a permitir que mis emociones me dominaran. No se trataba de vencerlos ni de devolver el daño recibido, solo quería salir ilesa de aquel lugar. Ya había logrado sacar a los demás artistas de ese cruel juego de manipulación y engaño.
Fue entonces cuando me ofreció una especie de tratado de paz, prometiendo que no volveríamos a herirnos ni enfrentarnos, sus condiciones parecen ser razonables sin saber sí estaba usando manipulación en cada palabra. Lo observé con detenimiento, tratando de descifrar la sinceridad detrás de sus palabras, solo debía abandonar el lugar y anunciar mi retiro de la competencia, solo eso. Mis ojos azules descendieron al suelo al reflexionar de esa decisión, pero me encontré con los fragmentos dorados de aquella tuba que fue mutilada por su espada, y un poco más allá, el cuerpo herido del señor de la tuba que permanecía inmóvil, siendo víctima de la misma violencia con la que él hace unos minutos destazó sobre mi cuerpo. Comprendí que esa era la verdad, sin importar cuánto obedeciéramos, nada cambiaría.
—- Esto se repetirá… siempre lo volverán hacer…. —-Mi voz se quebró ligeramente mientras contemplaba con tristeza los restos de aquel instrumento, al mirar la sangre derramada y al conectar mi mirada a los ojos de Vercingétorix recordé aquel odio fulminante en su mirada, un odio incapaz de respetar a cualquiera que se interpusiera en sus intenciones —- No pueden continuar así… la música es una bendición.
Tan pronto como pronuncié aquellas palabras accioné todas las palancas al mismo tiempo, confiando en que aquel arriesgado movimiento me brindaría la oportunidad de escapar de su trampar, de poder buscar ayuda para el señor de la tuba, encontrar a los demás artistas y poner fin aquella pesadilla, no podía salvar a nadie si continuaba allí, atrapada entretenido al león de cazar. En cuanto las palancas cedieron bajo mis manos, retrocedí varios pasos más con el arco y flechas tensadas, apunté directamente hacia Vercingétorix, preparada para defenderme si intentaba impedir mi huida.
Amphitrite Toca la Canción
![[Imagen: miyoocheja.png]](https://i.ibb.co/20ZJ1jdH/miyoocheja.png)
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
![[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]](https://i.ibb.co/WWRcn6nZ/file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png)
