16-05-2026, 11:14 PM
La emoción del momento había pasado, los ánimos se habían calmado y lo que era euforia y alegría había podido dar paso a la introspección y pensar, pensar en todo lo vivido, lo acontecido, y cuanto se había pasado… El peligro en que se habían visto envuelto otros por seguir mis caprichos y deseos. Casi habían muerto personas que siquiera debían estar en aquel lugar, como Miyori… La apreciaba, y se lo que le había prometido, más aún comprendía que yo estaba tomando un camino que sería cada vez más peligroso, un mundo al que ella no pertenecía. Yo venía del barro, ella no… Y no podría perdonarme poner en peligro a la pelinaranja por seguirme a donde nunca hubiera ido por su propia decisión sin influencia mía de por medio… Los días me habían dado tiempo a reflexionar… Y a pesar de lo que sentía, o lo que quería, lo justo era comprender que ella no merecía quedar expuesta a todo lo que seguía por delante… Pensaba en Akira, lo fuerte que era, Runin, tremenda mujer, Landon… Y comprendía que los peligros de aquí en adelante solo creerían…
Me sentía en una encrucijada, mientras exhalaba el humo por la boca dejando que se esfume en el aire. Sabía cual era la decisión correcta, más era difícil tomarla, pero, no era justo que alguien puro y sin maldad, sin violencia, se viera arrastrada al camino que yo tenía trazado en mi mente, donde sabía que solo sería cada vez peor… ¿Me dolía dejarla atrás? Seguramente sí, pero podía vivir con ello más no me podía arriesgar a ver como haría si tenía que cargar con la culpa de si a ella le pasaba algo por seguirme en un camino que nada tenía que ver con el suyo…
Confiaba en su sueño, y que encontraría aquella melodía y música que le llenara sus ojos… Mi camino, se abría en otra dirección, una que ni yo sabía que me depararía el destino, pero sabía que no podía arriesgarla a sentir que tenía que acompañarme… La decisión estaba tomada, solo me faltaba tomar el coraje pertinente… Terminé el cigarro, alargando su vida como quien quiere evitar lo que sabe que estaba por hacer…
Fuí en búsqueda de la pelinaranja, estaba allí en esa terraza, me acerqué por detrás, y apoyé mi palma derecha sobre su cabeza, y al voltear ésta, la recibí con una sonrisa melancólica y una bolsa de cuero en mi mano izquierda, la cual extendí a ella.
—Esto es tuyo, Miyori— le dije sin dar vueltas al asunto. —Han pasado muchas cosas… Y he tomado una decisión que en algún momento entenderás…— le dije alejándome unos pasos. —Desde éste punto seguiré solo, a donde voy, no podrás acompañarme, ni quiero que lo hagas, se que te prometí algo… Pero, los peligros de ahora en adelante en los que me adentraré, no son lo que te prometí— le comenté con seriedad. —Y no voy a permitir que te pudras conmigo… Creo, que aquí nuestros caminos se separan— le dije con una pequeña risa nostálgica y una sonrisa melancólica observándola a sus ojos. —Espero tus sueños se cumplan, y no tengas que volver a pasar algo como lo que pasaste por seguir a alguien como yo, aunque confío que estarás bien…— finalicé, prendiendo un cigarro y soltando el humo por la nariz. —Supongo que hasta aquí llegamos… Espero no tengas que cruzarme de nuevo, porque no quisiera verte en situaciones peligrosas nuevamente… Aunque una vez Smokey… Siempre Smokey, no te voy a olvidar…— le dije con una sonrisa. No esperé respuesta, le había dejado su dinero, y no me gustaban las despedidas… Salté directo de aquella terraza, y emprendí mi camino, sin mirar atrás. Paso a paso. Dejando en aquella terraza una parte de mí también.
Me sentía en una encrucijada, mientras exhalaba el humo por la boca dejando que se esfume en el aire. Sabía cual era la decisión correcta, más era difícil tomarla, pero, no era justo que alguien puro y sin maldad, sin violencia, se viera arrastrada al camino que yo tenía trazado en mi mente, donde sabía que solo sería cada vez peor… ¿Me dolía dejarla atrás? Seguramente sí, pero podía vivir con ello más no me podía arriesgar a ver como haría si tenía que cargar con la culpa de si a ella le pasaba algo por seguirme en un camino que nada tenía que ver con el suyo…
Confiaba en su sueño, y que encontraría aquella melodía y música que le llenara sus ojos… Mi camino, se abría en otra dirección, una que ni yo sabía que me depararía el destino, pero sabía que no podía arriesgarla a sentir que tenía que acompañarme… La decisión estaba tomada, solo me faltaba tomar el coraje pertinente… Terminé el cigarro, alargando su vida como quien quiere evitar lo que sabe que estaba por hacer…
Fuí en búsqueda de la pelinaranja, estaba allí en esa terraza, me acerqué por detrás, y apoyé mi palma derecha sobre su cabeza, y al voltear ésta, la recibí con una sonrisa melancólica y una bolsa de cuero en mi mano izquierda, la cual extendí a ella.
—Esto es tuyo, Miyori— le dije sin dar vueltas al asunto. —Han pasado muchas cosas… Y he tomado una decisión que en algún momento entenderás…— le dije alejándome unos pasos. —Desde éste punto seguiré solo, a donde voy, no podrás acompañarme, ni quiero que lo hagas, se que te prometí algo… Pero, los peligros de ahora en adelante en los que me adentraré, no son lo que te prometí— le comenté con seriedad. —Y no voy a permitir que te pudras conmigo… Creo, que aquí nuestros caminos se separan— le dije con una pequeña risa nostálgica y una sonrisa melancólica observándola a sus ojos. —Espero tus sueños se cumplan, y no tengas que volver a pasar algo como lo que pasaste por seguir a alguien como yo, aunque confío que estarás bien…— finalicé, prendiendo un cigarro y soltando el humo por la nariz. —Supongo que hasta aquí llegamos… Espero no tengas que cruzarme de nuevo, porque no quisiera verte en situaciones peligrosas nuevamente… Aunque una vez Smokey… Siempre Smokey, no te voy a olvidar…— le dije con una sonrisa. No esperé respuesta, le había dejado su dinero, y no me gustaban las despedidas… Salté directo de aquella terraza, y emprendí mi camino, sin mirar atrás. Paso a paso. Dejando en aquella terraza una parte de mí también.
