Nuevas Coordenadas | [Pasado|Privado]
#7
Agradezco internamente que Hae-Won ponga en remojo los garbanzos, tal y como pido, y Dimitri no tarda en ofrecerse para ayudar aunque fuera en preparaciones para el día siguiente.

―Mmm… ―Pienso un par de segundos, pero la verdad es que todavía no tengo claro cómo van a reaccionar las verduras o la carne en un lugar con un clima tan extremo incluso si la casa es bastante fresca, razón por la que no he comprado tantos de esos ingredientes. Tendría que experimentar a lo largo de los próximos días―. No estoy segura de si el calor de la isla puede estropear los alimentos si se cortan con demasiada antelación…, pero sí puedes ayudarme con otra cosa.

Habiendo ya terminado de cortar las verduras, las incorporo a la sartén y la dejo un momento. Me dirijo hacia las bolsas de tela, de las que saco dos botes de cristal, y se los pongo delante.

―Yo ya he terminado con la tabla, ¿te importa por favor cortarme algunos dátiles? ―solicito volviendo de nuevo a la sartén, removiendo el contenido―. Sería perfecto si los trocitos tienen más o menos el mismo tamaño que esas pasas. Mi consejo es que hagas un corte largo por el lado más ancho y saques el hueso. Así puedes cortar tranquilamente. Hae-Won ―la llamo, mirándola un momento antes de empezar a añadir diversas especias―, coloca por favor un paño limpio encima del recipiente de los garbanzos si puedes, procurando que no se moje. Así evitamos que entren bichos accidentalmente.

Por suerte, esta versión de una receta que había escuchado era mucho más rápida, así que apenas unos minutitos después ya estoy llenando un cazo de agua y vertiendo su contenido (muy lentamente y temporalmente fuera del fuego) sobre la misma sartén en la que estaban las verduras, que era bastante alta. Así, mientras que estas antes estaban rehogándose, ahora mezclaban su sabor en el nuevo líquido.

Pasados varios minutos, el agua empezó a hervir y supe que era el momento para pasar a la siguiente fase. Tomé de la bolsa de tela un gran recipiente de barro con muchísima cantidad de sémola de trigo, le quité la cuerda a la tela que lo tapaba y vertí sobre esta tooodo el líquido en el que se habían cocinado las verduras. También añadí un buen chorro de aceite. Así me habían explicado los locales que se preparaba el cuscús. Esto no sería exactamente lo mismo, pero se le podía parecer.

Una vez estuvo listo, volví a tapar con un paño la sémola de trigo hasta que se cocinara con el agua caliente. Mientras tanto, volví a la sartén de las verduras y, creé todos los “huequecitos” que pude entre ellas, y casqué un huevo en cada uno. Luego, le puse una tapa de cristal y esperé a que se cocieran con el mismo calor de la sartén y las verduras.

―Muchas gracias, Dimitri, lo has hecho muy bien ―lo elogié, tomando el cuchillo para tomar su lugar.

Justo en ese momento, Kael volvió a la habitación. Me giré para mirarlo, preocupada por si algo hubiese ocurrido, pero entonces un resplandor increíblemente brillante inundó el salón con tanta fuerza que tuve que cerrar los ojos durante algunos segundos. Cuando volví a abrirlos, Shin estaba allí, con las manos y los pies aún convertidos en luz, perfectamente sano, al menos en apariencia.

Por supuesto, la primera frase que pronunció tuvo que ser completamente casual, como si tan solo se hubiera despertado de una simple siesta. Mi cola ya se estaba agitando mucho antes de que me diera cuenta, y tuve que girar el rostro para que nadie notara que estuve a punto de reírme por el saludo de broma que le había hecho a Choi. ¡Pero no le digas fea, pobrecita, no es verdad!

Mi sonrisa sólo se amplió cuando lo noté a mi lado, con el cuchillo que había tenido en mi mano repentinamente en las suyas.

―¡Oye! ―reproché con los brazos en jarra, fingiéndome molesta cuando mencionó que no esperaba que siguiera con vida. Por supuesto, tuve que tragarme otra risa cuando me crucé de brazos al responder a la segunda parte de su pique para mantener mi propio teatro a pesar de la evidente traición de mi cola―. ¡Ya te dije que puedo andar hasta la cima solita y sin que me carguen, gracias!

El siguiente fue Dimitri, a quien también le gastó una broma de lo más particular, y luego no faltó el comentario egocéntrico en el que nos trataba a todos como una molestia antes de decir que quería hablar con todos y que no nos dejaría escapar. ¡Otra vez diciendo cosas bonitas escondidas! ¡Estaba siendo el Shin de siempre! Eso significaba que no debía de dolerle nada, o no mucho, lo que me dejaba más tranquila y contenta que cualquier otra cosa.

―¡Toma, Shin, seguro que tienes hambre! ―adiviné al tiempo que le paso el tarrito de cristal con los dátiles, para que pudiera coger alguno. Mi cola no se dejó de mover en ningún momento y, cuanto le dio un mordisco, mi abrazo cayó sobre él como una trampa recién activada―. ¡Te atrapé~! ¡Sabía que no podrías hacerte intangible mientras comes! ―reí antes de apretarlo con más fuerza y apoyar también mi mejilla sobre él―. ¡Me alegro tanto de que estés bieeeen! ¡Te hemos echado mucho de menooooooos!
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
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RE: Nuevas Coordenadas | [Pasado|Privado] - por Nyra Kuroshiro - 05-05-2026, 11:19 PM

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