03-05-2026, 01:04 AM
—Quiero que seas mi futuro. Eres todo lo que me he permitido querer.
Cuando Hae-won escucha esas palabras, la joven no puede hundir su rostro en el pecho ajeno. Le corresponde el abrazo con la misma fuerza con la que corresponde sus sentimientos. También lo quiere. Muchísimo. Cada día, desde que se volvieron a encontrar, ese chico se ha convertido en una constante que le ha permitido reafirmar que sus elecciones han sido correctas, aunque eso es poquísimo, comparado con el tesoro que descubrió en su persona, a pesar de lo mucho que parece menospreciarse.
Ella quiere asegurarse de no ser lo único que él se permita querer. Ella realmente desea que él abra nuevamente sus horizontes, aunque sabe que va a costar. Puede notarlo en su manera de actuar, en la premura de su abrazo y el tono de su voz pero, al menos, quiere intentarlo. Sabe de sobra que Dimitri merece una plenitud de vida como compensación por todo lo que ha perdido.
—Podría preguntar muchas cosas, incluso de tu pasado, porque tengo muchas incógnitas sin resolver… Pero hay algo más importante para mí ahora mismo —La mirada de la joven se suaviza. No se separa de él, y menos aún cuando se acerca y, de puntillas, le da un pequeño beso a sus labios—: Tú. Me preocupan tus sentimientos, tus emociones. Quiero que te sientas cómodo conmigo, e incómodo también.
Es importante tenerlo presente, porque sabe que habrán preguntas incómodas, un tanto dolorosas en caso de que sean necesarias de hacer, pero no quiere que las responda porque sí.
—Hmmm… ¿Estás bien ahora mismo, como para responder preguntas difíciles? —Su tono de voz se vuelve más serio, pero no demandante—... ¿O quieres que lo hablemos en otro momento? Ahora mismo, siento que tenemos todo el tiempo necesario para conocernos bien, pero la carga podría ser demasiado pesada luego de todo lo que tuvimos que padecer. Sin embargo… Hay otra pregunta que quiero hacerte, entonces…
Extiende una mano hacia adelante con la teatralidad digna de una dama que invita a alguien a bailar. No sirve para eso, en absoluto, pero la simple escena es capaz de sacarle una sonrisa. El cabello suelto, plateado, juega con el movimiento simple de su compás interno, mientras contempla con ojos brillantes al dueño de sus noches en vela.
—¿Quieres ser mi pareja y compañero en esta extraña expedición llamada vida?
Cuando Hae-won escucha esas palabras, la joven no puede hundir su rostro en el pecho ajeno. Le corresponde el abrazo con la misma fuerza con la que corresponde sus sentimientos. También lo quiere. Muchísimo. Cada día, desde que se volvieron a encontrar, ese chico se ha convertido en una constante que le ha permitido reafirmar que sus elecciones han sido correctas, aunque eso es poquísimo, comparado con el tesoro que descubrió en su persona, a pesar de lo mucho que parece menospreciarse.
Ella quiere asegurarse de no ser lo único que él se permita querer. Ella realmente desea que él abra nuevamente sus horizontes, aunque sabe que va a costar. Puede notarlo en su manera de actuar, en la premura de su abrazo y el tono de su voz pero, al menos, quiere intentarlo. Sabe de sobra que Dimitri merece una plenitud de vida como compensación por todo lo que ha perdido.
—Podría preguntar muchas cosas, incluso de tu pasado, porque tengo muchas incógnitas sin resolver… Pero hay algo más importante para mí ahora mismo —La mirada de la joven se suaviza. No se separa de él, y menos aún cuando se acerca y, de puntillas, le da un pequeño beso a sus labios—: Tú. Me preocupan tus sentimientos, tus emociones. Quiero que te sientas cómodo conmigo, e incómodo también.
Es importante tenerlo presente, porque sabe que habrán preguntas incómodas, un tanto dolorosas en caso de que sean necesarias de hacer, pero no quiere que las responda porque sí.
—Hmmm… ¿Estás bien ahora mismo, como para responder preguntas difíciles? —Su tono de voz se vuelve más serio, pero no demandante—... ¿O quieres que lo hablemos en otro momento? Ahora mismo, siento que tenemos todo el tiempo necesario para conocernos bien, pero la carga podría ser demasiado pesada luego de todo lo que tuvimos que padecer. Sin embargo… Hay otra pregunta que quiero hacerte, entonces…
Extiende una mano hacia adelante con la teatralidad digna de una dama que invita a alguien a bailar. No sirve para eso, en absoluto, pero la simple escena es capaz de sacarle una sonrisa. El cabello suelto, plateado, juega con el movimiento simple de su compás interno, mientras contempla con ojos brillantes al dueño de sus noches en vela.
—¿Quieres ser mi pareja y compañero en esta extraña expedición llamada vida?
