25-04-2026, 12:28 AM
Tras mis palabras, Cill respondió con una risa baja, suave… de esas que parecen quedarse un momento en el aire antes de desvanecerse. Cuando volvió a mirarme, sus ojos tenían un brillo distinto, casi cómplice o como si guardara una idea por desarrollar. Entonces dijo que me daba el permiso para golpearlo si alguna vez ponía su vida en juego, y no pude evitar reír, la idea era absurda… yo, haciéndole daño a él, no lo creo posible. No encajaba en ninguna imagen proyectada donde pudiese hacerle algún tipo de golpe, pero aun así, si era por protegerlo… quizás me vería obligada, claro que lo haría.
Con una cercanía que ya empezaba a sentirse natural, llevó su mano hasta mi rostro y tiró suavemente de mi mejilla, el gesto fue ligero, casi juguetón, pero dejó un cosquilleo que no desapareció cuando apartó la mano y la posó sobre mi cabeza. No me moví, simplemente quise quedarme justo ahí y escuchar su voz cambiar de tono, se volvió más firme, más sincera, me habló de sus límites, de lo que jamás haría, de su rechazo a dañar inocentes y de su deseo de proteger a quienes algún día estarían a su lado, y me aseguró que esperaba que yo fuera ese ancla que siempre lo guíe o lo haga retornar al buen camino.
Sentí cómo algo dentro de mí se estremecía conforme a sus palabras, no era una carga, era confianza, era elegir quedarse incluso cuando todo lo demás pudiera perderse, sonreí incapaz de ocultarlo. — Me gustaría algún día serlo… —- murmuré casi como si confesara un secreto—- y también… ser alguien de quien puedas sentirte orgulloso —- mi sueño seguía ahí, intacto, llegar a ser una gran músico, vivir de la música, compartir escenarios, mares y risas, pero ahora… ese futuro tenía su presencia dibujada en él, y no me molestaba, al contrario, creo que lo convierte en el primero en ocupar un asiento en la tarima de mi vida, después de mi familia claro.
Por un instante dudé, pensé en lo que significaba todo aquello, en las decisiones que podrían venir, en los momentos donde elegir no sería tan sencillo… ¿y si algún día me toca escoger entre una vida y la otra?, la idea llegó incluso a abrumar mi pecho, pero entonces él estaba ahí, cerca, haciéndolo todo más fácil sin siquiera intentarlo. Se inclinó un poco más, acortando la distancia entre los dos, y no retrocedí, no quise hacerlo. Su frente descansó contra la mía, y en esa tranquilidad comprendí su advertencia pero a la vez me hizo entender que aunque el camino fuese un alambrado de púas, en algún momento, simplemente puede convertirse en un sendero de rosas.
—-- ¿Smokey Pirates? —- susurré, aunque una pequeña risa se escapó entre mis palabras, alzando una ceja y mirándolo con una mezcla de incredulidad y diversión. No podía evitar imaginarlo rodeado de humo cuál chimenea, con esa actitud despreocupada, incluso con dos cigarrillos en la boca y esa sonrisa tan suya, y la imagen frente a mis ojos me hizo reír a más no poder… — Estaba a punto de negarme… — admití, bajando un poco la voz, como si el momento se volviera más íntimo. —- Pero…me gusta.
Alcé la mirada hacia el cielo, siguiendo el rastro de humo que se deshacía lentamente en la noche hasta desaparecer por completo, y cuando volví a mirarlo… la luz parecía haberlo elegido a él. —- Me encanta el significado. —- La brisa pasó entre nosotros, suave, casi cómplice del peso de mis palabras, mezclándose con el murmullo de la gente, las luces cálidas y el aroma persistente del tabaco, sin pensarlo demasiado, lo abracé otra vez, esta vez quedándome un poco más, sintiendo. — Gracias.
— Entonces… —- dije cerca de él tras unos minutos, sin soltarlo del todo…— ¿a dónde vamos ahora? —- me separé apenas lo suficiente para encontrar su mirada, aún con una sonrisa que se quedó toda la noche.
Siendo Smokey, Piratas, Nakamas… o simplemente, un Navegante y una Violinista comenzando una aventura, juntos.
Con una cercanía que ya empezaba a sentirse natural, llevó su mano hasta mi rostro y tiró suavemente de mi mejilla, el gesto fue ligero, casi juguetón, pero dejó un cosquilleo que no desapareció cuando apartó la mano y la posó sobre mi cabeza. No me moví, simplemente quise quedarme justo ahí y escuchar su voz cambiar de tono, se volvió más firme, más sincera, me habló de sus límites, de lo que jamás haría, de su rechazo a dañar inocentes y de su deseo de proteger a quienes algún día estarían a su lado, y me aseguró que esperaba que yo fuera ese ancla que siempre lo guíe o lo haga retornar al buen camino.
Sentí cómo algo dentro de mí se estremecía conforme a sus palabras, no era una carga, era confianza, era elegir quedarse incluso cuando todo lo demás pudiera perderse, sonreí incapaz de ocultarlo. — Me gustaría algún día serlo… —- murmuré casi como si confesara un secreto—- y también… ser alguien de quien puedas sentirte orgulloso —- mi sueño seguía ahí, intacto, llegar a ser una gran músico, vivir de la música, compartir escenarios, mares y risas, pero ahora… ese futuro tenía su presencia dibujada en él, y no me molestaba, al contrario, creo que lo convierte en el primero en ocupar un asiento en la tarima de mi vida, después de mi familia claro.
Por un instante dudé, pensé en lo que significaba todo aquello, en las decisiones que podrían venir, en los momentos donde elegir no sería tan sencillo… ¿y si algún día me toca escoger entre una vida y la otra?, la idea llegó incluso a abrumar mi pecho, pero entonces él estaba ahí, cerca, haciéndolo todo más fácil sin siquiera intentarlo. Se inclinó un poco más, acortando la distancia entre los dos, y no retrocedí, no quise hacerlo. Su frente descansó contra la mía, y en esa tranquilidad comprendí su advertencia pero a la vez me hizo entender que aunque el camino fuese un alambrado de púas, en algún momento, simplemente puede convertirse en un sendero de rosas.
—-- ¿Smokey Pirates? —- susurré, aunque una pequeña risa se escapó entre mis palabras, alzando una ceja y mirándolo con una mezcla de incredulidad y diversión. No podía evitar imaginarlo rodeado de humo cuál chimenea, con esa actitud despreocupada, incluso con dos cigarrillos en la boca y esa sonrisa tan suya, y la imagen frente a mis ojos me hizo reír a más no poder… — Estaba a punto de negarme… — admití, bajando un poco la voz, como si el momento se volviera más íntimo. —- Pero…me gusta.
Alcé la mirada hacia el cielo, siguiendo el rastro de humo que se deshacía lentamente en la noche hasta desaparecer por completo, y cuando volví a mirarlo… la luz parecía haberlo elegido a él. —- Me encanta el significado. —- La brisa pasó entre nosotros, suave, casi cómplice del peso de mis palabras, mezclándose con el murmullo de la gente, las luces cálidas y el aroma persistente del tabaco, sin pensarlo demasiado, lo abracé otra vez, esta vez quedándome un poco más, sintiendo. — Gracias.
— Entonces… —- dije cerca de él tras unos minutos, sin soltarlo del todo…— ¿a dónde vamos ahora? —- me separé apenas lo suficiente para encontrar su mirada, aún con una sonrisa que se quedó toda la noche.
Siendo Smokey, Piratas, Nakamas… o simplemente, un Navegante y una Violinista comenzando una aventura, juntos.
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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