24-04-2026, 11:00 PM
Sybill sabía que tenía las de perder en esta batalla con el muchacho, por lo que apeló a su escasa paciencia antes de tomar a la mocosa del brazo e instarla a caminar de vuelta a la cocina frente a la atenta mirada del joven.
|Por supuesto, mi querido Dharma| trató de reponerse|. En un momento la enviaré de regreso.
Evie se adentró en la cocina tan rápido como pudo, buscando un pañuelo para empaparlo en agua fría y ponerlo en su mejilla para calmar el dolor. Esta no era la primera vez que el ama la abofeteaba, así que ya tenía experiencia sanando este tipo de heridas. Lo único que le preocupaba eran los días que le aguardaban en el agujero cuando esa noche terminase, pues le quedaba claro que su castigo apenas comenzaba.
Para su sorpresa el ama entró momentos después con el rostro irritado, ocasionando que la rubia se tensara en su sitio, esperando que arremetiese de nuevo en su contra. Sin embargo, la mujer sólo se colocó frente a ella con esa aura amenazante como si fuese una enorme serpiente queriendo tragarse a un indefenso ratoncillo. Sus ojos dorados brillaron con odio al tiempo que la tomaba de la barbilla con excesiva fuerza, advirtiéndole que no se le ocurriese hacer ninguna tontería o el agujero se convertiría en su hogar durante el resto del mes.
|N-No comprendo, ama…
En realidad, no sabía por qué se enfureció tanto, pero al parecer él que hubiese solicitado su compañía para el resto de la velada era lo que no tenía a la madame muy contenta, ya que no hubo manera alguna de hacerle cambiar de parecer. Por alguna razón su señora se notaba mucho más ansiosa de lo normal y todo tenía que ver con aquella extraña petición, acompañada de las nada sutiles amenazas proferidas contra ella.
|Mucho cuidado con lo que dices |advirtió|. Una palabra de más y me desharé de una vez por todas de ti.|
La ojiazul asintió con temor antes de reponerse para volver al salón principal ante la severa mirada del ama. Dejó el pañuelo frío en la barra y atravesó las puertas, caminando tímidamente hasta la mesa del joven. Con la mirada baja tomó asiento en la silla que previamente le había dispuesto para su uso y junto las manos sobre su regazo de forma pudorosa.
|Yo…en realidad no estoy dentro del menú |él ya lo sabía, pero repetirlo le hacía sentir mucho mejor|. Te agradezco por defenderme… |fue la primera vez que se atrevió a mirarlo de nuevo|. No soy muy versada en conversaciones, pero me esforzaré por no aburrirte…|
Había tanto que quería preguntar, tantas cosas que quería contarle, pero el miedo de que el ama Sybill cumpliese su promesa la tenía por completo congelada. ¿Qué podría tener ella que pudiese llamar la atención de aquel interesante muchacho?
Sybil aceptó su derrota frente al joven Pirata, volviendo a dibujar en su rostro aquella sonrisa plagada de falsedad y que, detrás de ella, escondía una furia que pocas veces había tenido con anterioridad. Dejó en claro su enojo cuando firmemente tomó del brazo a Evie para llevarla nuevamente hacia la cocina, a tiempo que se excusaba, diciéndole que prontamente estaría la joven nuevamente con el ¿Por qué se había inmiscuido en aquella situación? ¿Por que reaccionó de aquella manera?
Ciertamente no era ajeno a los malévolos procederes de la matrona del lugar, Fuuka y el resto de las muchachas le habían comentado en alguna que otra ocasión el miedo que les hacía sentir su "ama"; Dharma había estado masticando aquella información desde hacía tiempo, estallando en aquel momento, desembocando en lo que ocurrió |Supongo que lo que dije traerá más problemas que soluciones| Diría lanzando un leve suspiro y bebiendo un cuantioso trago de aguamiel, esperando que Evie volviera.
Unos pocos minutos pasaron, antes de que la muchacha apareciera nuevamente por la puerta en que había entrado con su ama, ahora sosteniéndole la mirada más aún con aquella timidez y temor que la había caracterizado hasta el momento. Comenzó diciéndole que no era parte del menú, una vez más, continuó agradeciéndole y concluyó excusándose por no ser muy versada en el arte de la comunicación.
|Tranquila... no tengo esas intenciones contigo| Diría el espadachín haciéndole señas para que tome asiento |Además, luego tendría que soportar a Fuuka y sus celos| Una sonrisa ladina se dibujaría en su rostro; extraño que una cortesana tuviera tales sentimientos por un cliente, al parecer las relaciones humanas eran más intrincadas, escapando a la comprensión de un joven tan taciturno, escueto y frío como lo era Dharma.
|Ahora dime Evie| Bebería un nuevo trago de su bebida y la miraría con aquellos penetrantes ojos, adquiriendo la conversación, así, un marcado tono de seriedad |No pareces cortesana, no me trago que seas camarera... sin ofender, pero la comunicación lo es todo en este trabajo, y pareciera que esta es la conversación más larga que has tenido en mucho tiempo| Se recostó en el respaldo de su silla, apoyando su brazo derecho sobre la que tenía junto a el |¿Que función cumples en este lugar? ¿Por que Sybil parecía no querer que estuviera junto a mi? Has llamado mi atención...| Sin rodeo alguno, Dharma la apabullaría en preguntas, respecto de las cuales requería imperiosamente respuestas ¿Por que? Curiosidad, simplemente, aunque parecía ser que la muchacha necesitaba de un "amigo" con quien hablar.
|Por supuesto, mi querido Dharma| trató de reponerse|. En un momento la enviaré de regreso.
Evie se adentró en la cocina tan rápido como pudo, buscando un pañuelo para empaparlo en agua fría y ponerlo en su mejilla para calmar el dolor. Esta no era la primera vez que el ama la abofeteaba, así que ya tenía experiencia sanando este tipo de heridas. Lo único que le preocupaba eran los días que le aguardaban en el agujero cuando esa noche terminase, pues le quedaba claro que su castigo apenas comenzaba.
Para su sorpresa el ama entró momentos después con el rostro irritado, ocasionando que la rubia se tensara en su sitio, esperando que arremetiese de nuevo en su contra. Sin embargo, la mujer sólo se colocó frente a ella con esa aura amenazante como si fuese una enorme serpiente queriendo tragarse a un indefenso ratoncillo. Sus ojos dorados brillaron con odio al tiempo que la tomaba de la barbilla con excesiva fuerza, advirtiéndole que no se le ocurriese hacer ninguna tontería o el agujero se convertiría en su hogar durante el resto del mes.
|N-No comprendo, ama…
En realidad, no sabía por qué se enfureció tanto, pero al parecer él que hubiese solicitado su compañía para el resto de la velada era lo que no tenía a la madame muy contenta, ya que no hubo manera alguna de hacerle cambiar de parecer. Por alguna razón su señora se notaba mucho más ansiosa de lo normal y todo tenía que ver con aquella extraña petición, acompañada de las nada sutiles amenazas proferidas contra ella.
|Mucho cuidado con lo que dices |advirtió|. Una palabra de más y me desharé de una vez por todas de ti.|
La ojiazul asintió con temor antes de reponerse para volver al salón principal ante la severa mirada del ama. Dejó el pañuelo frío en la barra y atravesó las puertas, caminando tímidamente hasta la mesa del joven. Con la mirada baja tomó asiento en la silla que previamente le había dispuesto para su uso y junto las manos sobre su regazo de forma pudorosa.
|Yo…en realidad no estoy dentro del menú |él ya lo sabía, pero repetirlo le hacía sentir mucho mejor|. Te agradezco por defenderme… |fue la primera vez que se atrevió a mirarlo de nuevo|. No soy muy versada en conversaciones, pero me esforzaré por no aburrirte…|
Había tanto que quería preguntar, tantas cosas que quería contarle, pero el miedo de que el ama Sybill cumpliese su promesa la tenía por completo congelada. ¿Qué podría tener ella que pudiese llamar la atención de aquel interesante muchacho?
Sybil aceptó su derrota frente al joven Pirata, volviendo a dibujar en su rostro aquella sonrisa plagada de falsedad y que, detrás de ella, escondía una furia que pocas veces había tenido con anterioridad. Dejó en claro su enojo cuando firmemente tomó del brazo a Evie para llevarla nuevamente hacia la cocina, a tiempo que se excusaba, diciéndole que prontamente estaría la joven nuevamente con el ¿Por qué se había inmiscuido en aquella situación? ¿Por que reaccionó de aquella manera?
Ciertamente no era ajeno a los malévolos procederes de la matrona del lugar, Fuuka y el resto de las muchachas le habían comentado en alguna que otra ocasión el miedo que les hacía sentir su "ama"; Dharma había estado masticando aquella información desde hacía tiempo, estallando en aquel momento, desembocando en lo que ocurrió |Supongo que lo que dije traerá más problemas que soluciones| Diría lanzando un leve suspiro y bebiendo un cuantioso trago de aguamiel, esperando que Evie volviera.
Unos pocos minutos pasaron, antes de que la muchacha apareciera nuevamente por la puerta en que había entrado con su ama, ahora sosteniéndole la mirada más aún con aquella timidez y temor que la había caracterizado hasta el momento. Comenzó diciéndole que no era parte del menú, una vez más, continuó agradeciéndole y concluyó excusándose por no ser muy versada en el arte de la comunicación.
|Tranquila... no tengo esas intenciones contigo| Diría el espadachín haciéndole señas para que tome asiento |Además, luego tendría que soportar a Fuuka y sus celos| Una sonrisa ladina se dibujaría en su rostro; extraño que una cortesana tuviera tales sentimientos por un cliente, al parecer las relaciones humanas eran más intrincadas, escapando a la comprensión de un joven tan taciturno, escueto y frío como lo era Dharma.
|Ahora dime Evie| Bebería un nuevo trago de su bebida y la miraría con aquellos penetrantes ojos, adquiriendo la conversación, así, un marcado tono de seriedad |No pareces cortesana, no me trago que seas camarera... sin ofender, pero la comunicación lo es todo en este trabajo, y pareciera que esta es la conversación más larga que has tenido en mucho tiempo| Se recostó en el respaldo de su silla, apoyando su brazo derecho sobre la que tenía junto a el |¿Que función cumples en este lugar? ¿Por que Sybil parecía no querer que estuviera junto a mi? Has llamado mi atención...| Sin rodeo alguno, Dharma la apabullaría en preguntas, respecto de las cuales requería imperiosamente respuestas ¿Por que? Curiosidad, simplemente, aunque parecía ser que la muchacha necesitaba de un "amigo" con quien hablar.
Y hoy se sentía con los ánimos de socializar, era joven aun tenia fe en las personas y más al respecto, trataba de ayudar a quienes necesitaran un pequeño o gran empujón para salir de su propia cueva de problemas.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
