24-04-2026, 06:26 AM
(Última modificación: 24-04-2026, 06:34 AM por Cill Blinton.)
La charla era amena, y por demás interesante además. El tiempo con ella, a pesar de poco conocerla, era por alguna forma de decirlo, por demás de agradable para el azabache. Incluso cuando sus vivencias y por ende su forma de ver las cosas, podían resultar distintas en tantas cosas, sin embargo, no podía negar sentirse cómodo con ella, le agradaba, y estaba decidido a viajar con ella hasta donde los mapas no tenían nombre, y más aún.
La sonrisa en Cill estaba instalada, y permitió que ella se explayase, claro, tenía un punto solido y claro, Cill lo comprendía, aunque pensaba que también la vida no era tan simple, y sabía que lo que ella tenía como visión, era algo casi utópico… Sin embargo, amaba pensar la idea de que alguien con ese corazón estuviera cerca suyo, recordando que la vida tiene mucha más bondad de la que el cree. Mientras fumaba su cigarro, iba suavemente asintiendo a sus palabras, sin intención de interrumpirla o querer contraargumentar. Amaba escuchar tal pureza, en cierto modo, le recordaba tiempos mejores, donde la vida era simple, y la maldad era un temor lejano, casi entre rumores, y claro, dentro suyo un ferviente deseo de defender esa visión que no creía posible, crecía efervescentemente. Aunque no la creyera realista, la creía hermosa.
Echó a reir dulcemente descansando sus ojos sobre los de ella. —Si ese día llega, deberías darme un coscorrón para recordarme que clase de gente somos Miyori— le dijo sonriente mientras estiraba suavemente con dulzura uno de los cachetes de la pelinaranja. —Jamás aventaría contra ti, ni alguno de los nuestros, siquiera de gente inocente, y espero que puedas ser tu quien me frene de hacerlo si hiciera falta, confío en ti, sabes… Eres como luz— le confesó con una suave sonrisa dejando descansar sus ojos bajo sus párpados un momento y suspirar. —A veces salvarme significará ir en mi contra, aunque yo no quiera, pero yo serétu capitán no tu dueño, y tu mi conpañera fiel, no una empleada, y no esperaría otra cosa de tu parte, que poder ser lo que yo no soy— le dije apartando mi mirada a un costado y dejabdo caer la ceniza de mi cigarro a un lado. —Tu, especificamente te veo, y eres lo que jamás podré ser…— Pero no todo es malo como parece… —Yo pelearé con mi vida por la verdadera libertad, nuestra, y de cada uno— le confesé en tono suave y honesto tras una sonrisa. —Pero tu eres un sol, tu música es alegría, y no se podría vivir plenamente y defendiendo esa libertad solo peleando, yo puedo quitar cadenas de los corazones, tu Miyori, les puedes dar significado, y no hay mayor poder que ese— confesó con una sutil y profunda sonrisa mientras le acarició el cabello a la violinista. —No imagino cumplir mi sueño si no está allí a mi lado la mejor músico de los mares— finalicé volviendo a fundir mis ojos en los suyos y reir suavemente.
—Aún así…— continué luego de una pausa y tomando un tono un poco más serio —Hay gente que con su fuerza, cree que puede imponer lo que ellos creen ser libertad, a costa de los otros, y a veces. algún día, será enfrentarse sin poder evitarlo, una lucha cruel donde a veces defender esa verdadera libertad implique neutralizar a aquel cuyo peligro desee robar la de otros…— espeté un tanto pensativo y melancólico. —Pero confío en que eres genial, y a veces algunos golpes, y ser iluminados por la luz más pura puede traer los cambios que solo la fuerza jamás podrías, tu serás quien nos salve— le dije riendo mientras acerque mi rostro al suyo para descansar mi frente sobre la suya. —Eres especial y algún día lo entenderás— finalizó para acariciar los cabellos sobre la cabeza de ella y alejarse nuevamente.
Tomó el cigarro que ella le dió y olvidando que tenía uno en sus labios, sin darse cuenta, lo puso alli también, teniendo en su boca dos cigarros apuntando cada uno hacia afuera. La pregunta que Miyori le hizo claro, le dejó pensando, nunca le interesó eso de títulos y nombres… Pero era pirata, y tendrían que navegar bajo un estandarte… Tras pensarlo un momento, echó a reír a carcajadas volteando de lleno hacia ella alzando los brazos como quien enseña la inmensidad de algo.
—Smokey pirates… Piratas smokey me gusta, que no?— le pregunto alegre y contento a su nueva compañía. Mientras retiraba uno de los cigarros de su boca y lo alzó al cielo frente a ellos, y veía como el humo se pedía en su vuelo a la altura ambiciosamente queriendo alcanzar el firmamento. —Seamos como el humo, busquemos siempre fluir, hacia más allá de lo que conocemos, Miyori, ¿te gusta?— pregunte volviendo a verle cara a cara con una sonrisa a dientes descubiertos. —Y luego podemos ir a brindar, por un nuevo comienzo para ambos eh hehehe— finalizó Blinton riendo inocentemente entre dientes con cara de niño en su cumpleaños
La sonrisa en Cill estaba instalada, y permitió que ella se explayase, claro, tenía un punto solido y claro, Cill lo comprendía, aunque pensaba que también la vida no era tan simple, y sabía que lo que ella tenía como visión, era algo casi utópico… Sin embargo, amaba pensar la idea de que alguien con ese corazón estuviera cerca suyo, recordando que la vida tiene mucha más bondad de la que el cree. Mientras fumaba su cigarro, iba suavemente asintiendo a sus palabras, sin intención de interrumpirla o querer contraargumentar. Amaba escuchar tal pureza, en cierto modo, le recordaba tiempos mejores, donde la vida era simple, y la maldad era un temor lejano, casi entre rumores, y claro, dentro suyo un ferviente deseo de defender esa visión que no creía posible, crecía efervescentemente. Aunque no la creyera realista, la creía hermosa.
Echó a reir dulcemente descansando sus ojos sobre los de ella. —Si ese día llega, deberías darme un coscorrón para recordarme que clase de gente somos Miyori— le dijo sonriente mientras estiraba suavemente con dulzura uno de los cachetes de la pelinaranja. —Jamás aventaría contra ti, ni alguno de los nuestros, siquiera de gente inocente, y espero que puedas ser tu quien me frene de hacerlo si hiciera falta, confío en ti, sabes… Eres como luz— le confesó con una suave sonrisa dejando descansar sus ojos bajo sus párpados un momento y suspirar. —A veces salvarme significará ir en mi contra, aunque yo no quiera, pero yo serétu capitán no tu dueño, y tu mi conpañera fiel, no una empleada, y no esperaría otra cosa de tu parte, que poder ser lo que yo no soy— le dije apartando mi mirada a un costado y dejabdo caer la ceniza de mi cigarro a un lado. —Tu, especificamente te veo, y eres lo que jamás podré ser…— Pero no todo es malo como parece… —Yo pelearé con mi vida por la verdadera libertad, nuestra, y de cada uno— le confesé en tono suave y honesto tras una sonrisa. —Pero tu eres un sol, tu música es alegría, y no se podría vivir plenamente y defendiendo esa libertad solo peleando, yo puedo quitar cadenas de los corazones, tu Miyori, les puedes dar significado, y no hay mayor poder que ese— confesó con una sutil y profunda sonrisa mientras le acarició el cabello a la violinista. —No imagino cumplir mi sueño si no está allí a mi lado la mejor músico de los mares— finalicé volviendo a fundir mis ojos en los suyos y reir suavemente.
—Aún así…— continué luego de una pausa y tomando un tono un poco más serio —Hay gente que con su fuerza, cree que puede imponer lo que ellos creen ser libertad, a costa de los otros, y a veces. algún día, será enfrentarse sin poder evitarlo, una lucha cruel donde a veces defender esa verdadera libertad implique neutralizar a aquel cuyo peligro desee robar la de otros…— espeté un tanto pensativo y melancólico. —Pero confío en que eres genial, y a veces algunos golpes, y ser iluminados por la luz más pura puede traer los cambios que solo la fuerza jamás podrías, tu serás quien nos salve— le dije riendo mientras acerque mi rostro al suyo para descansar mi frente sobre la suya. —Eres especial y algún día lo entenderás— finalizó para acariciar los cabellos sobre la cabeza de ella y alejarse nuevamente.
Tomó el cigarro que ella le dió y olvidando que tenía uno en sus labios, sin darse cuenta, lo puso alli también, teniendo en su boca dos cigarros apuntando cada uno hacia afuera. La pregunta que Miyori le hizo claro, le dejó pensando, nunca le interesó eso de títulos y nombres… Pero era pirata, y tendrían que navegar bajo un estandarte… Tras pensarlo un momento, echó a reír a carcajadas volteando de lleno hacia ella alzando los brazos como quien enseña la inmensidad de algo.
—Smokey pirates… Piratas smokey me gusta, que no?— le pregunto alegre y contento a su nueva compañía. Mientras retiraba uno de los cigarros de su boca y lo alzó al cielo frente a ellos, y veía como el humo se pedía en su vuelo a la altura ambiciosamente queriendo alcanzar el firmamento. —Seamos como el humo, busquemos siempre fluir, hacia más allá de lo que conocemos, Miyori, ¿te gusta?— pregunte volviendo a verle cara a cara con una sonrisa a dientes descubiertos. —Y luego podemos ir a brindar, por un nuevo comienzo para ambos eh hehehe— finalizó Blinton riendo inocentemente entre dientes con cara de niño en su cumpleaños
