23-04-2026, 10:43 PM
Su mundo interior permanecía colorido, incluso en la opresora soledad que parecía buscar carcomerlo. La ausencia repentina de Himari lo dejó junto a una vorágine extraña de emociones, mayormente tristes, a medida que el resto de su mentalidad se recuperaba. Ya no había una claridad absoluta, se perdía entre sueños e imágenes difusas, saturadas, brillantes, y recuerdos de todo tipo aparecían como si fuesen una obra de teatro frente a sus ojos.
Recordaba el día donde le juró a Omuyaga que necesitaba irse de Sorbet, el instante preciso donde toda aquella aventura inició. Shin decidido a seguir adelante con la antorcha que su pareja le había cedido debía empezar a moverse, volver realidad el sueño de ser el mejor marine de la historia bajo la perspectiva que Himari le enseñó, así al menos sentía que le llegaría algún tipo de perdón de ella tras no haberla podido proteger.
Recordó el día en que conoció a la nueva división. Dravenia y Dashrath tuvieron que seguir otros caminos, en el fondo se preguntaba cómo estarían, pero quienes se mantuvieron en el equipo seguían resultándole un grupo variopinto al que debía proteger, pues aún sin conocer realmente las habilidades de cada uno los subestimaba casi que por inercia, y en eso Himari tenía razón, ¿cómo abandonarlos a su suerte?
Incluso si confiaba en Kael, él también debía estar presente.
No tuvo demasiado tiempo para conocer a Dimitri, al principio le pareció alguien demasiado correcto y hasta influenciable. Seguía con su orgullo tocado por la manera en que aquel recluta ignoró sus intenciones de luchar contra los piratas Rakshasa y decidió ir a por el ferry en su lugar, y a pesar de que lo confrontaría al respecto, algo en el fondo de su corazón le indicaba que iba a ser más suave de lo que pretendía en un principio.
Hae-won y su pasado, una historia que conectaba con la suya, que algún día debía confesarle. Por dentro se preguntaba cómo se lo tomaría, en su infinita bondad, al menos dentro de lo que aparentaba, no creía que fuese a ser una confrontación severa, sin embargo creía que merecía saber el destino de su hermana, y por supuesto, el conocimiento que tenía sobre su familia gracias a lo que se enteró mediante el clan Hasegawa.
Nyra... bueno, era su favorita quitando a Kael. ¿Podían culparlo? No siempre se encuentra a gente que está a favor de sus locuras y payasadas, y creía que esa muchacha podía llegar a ser su confidente. Ella también tenía una historia pasada, imaginaba que con sus propios miedos al respecto, y también debía hacérselo saber, ¿cómo se le ocurrió de todas formas, dejar un sueño tan grande en esas manos pequeñas y débiles? Repentinamente sintió ganas de confrontarla y decirle que se quedaría sentada mientras lo observaba brillar.
Y Kael... su hermano, aquel que nunca lo dejó solo. Cargando con su cuerpo inconsciente y luego protegiéndole en su fortaleza mientras enfrentaban al mayor peligro conjunto hasta la fecha. Sus méritos respecto a él eran tantos y tan diversos que genuinamente llegaba a sorprenderlo, y quizás era de las pocas personas capaces de hacerlo enfadar y afectar en él de esa forma, porque tiene en cuenta su opinión. ¿De qué otra manera demostraría emociones alguien así de evasivo?
No podía dejarlos. Y a pesar de que todo a su alrededor se movía, crujía con fuerza y daba señales de peligro mientras permanecía inconsciente, en manos de Omuyaga, dependiendo exclusivamente de él, quería darles su fuerza, para apoyarlos incluso si no podía ayudar.
Flotaba en aquel espacio sin principio ni final, con sus ojos cerrados, bajo el abrazo fantasma de Himari y con el confort de sus recuerdos agradables más cercanos.
Así fue como elevó su mano hacia lo que parecía el cielo, intentando empujar, sostener, mantenerlos unidos mientras ascendían la implacable Reverse Mountain.
Aunque por supuesto, Shin no sabía nada de esto, ni recordaría sus sueños más allá del momento junto a Himari. Porque su cuerpo físico no se movía, y sus sueños sin forma eran la manera de su cerebro de reforzar que seguía con vida.
Pero si hubiese podido estar despierto, aquel habría sido uno de esos momentos en donde sonreiría, confiando en que sus compañeros encontrarían la manera de hacer que todos vivan.
Recordaba el día donde le juró a Omuyaga que necesitaba irse de Sorbet, el instante preciso donde toda aquella aventura inició. Shin decidido a seguir adelante con la antorcha que su pareja le había cedido debía empezar a moverse, volver realidad el sueño de ser el mejor marine de la historia bajo la perspectiva que Himari le enseñó, así al menos sentía que le llegaría algún tipo de perdón de ella tras no haberla podido proteger.
Recordó el día en que conoció a la nueva división. Dravenia y Dashrath tuvieron que seguir otros caminos, en el fondo se preguntaba cómo estarían, pero quienes se mantuvieron en el equipo seguían resultándole un grupo variopinto al que debía proteger, pues aún sin conocer realmente las habilidades de cada uno los subestimaba casi que por inercia, y en eso Himari tenía razón, ¿cómo abandonarlos a su suerte?
Incluso si confiaba en Kael, él también debía estar presente.
No tuvo demasiado tiempo para conocer a Dimitri, al principio le pareció alguien demasiado correcto y hasta influenciable. Seguía con su orgullo tocado por la manera en que aquel recluta ignoró sus intenciones de luchar contra los piratas Rakshasa y decidió ir a por el ferry en su lugar, y a pesar de que lo confrontaría al respecto, algo en el fondo de su corazón le indicaba que iba a ser más suave de lo que pretendía en un principio.
Hae-won y su pasado, una historia que conectaba con la suya, que algún día debía confesarle. Por dentro se preguntaba cómo se lo tomaría, en su infinita bondad, al menos dentro de lo que aparentaba, no creía que fuese a ser una confrontación severa, sin embargo creía que merecía saber el destino de su hermana, y por supuesto, el conocimiento que tenía sobre su familia gracias a lo que se enteró mediante el clan Hasegawa.
Nyra... bueno, era su favorita quitando a Kael. ¿Podían culparlo? No siempre se encuentra a gente que está a favor de sus locuras y payasadas, y creía que esa muchacha podía llegar a ser su confidente. Ella también tenía una historia pasada, imaginaba que con sus propios miedos al respecto, y también debía hacérselo saber, ¿cómo se le ocurrió de todas formas, dejar un sueño tan grande en esas manos pequeñas y débiles? Repentinamente sintió ganas de confrontarla y decirle que se quedaría sentada mientras lo observaba brillar.
Y Kael... su hermano, aquel que nunca lo dejó solo. Cargando con su cuerpo inconsciente y luego protegiéndole en su fortaleza mientras enfrentaban al mayor peligro conjunto hasta la fecha. Sus méritos respecto a él eran tantos y tan diversos que genuinamente llegaba a sorprenderlo, y quizás era de las pocas personas capaces de hacerlo enfadar y afectar en él de esa forma, porque tiene en cuenta su opinión. ¿De qué otra manera demostraría emociones alguien así de evasivo?
No podía dejarlos. Y a pesar de que todo a su alrededor se movía, crujía con fuerza y daba señales de peligro mientras permanecía inconsciente, en manos de Omuyaga, dependiendo exclusivamente de él, quería darles su fuerza, para apoyarlos incluso si no podía ayudar.
Flotaba en aquel espacio sin principio ni final, con sus ojos cerrados, bajo el abrazo fantasma de Himari y con el confort de sus recuerdos agradables más cercanos.
Así fue como elevó su mano hacia lo que parecía el cielo, intentando empujar, sostener, mantenerlos unidos mientras ascendían la implacable Reverse Mountain.
Aunque por supuesto, Shin no sabía nada de esto, ni recordaría sus sueños más allá del momento junto a Himari. Porque su cuerpo físico no se movía, y sus sueños sin forma eran la manera de su cerebro de reforzar que seguía con vida.
Pero si hubiese podido estar despierto, aquel habría sido uno de esos momentos en donde sonreiría, confiando en que sus compañeros encontrarían la manera de hacer que todos vivan.
Let there be light
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
