[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4
#47
Cargar con Shin hasta el barco, cuando llegó con él hasta la popa del Tempestad creyó que era una buena idea. El planteamiento era intentar que se le viera precisamente por si algún médico, algún marine con un botiquín o simplemente una persona que estuviese dispuesta a ayudar lo viese por el camino para poder hacer lo que él, desgraciadamente tras los gastos y daños de ese combate contra el teniente ya no podía hacer. 

Al final, llegar al barco sin ver prácticamente a nadie le quitó parte de esa esperanza. 

Escuchó por Den Den Mushi a Nyra, quién se reportaba con la compañía de Dimitri y Choi.

―Me alegro mucho de que estéis bien.

Ahora que por fin sabe que al menos su amigo ha dejado de estar en una estado crítico, decadente y se encuentra estabilizándose, puede comenzar a preocuparse genuinamente por el resto de sus compañeros. 

Lentamente, cuando por fin tuvo un minuto para descansar en el barco, comenzó a dejar que el poder de su akuma absorbiera a Shin, haciéndole disminuir su tamaño hasta que fuera tan pequeño como apenas un dedo meñique -menos incluso-, y, recibido por una versión del azabache en miniatura que lo esperaba tras una compuerta que se abriría ante su llegada, volvería a tomar su cuerpo en brazos para llevarlo hasta el interior. Si iba a dejarlo descansar, sería en una habitación donde pudiera sentirse cómodo, muy en el interior de aquella fortaleza, donde no tuviera que preocuparse por el mundo exterior, y que al despertar, finalmente encontrase todo de una manera en la que no sintiera ninguna hostilidad. 

Apenas pasaron un par de minutos, pero él se sentía exhausto solo de esa acción. Por un lado, su versión normal estaba ahí, reposando a la espera del resto de compañeros de su tripulación, mientras su versión diminuta había dejado a Shin sobre una mullida cama creada por su propia capacidad sobrenatural en una sala decorada con bastante similitud a la Isla de Samba, lugar donde parece que a su amigo marine le encantaba pasar gran parte de su tiempo. 

El tiempo continuó transcurriendo, y finalmente, la primera persona a la que vió adentrarse en el barco fue a Nyra, quién parecía preocupada por su compañero inconsciente, especialmente cuando no pudo encontrarlo por ningún lado.

―Tranquila, está a salvo. No tienes nada de qué preocuparte. He usado el poder de mi fruta del diablo para llevarlo a un lugar donde nada ni nadie podrá encontrarlo.―Podría haber dado una explicación mucho más extensa, y si no fuera por la inminente respuesta del único otro hombre en pie en el barco que lo llamaba desde el timón, quizás hasta le habría dado algo más de información...un momento que tarde o temprano debería compartir con ellos.―Confía en mí, estará bien.

Puso una mano sobre su hombro tratando de afianzar el mensaje justo antes de dejarla atrás, teniendo que subir apresuradamente por las indicaciones de su navegante.

―Dimitri. Voy a necesitar que seas claro con las indicaciones, porque no sé bien que vas a querer que haga.―Y es que, para su desgracia, ha elegido a una persona que ha descubierto por las malas que no tiene una respuesta demasiado rápida, y que no actúa verdaderamente bien en reflejos. Es una persona de paciencia, estrategia y planteamiento...algún punto débil tenía que tener.

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Como si el propio mar tuviese su voluntad por sí misma, la corriente arrastra consigo los barcos de una forma inusual. Al principio pensé que la marea era tan fuerte como en los días de tormenta que había tenido que soportar el tempestad, pero en mis propios brazos noté, bajo las indicaciones del que sabía manipular el barco, que definitivamente esto no era normal. 

No estábamos controlando el barco; prácticamente la corriente nos estaba arrastrando, dejando nuestro barco al final de la línea de caravana que entre el ferry y los otros navíos se movían en dirección a un destino desconocido. Es solo cuando comenzaron a ascender en un movimiento que no parecía propio de la mar sino de una corriente de río, que entendió poco a poco, a la vista en el horizonte, lo que en aquel momento estaba sucediendo.

Reverse Mountain.

Honestamente, si la situación no fuera extremadamente complicada y peligrosa, Kael habría quedado admirando aquellas vistas como si fueran una de las más bellas que habían vislumbrado sus ojos en toda su vida. No pudo quedar impresionado durante algunos segundos, y si no fuera por lo ennegrecido del cielo, que restaba belleza a aquel hermoso paisaje, que posiblemente habría quedado paralizado por unos momentos más.

Las palabras de Dimitri lo devolvían a la tierra, y con toda la prisa con la que podía trabajar, tomó las cuerdas que Nyra había tenido a bien traerles para....

"¿Atarlas a la cintura?" El nivel de peligrosidad de aquella situación había ascendido por encima de sus cálculos, y tuvo que sobrescribir ideas en su cabeza cuando el verdadero peligro comenzó a retumbar sobre sus hombros.

El rostro de Dimitri, a la vista de sus palabras, fue algo que no tuvo ocasión de analizar, pero dado su estado de salud y las condiciones a las que se deben enfrentar, debe enfrentarse a una de sus mayores debilidades por el bien de la supervivencia de su grupo. 

Comenzó a atar la cuerda entre los dos, manteniendo al navegante por delante en el proceso, atándose ambos el torso a las barandillas para crear un cerco con el timón, en cuanto pudo afianzar el nudo sabiendo que ellos volarían juntos de salir despedidos, colocar sus manos algo más grandes sobre las del hombre más esbelto para impedir que soltase el volante del barco. ¿Con esa fuerza era capaz de navegar y manejar el timón? El esfuerzo titánico que el pobre joven tendría que estar haciendo le hacía pensar que alguna vez habría visto rasgada su musculatura si se había enfrentado a tormentas como esta. Incluso el azabache tenía serios problemas para manejar el timón a pesar de la diferencia de fuerzas...

No era momento de pensar en eso.

Movía las manos de la misma forma en que Dimitri trataba de mostrarle. Treinta y cinco y cuarenta grados buscando sortear la ola. No podía dudar, no podía pensar; ahora él era solo un mandado en una división marine que hacía todo lo posible por sobrevivir. Su objetivo era afianzar la posición de Dimitri, dejando que apoyase todo su cuerpo sobre el suyo para que él llevase la carga, y que fuese la resistencia del "Responsable" el que se encargase de soportarlo por los dos. 

Sabe al menos que Juan estaría aún más orgulloso e impresionado por ver lo que un humano que además era más bajo que el gyojin cangrejo era capaz de soportar.

Al mismo tiempo, en el interior de la fortaleza, tuvo que afianzar la cama de shin, atrapándolo bajo la misma para que el movimiento de su cuerpo no le hiciese tener movimientos bruscos que no tenía posibilidad de evitar. La versión en miniatura de sí mismo tuvo que agarrarse a la cama, e hizo que su cuerpo empezase a cambiar con tal de poder protegerlo a él también, reforzando sus paredes internas para evitar el mayor daño posible y protegerse de cualquier mareo que el fuerte oleaje le pudiera causar.

Escuchó a través del Den Den Mushi la voz de Masato de la división Ochenta, pero el fuerte ruido del oleaje y sus malas condiciones, a sabiendas de que poco a poco el barco dejaba de mantenerse en condiciones adecuadas, así cómo lo concentrado que tenía que asegurarse de estar para mantener a rumbo el barco junto con su navegante, fue lo que hizo que no pudiese prestarle atención a la música que salía de la misma. 

Debía pedirle perdón más tarde si salían de esta a Akira y a ella por no haber actuado de la forma correcta, aunque fuera solamente una excusa en su cabeza para pensar que efectivamente llegarían a buen puerto.

a disposición


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - por Kael Omuyaga - 23-04-2026, 10:17 PM

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