[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4
#44
Era noche cerrada. La fuerte tempestad parecía acrecentarse a cada momento que pasaba, arremolinándose sobre Kutsukku como una gigantesca espiral, y sobre la totalidad del South Blue, daba la impresión; era como si el mismo viento hubiese cambiado de voz, y como si la lluvia cayera con ímpetu voluntarioso sobre la isla y cuanto mar la rodeaba. La instalación subterránea de la que habían salido hacía temblar el suelo, colapsando sobre sí misma en un mar de humo y ceniza que emergía del suelo como un volcán. En la lejanía, los truenos empezaban a resonar como enormes tambores, y algunos relámpagos agrietaban los cielos tras el horizonte. 

La lluvia arreciaba, el clima tenia su propia voluntad y la ejercía, como un dios indolente que no prevé las consecuencias o no tiene intenciones de considerarlas. Sobre el navío de nombre Buda se encontraba Dharma, observando y escuchando el estruendo de aquello que antes había sido un tipo de coliseo, no tuvo una gran batalla, no pudo hacer lo que hubiera querido. Pero por lo menos se había acabo ese lugar tan tedioso. Su enemigo en brazos de un marine, vivo o muerto, para el de orbes esmeralda daba exactamente igual. Lo importante ahora era sobrevivir, mientras el barco se movía al vaivén de las tempestades.

El tempestuoso mar hacia lo suyo, arropando con agresividad a los navíos que yacían en las aguas de esta isla tan enigmática y fría en un sentido único. Puesto que nada ahí era visible a simple viste, ni nada ahí parecía recordar las tropicales sensaciones anteriores a la llegada. Dichas naves se movían una tras otra sin control alguno, al menos eso parecía si alguien pudiera visualizar todo desde un gran punto. Dharma se sostenía de una de las cuerdas del buda, al mirar también la llegada de Melly, la cual comenzaba diligentemente a intentar controlar el navío, a la falta del navegante oficial. Habían muerto varios de los miembros de la tripulación e incluso no había rastro de otro más, la importancia ahora solo recaía sobre aquella Gyojin peculiar que nombraba al espadachín su capitán con entusiasmo y fe. 

| Melly esta tormenta excede nuestras capacidades... Sanemi... bro... tsk... ha muerto y por lo que veo los demás también solo restamos tu y yo, así mantén esa voluntad y sigue intentando controlar el navío, mientras yo trato de ajustar las velas... | Su voz era directa y certera, no titubeaba, no flaqueaba, así era Dharma, nada de lo que ocurriera podría contristarlo o preocuparlo en demasía. | Nuestro destino esta más que sellado Melly... llegaremos al Grand Line de una u otra forma...| 

De un momento a otro mientras intentaba ajustar a Buda, se encontraban ante la entrada de la Red Line. Sus grandes murallas naturales parecían querer imponerse, pero de alguna u otra forma los presentes, resistían, se mantenían, existían. Nada más los derrotaría, podrían destrozar sus cuerpos, el barco, pero la voluntad era férrea, aun siendo menos, los restantes de los Rakshasa, intentaban sobrevivir entre los movimientos caóticos del barco que se encaminaba a la Reverse Mountain. Dharma hizo el ultimo intento que la gravedad y los movimientos le permitían, haciendo caso a las instrucciones de la mas sapiente sobre navegación.

| Ya se ha hecho lo que pudimos Jahjahjah... agárrate fuerte Melly... vendrá lo mejor ahora | 

El Buda se erguía con vehemencia, pero parecía algo efímero, entre la altitud que denotaba esa peculiar formación natural y la impetuosa lluvia, no habia mucho que hacer, cada gota que caía incluso dificultaba la visibilidad, el hablar, el respirar, un desafío más. Dharma sonreía, reía ante la dificultad, era inminente, no tenían las posibilidades, sus simulaciones mentales no daban pauta para algo más que el caos. Y bienvenido sea una vez más lo errante y caótico eso es parte del universo, del cosmos entero que se ajetrea ante la voluntad de un par de piratas y que se expresa por medio de un mar embravecido. 

| Lo has hecho bien Buda... nos has traído con vida... | 

Veía de reojo a causa de la lluvia, como este barco se desgarraba lentamente, soportando en medida de lo posible aquella pendiente que ahora iba ir en picada. No había mostrado mayor cariño por algo o alguien que por algo material, pues su utilidad fue sublime y cuando algo es útil y fuerte se admira. No hay más que decir, sus destinos como hasta ahora eran controlados por cosas más allá de sus fuerzas. Era frustrante, terrible, pero a la vez abrumadoramente complaciente saberse tan pequeño y con la posibilidad de ser quien amenace todo un universo. Las tinieblas se hicieron mostrar ante la ineptitud de las estrellas o la luna, no había quien alumbrase, estaban solos esperando un destino.


OFF ROL:
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2233 + 0 = 2233
Energia: 1710 + 48 = 1758
Espiritu: 240 + 0 = 240


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - por Dharma - 23-04-2026, 09:11 PM

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