16-11-2023, 11:42 PM
Sadine, completamente en guardia, sólo quería que aquellos cinco transeúntes se fueran de allí. No quería llegar a las armas pues, de ese modo, podrían llamar la atención de los ciudadanos y, por consiguiente, de los marines que habitaban en la isla. Fue entonces cuando, la pelirroja vestida con la camisa roja, empezó a aproximarse, a paso lento y a trompicones.- ¿está borracha? – Fue lo que se le pasó por la mente a la espadachina. La mujer, que parecía, supuestamente, estar en estado de embriaguez, declaró que estaban buscando un claro para ver las estrellas. Durante cuatro segundos, se tragó por completo la argucia de la marine. Que todos fueran tan elegantemente vestidos, le daba fuerza a lo que dijo la atractiva mujer, tan sólo estaban de fiesta.
Sin embargo, sus ojos se posaron en el hombretón que portaba la espada. Aquella imagen le devolvió a la realidad, era imposible que alguien así vestido saliera, solamente, “a ver las estrellas”. Pero ya era demasiado tarde. Cuando se dio cuenta de que se trataba de una trampa, la otra pelirroja, se habría transformado en una especie de monstruo y se dirigía, seguida del hombretón con la espada, a gran velocidad hacia su compañero. Sadine iba a desenvainar su katana con su diestra mientras advería a Marvin del peligro que les acechaba - ¡Tarugo! ¡Cuidad-! – Pero un puñetazo fue asestado en su nariz. Era la pelirroja “borracha”, la cual después del zurdazo que le había propinado, le agarró con fuerza la muñeca para que no pudiera empuñar su katana. Habían bajado la guardia demasiado, habían cometido demasiados errores. Seguidamente, al contrario que ella, el hombre o mujer de pelo azul, apareció de la nada en su flanco derecho, llevándose, además un tajo vertical en su costado derecho.- AGFF ¡Malditoss! – Sadine comenzó a quejarse de dolor, al mismo tiempo que escupía sangre por su boca. Se las iban a pagar, todos y cada uno de ellos. Como pudo, empuño la espada con su siniestra, desenvainándola rápidamente y asestándole un corte en el brazo de la marine con el que agarraba su muñeca derecha. Ya que no la iba a soltar, al menos la tendría a tiro de piedra.- ¡SUÉLTAME DE UNA VEZ! – No podían dejar que aquellos sujetos se adentraran en la mina, aunque le costara la vida, se encargaría de cumplir a rajatabla la misión que le habían encomendado.
Mientras tanto, su compañero sufriría un peor destino que la espadachina.- ¡SA-SADINEE! – Estaba inquieto por ella pero, desafortunadamente para él, no tenía tiempo para preocuparse de los demás, aún menos cuando un bicharraco rosa de más de dos metros se le aproximaba a una velocidad que los ojos de Marvin no eran capaces de seguir. El anfibio pelirrojo se aproximó por su flanco derecho, golpeándole con su tacón a su pierna derecha. El dolor fue agonizante, hasta tal punto, que su visión comenzó a emborronarse a la vez que su cabeza le daba vueltas. No podía dejar de mirar a la criatura que tenía delante de él, estaba completamente aterrado, no podía mover un músculo. Por poder no pudo ni gritar, ya que, el compañero de la pelirroja vino por detrás y, aunque a una velocidad mucho más reducida que la primera, el estado en el que se encontraba Marvin no le permitieron reaccionar a los movimientos del espadachín, el cuál le proporcionó un poderoso tajo en el pecho. La sangre empezó a brotar de la nariz y boca del poco agraciado hombre y, en un movimiento desesperado, tras volver en sí por el dolor, intentó huir hacia la mina, con el objetivo de avisar a sus compañeros para que salieran de allí, pero fue fútil, otro gran muro apareció frente a él. En esta ocasión, la semigigante, se interpuso para cortar la única vía de escape que tenía el dúo pirata. La única esperanza que le quedaban a aquellos dos piratas, se había volatilizado por completo. Antes de que pudiera siquiera gritar de puro pánico, sintió como su cabeza era completamente aplastada contra el suelo por la fuerza que ejercía la colosa con su peculiar arma. Marvin, ante tal muestra de poder, lo único que pudo hacer es ponerse de rodillas.- Po-por favor, per-perdonadme la vida, y-yo no quería ser pirata lo ju-juro.- Tan sólo le quedaba suplicar para sobrevivir a esa espeluznante situación.
Sadine, que acababa de asestarle el espadazo a la pelirroja “borracha”, escuchó el patético papelón que estaba montando su compañero. Estaba que ardía de furia, ¿cómo podía ser tan desleal ante el hombre que les había dado un lugar al que pertenecer? - ¡¿QUÉ COJONES CREES QUÉ HACES, MARVIN?! ¿TE PARECE BIEN DEJAR DE LADO ASÍ DE FÁCIL AL CAPITÁN? – Eran pocas las veces que Sadine llamaba a Marvin por su nombre. Cuando eso ocurría, era porque la situación era seria, muy seria. Su ceño fruncido mostraba a la perfección lo enfadada y molesta que estaba con su compañero. El comportamiento de la morena hizo reaccionar al fortachón, ¿qué estaba haciendo? ¿cuándo iba a dejar de ser tan cobarde? ¿no fue que se echó a la mar con Glatus precisamente para eso? – Ti-tienes, razón, si he de morir por mi capitán, moriré por él.- La mirada del pelo tazón había cambiado por completo. Las palabras de Sadine habían conseguido llegar su corazón, haciendo que se levantara rápidamente y le propinase un poderoso puñetazo cruzado con su diestra al espadachín. Si no salía vivo de esa, al menos lo haría sabiendo que lo hizo luchando por un propósito, con la conciencia tranquila.
Sin embargo, sus ojos se posaron en el hombretón que portaba la espada. Aquella imagen le devolvió a la realidad, era imposible que alguien así vestido saliera, solamente, “a ver las estrellas”. Pero ya era demasiado tarde. Cuando se dio cuenta de que se trataba de una trampa, la otra pelirroja, se habría transformado en una especie de monstruo y se dirigía, seguida del hombretón con la espada, a gran velocidad hacia su compañero. Sadine iba a desenvainar su katana con su diestra mientras advería a Marvin del peligro que les acechaba - ¡Tarugo! ¡Cuidad-! – Pero un puñetazo fue asestado en su nariz. Era la pelirroja “borracha”, la cual después del zurdazo que le había propinado, le agarró con fuerza la muñeca para que no pudiera empuñar su katana. Habían bajado la guardia demasiado, habían cometido demasiados errores. Seguidamente, al contrario que ella, el hombre o mujer de pelo azul, apareció de la nada en su flanco derecho, llevándose, además un tajo vertical en su costado derecho.- AGFF ¡Malditoss! – Sadine comenzó a quejarse de dolor, al mismo tiempo que escupía sangre por su boca. Se las iban a pagar, todos y cada uno de ellos. Como pudo, empuño la espada con su siniestra, desenvainándola rápidamente y asestándole un corte en el brazo de la marine con el que agarraba su muñeca derecha. Ya que no la iba a soltar, al menos la tendría a tiro de piedra.- ¡SUÉLTAME DE UNA VEZ! – No podían dejar que aquellos sujetos se adentraran en la mina, aunque le costara la vida, se encargaría de cumplir a rajatabla la misión que le habían encomendado.
Mientras tanto, su compañero sufriría un peor destino que la espadachina.- ¡SA-SADINEE! – Estaba inquieto por ella pero, desafortunadamente para él, no tenía tiempo para preocuparse de los demás, aún menos cuando un bicharraco rosa de más de dos metros se le aproximaba a una velocidad que los ojos de Marvin no eran capaces de seguir. El anfibio pelirrojo se aproximó por su flanco derecho, golpeándole con su tacón a su pierna derecha. El dolor fue agonizante, hasta tal punto, que su visión comenzó a emborronarse a la vez que su cabeza le daba vueltas. No podía dejar de mirar a la criatura que tenía delante de él, estaba completamente aterrado, no podía mover un músculo. Por poder no pudo ni gritar, ya que, el compañero de la pelirroja vino por detrás y, aunque a una velocidad mucho más reducida que la primera, el estado en el que se encontraba Marvin no le permitieron reaccionar a los movimientos del espadachín, el cuál le proporcionó un poderoso tajo en el pecho. La sangre empezó a brotar de la nariz y boca del poco agraciado hombre y, en un movimiento desesperado, tras volver en sí por el dolor, intentó huir hacia la mina, con el objetivo de avisar a sus compañeros para que salieran de allí, pero fue fútil, otro gran muro apareció frente a él. En esta ocasión, la semigigante, se interpuso para cortar la única vía de escape que tenía el dúo pirata. La única esperanza que le quedaban a aquellos dos piratas, se había volatilizado por completo. Antes de que pudiera siquiera gritar de puro pánico, sintió como su cabeza era completamente aplastada contra el suelo por la fuerza que ejercía la colosa con su peculiar arma. Marvin, ante tal muestra de poder, lo único que pudo hacer es ponerse de rodillas.- Po-por favor, per-perdonadme la vida, y-yo no quería ser pirata lo ju-juro.- Tan sólo le quedaba suplicar para sobrevivir a esa espeluznante situación.
Sadine, que acababa de asestarle el espadazo a la pelirroja “borracha”, escuchó el patético papelón que estaba montando su compañero. Estaba que ardía de furia, ¿cómo podía ser tan desleal ante el hombre que les había dado un lugar al que pertenecer? - ¡¿QUÉ COJONES CREES QUÉ HACES, MARVIN?! ¿TE PARECE BIEN DEJAR DE LADO ASÍ DE FÁCIL AL CAPITÁN? – Eran pocas las veces que Sadine llamaba a Marvin por su nombre. Cuando eso ocurría, era porque la situación era seria, muy seria. Su ceño fruncido mostraba a la perfección lo enfadada y molesta que estaba con su compañero. El comportamiento de la morena hizo reaccionar al fortachón, ¿qué estaba haciendo? ¿cuándo iba a dejar de ser tan cobarde? ¿no fue que se echó a la mar con Glatus precisamente para eso? – Ti-tienes, razón, si he de morir por mi capitán, moriré por él.- La mirada del pelo tazón había cambiado por completo. Las palabras de Sadine habían conseguido llegar su corazón, haciendo que se levantara rápidamente y le propinase un poderoso puñetazo cruzado con su diestra al espadachín. Si no salía vivo de esa, al menos lo haría sabiendo que lo hizo luchando por un propósito, con la conciencia tranquila.
RESUMEN DEL TURNO
INFO BÉLICA
INFO NARRADOR
