22-04-2026, 07:57 AM
La cubierta del ferry se inclinó hacia babor con el primer golpe de ola seria y Kazan absorbió el movimiento con las piernas sin soltar la barandilla como podia porque con quince toneladas en una superficie que no esta acostumbrada a manejar aquellos pesos sumado a la lluvia y el oleaje, era complicado mantener la compostura. La lluvia caía horizontal y el viento rugía como si aquello fuera a ser lo ultimo que escucharan todos los presentes. Se encontraba absorto por todo lo que había pasado, el aprisonamiento, la pelea, el reencuentro...Fue Mizuki quien lo puso en movimiento. "Grandullón, ve a ver si necesitan ayuda con el ancla." Lo había dicho con esa economía de palabras que tenía siempre, ya corriendo hacia el timón, sin esperar confirmación porque Mizuki no esperaba confirmaciones de nadie. Kazan la observó desaparecer hacia la sala del timón, luego miró hacia proa donde el mecanismo del ancla estaba siendo trabajado por manos que eran las manos correctas pero que no eran las manos que hacían falta para lo que se venía. A pesar de no tener tiempo para tener pensamientos felices, ver a su compañera gyojin le había supuesto un reconforte en su corazón esperanzador, todos habían conseguido salir airosos de aquello.
Entonces el ferry empezó a subir, no fue gradual, fue como una succión que no dejaba margen de dudas de donde se encontraban. Fue el momento exacto en que las corrientes de Reverse Mountain tomaron control de lo que hasta entonces había sido una buena navegación esqquivando rocas y oleajes embravecido. El agua que rodeaba el casco dejó de comportarse como agua en el propio sentido de la palabra y paso a convertirse en una corriente que subía contra la lógica y contra la gravedad. La proa se elevó, la cubierta se inclinó hacia popa. Kazan sintió el desplazamiento de peso en las plantas de los pies y sus rodillas se flexionaron por instinto. "Por las profundidades." Lo dijo en voz baja, mirando hacia arriba, hacia la silueta de la Red Line que los relámpagos iluminaban en destellos intermitentes. Reverse Mountain, el punto en que el South Blue termina y el Grand Line empieza. Kazan había escuchado hablar de él. Lo habían mencionado en el Circo de Sangre una vez, como metáfora de algo imposible de cruzar. Y ahora el ferry lo estaba justo despues de haber sido esclavizado y liberado nuevamente, metafora le llaman.
Kazan por su parte agarraria un par de maderas del lugar e intentaria taponar con ellas las pequeñas fisuras que estaban empezando a crearse. No es como si tuviera mucho conocimiento de barcos, no es como si fuera el mejor constructor de todos. Pero sabia coger unos tableros y darle golpes con su propio Kanabo para incrustarlos en zonas que de no ser por aquello podrian sucumbir. -¡Agarraos!- Lo gritó hacia la cubierta en general sin dirigirlo a nadie específico, porque había personas en esa cubierta que no sabían lo que venía después del ascenso y que iban a necesitar estar sujetadas a algo cuando el ferry llegara a la cima y empezara la caída. La inclinación aumentó y el agua de la cubierta corría hacia popa en riachuelos que se colaban por las rejillas. En algún lugar detrás de él se esuchaban crujidos proveniente de lo que había colocado como había podido, quizás dando alguna oportunidad al ferry de resistir. Se aferró al mástil de proa con el brazo izquierdo, los dedos cerrándose alrededor de la madera con una presión que dejó marcas, su propio cuerpo haciendo de unión para que este no se partiera. La pipa seguía en el pliegue de la túnica. "El Grand Line."
Lo pensó mirando hacia arriba, hacia la cima que los relámpagos seguían iluminando en destellos, el borde donde el mundo conocido termina. Cuarenta y cinco años de vida, tres décadas en la arena del Circo de Sangre, siete como revolucionario. Y ahora esto. "Quizás no es tan mala manera de llegar."
![[Imagen: TrZYvaW.jpeg]](https://i.imgur.com/TrZYvaW.jpeg)
Entonces el ferry empezó a subir, no fue gradual, fue como una succión que no dejaba margen de dudas de donde se encontraban. Fue el momento exacto en que las corrientes de Reverse Mountain tomaron control de lo que hasta entonces había sido una buena navegación esqquivando rocas y oleajes embravecido. El agua que rodeaba el casco dejó de comportarse como agua en el propio sentido de la palabra y paso a convertirse en una corriente que subía contra la lógica y contra la gravedad. La proa se elevó, la cubierta se inclinó hacia popa. Kazan sintió el desplazamiento de peso en las plantas de los pies y sus rodillas se flexionaron por instinto. "Por las profundidades." Lo dijo en voz baja, mirando hacia arriba, hacia la silueta de la Red Line que los relámpagos iluminaban en destellos intermitentes. Reverse Mountain, el punto en que el South Blue termina y el Grand Line empieza. Kazan había escuchado hablar de él. Lo habían mencionado en el Circo de Sangre una vez, como metáfora de algo imposible de cruzar. Y ahora el ferry lo estaba justo despues de haber sido esclavizado y liberado nuevamente, metafora le llaman.
Kazan por su parte agarraria un par de maderas del lugar e intentaria taponar con ellas las pequeñas fisuras que estaban empezando a crearse. No es como si tuviera mucho conocimiento de barcos, no es como si fuera el mejor constructor de todos. Pero sabia coger unos tableros y darle golpes con su propio Kanabo para incrustarlos en zonas que de no ser por aquello podrian sucumbir. -¡Agarraos!- Lo gritó hacia la cubierta en general sin dirigirlo a nadie específico, porque había personas en esa cubierta que no sabían lo que venía después del ascenso y que iban a necesitar estar sujetadas a algo cuando el ferry llegara a la cima y empezara la caída. La inclinación aumentó y el agua de la cubierta corría hacia popa en riachuelos que se colaban por las rejillas. En algún lugar detrás de él se esuchaban crujidos proveniente de lo que había colocado como había podido, quizás dando alguna oportunidad al ferry de resistir. Se aferró al mástil de proa con el brazo izquierdo, los dedos cerrándose alrededor de la madera con una presión que dejó marcas, su propio cuerpo haciendo de unión para que este no se partiera. La pipa seguía en el pliegue de la túnica. "El Grand Line."
Lo pensó mirando hacia arriba, hacia la cima que los relámpagos seguían iluminando en destellos, el borde donde el mundo conocido termina. Cuarenta y cinco años de vida, tres décadas en la arena del Circo de Sangre, siete como revolucionario. Y ahora esto. "Quizás no es tan mala manera de llegar."
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Marea Azul
