[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4
#20
[personajeinvalido=3367]

El lunarian, por un momento, podía imaginar la afilada hoja de su katana atravesando carne y sangre, pero en un mero instante el crustáceo se le había cruzado en el camino y casi como si nada, y antes de que siquiera pudiese reaccionar, lanzó aquel ataque que le había hecho al mink instantes antes. Todo su cuerpo se detuvo en seco y se vio ligeramente desplazado hacia atrás producto de la inercia del ataque contrario. Aquello lo obligó a tomar tierra, intentando no trastabillar con sus propios pies, con la mirada algo borrosa, su ropa rasgada por una unueva ofensiva. En su torso un moratón que no tardaría en aparecer y hacer compañía al resto que le había ocasionado el combate. - No pienso... ser un esclavo... - Levantó su arma, tembloroso por haberle sacado el aire, en dirección a los marines, amenazantes.

El moreno ya lo había dicho, prefería morir a volver a ser esclavizado. Portar aquel collar era un peso que solo podía soportar una vez no dos, aunque todo aquello daría igual. Sus oídos palpitaban y no solo por el golpe del gyojin. El sonido de su collar se intensificaba con los milisegundos. Se estaba activando tras escuchar la voz de megafonía, él no sabía su número, pero con sentir el sonido ya le era más que suficiente para saber que era el que iba a explotar.

Entonces lo comprendió, se enderezó, cerró los ojos y... sonrió.

El collar explotó, emitiendo una luz tan intensa que incluso podía ver a través de sus párpados. Ya está, todo se había acabado. No había logrado encontrar su sino ni había tenido tiempo de tener un sueño. Pudo recordar por unos instantes la búsqueda de Cill y los pocos momentos que había compartido en el ferry con él y Miyori. Aquello reconfortó su alma por un momento, quizás ellos formaban parte de su sino.

O quizás no era su momento para morir.

Abrió los ojos con lentitud, aun seguía viendo a los demás y, un segundo después, estallarían los collares de todos los presentes de la misma forma. El único resultado de todo aquel juego de pólvora serían los collares en el suelo. El espadachín llevó su mano hasta su cuello para corroborarlo y aquello lo alivió. Los collares no se soltaban porque sí, debía haber algún error, o al menos serviría como treta para que se confiaran. Como fuese, el albino respiró aliviado. Ya no había porque luchar, siempre y cuando no intentasen hacerle la misma jugada de querer hacerle algo.

El moreno bajó su espada hasta que la punta tocó el suelo y, sin decir aun nada, se intentó recomponer del golpe. Demasiadas emociones en muy poco tiempo.

Clavó su mirada en ambos marines, muy seriamente, invitando a la precaución con él. Una puerta se abrió y los dos no dudaron ni un solo segundo en salir de la estancia en la que estaban. Volvió a poner el abrigo del marine, que aun estaba en su zurda, sobre su hombro. Con su mano, ahora libre, volvió a arrancar una pluma que cortó y convirtió en plátano, lo peló con la boca y, antes de comérselo, lo alzó al aire en dirección al mink, como si hiciese un brindis con el cadáver del orangután.

Miró a Mizuki por un segundo. - Parece que somos libres - Le dijo con aquel tono tan monótono. Se giró en dirección a la puerta y, antes de dar otro paso se volvió a girar sobre sí mismo para decir adiós con su mano, como le había enseñado Miyori con el puerto. Aquello era su despedida.

Comenzó su caminata a través de la puerta, con prisa calmada, sin correr pero sin pausar sus pasos. Su cuerpo dolía y a cada músculo que usaba su sistema nervioso se encargaba de recordarlo. Frunció su ceño al caminar, intentando mitigar el dolor, de no ser por su fruta es probable que no hubiese sobrevivido. Su ropa estaba rasgada, manchada de sangre, su piel teñida de morada, magullado, adolorido.

Atravesó pasillos y esquinas, cruzándose con más personas que huían de allí y aun no escuchaba ningún grito de auxilio, eso era buena señal. Fuera, la tormenta crecía. El viento mecía lo que quedaba de su ropa y la lluvia esparcía la sangre. - Se siente bien - Cualquier tormenta era mejor que ser esclavo. - Sigo aquí - Se decía a sí mismo mientras alzaba la vista al frente, vio el ferry al que se subía la mayoría de los supervivientes y fue entonces cuando pudo envainar su arma de nuevo.

Detuvo sus pasos y se puso el abrigo marine que portaba parte de la sangre de Kong, su trofeo. 

El no había sido la pieza clave para derrotarlo, pero era la prueba viviente de que no debían tomarlo como un bicho al que aplastar. Así pues, reanudó su paso hacia el ferry mientras arrastraba parte del largo abrigo, allí subió con la lentitud que el dolor le obligaba a tomar. Allí la escuchó, allí la vio. - Miyori - La llamó. Su cuerpo maltrecho entre sangre y moratones, su ropa rasgada entre jirones y sangre, aquello le podía dar una idea de lo que había tenido que pasar.

- Al final, el parque de atracciones no es tan divertido. La próxima vez pasemos de largo... - Se apoyó sobre la barandilla, deseando irse a un rincón para así....

...poder lamerse las heridas.







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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - por Alek - 21-04-2026, 08:28 PM

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