[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4
#17
[personajeinvalido=3426]

Cámara de Conservación Polar

Mis súplicas se mezclaron con los ruegos y peticiones de mis compañeros. Kazan se había ofrecido imperturbable, y Miyori con la calma y dulzura que parecía caracterizarla. Quien más me sorprendió fue Melly, quien a pesar de trabajar para alguien como Dharma también ofreció su vida por los demás.

Quise que todo parara. Quise un futuro en el que volviera a ver a Ritsu, Sandy, Gerogy y mis nuevos amigos. Uno en el que trabajara junto a Shin y Kazan para aniquilar la esclavitud. Uno en el que pudiera contarle a Miyori que entré a la Marina para acabar con la corrupción que mencionaba. Uno en el que pudiera ser amiga de Melly para que no volviera a sentirse sola nunca más.

Pero ¿por qué importarían a nadie los deseos de un esclavo?


Fin del tiempo. Un nuevo anuncio. Tres seleccionados, quizás por mayoría de votos de sus compañeros. Por defecto y falta de acuerdo, otras tres personas… entre las que se encontraba el número de Kazan.

Diez segundos restaban.

―¡No!

Pero ninguna queja o súplica impediría que su collar se iluminara y sonara cada vez más fuerte, haciendo que me llevara las manos a los oídos entre el ruido y el horror. En el último segundo di la espalda a Kazan, incapaz de ver lo que se avecinaba. Una alarma insoportable, casi sentía la luz roja a través de mis párpados cerrados, una explosión… pero la cálida y espesa sangre del wotan, que había seguido en pie hasta el final, jamás me alcanzó.

Fue su risa la que llenó la sala.

Me volví para verlo, incrédula. Seguía intacto y su collar se había desprendido. Antes de poder asimilar lo que ocurría, un ruido en mi propio collar me hizo dar un respingo al tiempo que mis manos se movieron solas hacia él, queriendo arrancármelo con fuerza. Tras la humareda, un último chasquido que lo abrió, y mis brazos no habrían podido lanzarlo más lejos ni aunque hubiese sido una serpiente a punto de inyectarme su veneno.

Observé aquel trozo de metal durante varios segundos en el suelo. 00707. Aún no lo sabía, pero esa imagen se me aparecería por estaciones enteras en sueños.

Miré a mis lados para encontrarlas a ellas, aún sin poder creerme lo que había ocurrido. Estábamos vivos. Estábamos vivos. ¡Todos!

Sin pensarlo, me apresuré a coger mi mochila y colgármela en la espalda antes de volver junto a ellas. En cuanto las alcancé, no pude evitar tomar a cada una de una mano y echar a correr con ellas hacia la salida, siguiendo los grandes pasos del inmenso wotan.

―¡Somos libres, vamos!

¿Piratas? ¿Marines? ¿Revolucionarios? ¿Qué importaba nada de eso cuando tu vida había quedado enlazada a la de nuevos compañeros?



Actualidad:
Suelto las manos de Melly y Miyori antes de salir por completo por la puerta de aquel rojizo y ruidoso pasillo que, a pesar de todo, desprende un agradable calor. Sé que la realidad aguarda al otro lado, y temo buscarles problemas a alguno si sus compañeros los ven más cercanos de la cuenta a alguien con mi uniforme.

El ruido que se anunciaba desde fuera deja ver lo que acontecía en aquel pasillo: una multitud de almas libres tratándose de reencontrar. Mi corazón se acelera, dividido. Necesito encontrar a mis compañeros, saber que están bien, pero…

El abrazo de Miyori me pilla por sorpresa. ¿No le importa que la vieran conmigo así? Pero por puro corazón se lo devuelvo de inmediato, fuerte y con el mismo cariño, sabiendo que seguramente ella está sintiendo lo mismo que yo.

―Lo mismo te digo, Miyori. Cada vez que escuche un violín, me acordaré de ti.

Tras separarnos, mientras esta se despide de la gyojin, mis ojos se alzan buscando los de nuestro inmenso compañero.

―Celebraré la libertad de cada uno de los esclavos que rescates, Kazan. Aunque las cosas no hayan salido como planeaste, te seguimos debiendo la vida.

Una vez la medusa está libre, me acerco a ella con una sonrisa.

―Melly, no quiero que le pase nada a tus bonitas dagas, así que toma esto. Está algo sucio, pero… ―comento a medias, ofreciéndole el pañuelo que antes había llevado en el cuello y con el que había limpiado de sangre mi propia espada. A pesar de estar manchado de púrpura, es lo bastante grande como para estar mayormente limpio―. Ojalá llegue el día en que reine la paz y podamos ser amigas.

Mi Den Den Mushi coienza a vibrar y casi me da un susto de muerte.

―¡Tengo que irme, os quiero, adiós!

Me despido al mismo tiempo que echo a correr hacia la zona del pasillo más interior, sin estar segura de si me oirían. Sin importar que todo tiemble, ¡no pienso irme de aquí sin ellos! Enseguida descuelgo sin detener ni un paso mi carrera hacia el interior. ¡Es Kael! ¡Y está con Shin! ¡¿Herido?!

―¡¡Nyra!!
―¡¡Dimitri!!

Me adelanto hacia él, localizándolo por el lugar en el que escuché su voz. Enseguida nos reunimos y por suerte está junto a Hae-Won. Asiento a sus palabras y obedezco mientras los sigo, preocupada por que alguien pudiera atacarlos si tardamos demasiado.

―Al habla Nyra ―devuelvo la llamada a Kael por la llamada que compartimos entre las divisiones 75 y 80―. Estoy con Dimitri y Hae-Won. Vamos de camino al Tempestad. ¿Cómo están los demás?

Mientras avanzamos, permanezco atenta a cualquier ruido de llanto o petición de ayuda, pero con el ruido de las alarmas no conseguí escuchar nada más. Tampoco diviso a nadie que no pudiera moverse por sí mismo. Rezando para no haber dejado a alguien atrás por error, guardo a Carlos en mi bolsillo y no me desvío del camino.

El frío anuncia el final de aquella horrible escalera antes de verlo. Esta vez, un frío acompañado de olas de aire que olían a lluvia y mar.

La oscuridad nos recibe, y una tormenta nos empapa en cuanto ponemos un pie fuera. Las chispas llovían peligrosamente bajo grandes cables pelados, iluminando de manera casi macabra los antiguos restos oxidados de lo que parecía un parque de atracciones. Corremos sin detenernos hacia la verja. «Próxima inauguración… ¡¿Año 3?!».

Sin tiempo para pensar, seguimos avanzando hasta la costa, donde divisamos nuestro barco. Subimos deprisa, yo de un salto, y corro hacia Kael en cuanto lo veo.

―¡¿Dónde está Shin?! ―casi exijo saber―. ¡Quizás pueda hacer algo para ayudarlo, ¿dónde está?!



Informe de la Marina
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1254 + 0 = 1254
Energia: 1012 - 166 = 846
Espiritu: 159 + 0 = 159


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - por Nyra Kuroshiro - 21-04-2026, 04:15 PM

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