[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4
#12
[personajeinvalido=3367]

No le hizo ninguna gracia.

No. Definitivamente ver como el pirata que había amenazado con su aura al principio, que había llamado a Shin un hombre sin palabra, que le pedía que lo dejase allí abandonado inconsciente, y que estaba dispuesto a abandonarlo se hubiese acercado a cerrarle los ojos dándolo por muerto...sin duda ninguna no le hizo ni la más mínima pizca de gracia.

Pero se lo callaría por el bien de la alianza. 

No iba a dejarlo más tiempo cerca de él, pues el rubio no parecía tener fuerzas como para mostrar su desagrado o falta de aprobación. Al menos, según su forma de verlo, había tenido más tacto para con los marines. 

Kael volvió a transformar la sala que era su cuerpo. Aunque no podía convertir su interior en una playa, al menos podría parecerse remotamente a uno de los locales más sofisticados de la isla de Samba, donde al albino le gustaba pasar tiempo ligando con mujeres de la zona. No era su hogar, pero de forma casi cómica, sabía que él deseaba perecer en un lugar como ese, y simplemente no pensó más en ello. 

Una forma disminuida de sí mismo se encontraba en la entrada de su pecho, esperando recibir a su amigo marine que, poco a poco, comenzaba a encoger gracias al poder de su fruta, sostenido entre los brazos de su versión normal, para terminar de encoger y ser sostenido en los brazos de su amigo, pero esta vez, dentro de la fortaleza.

Lo llevaría hasta el interior, dejándolo descansar un último suspiro, antes de que los collares explotasen.

...o al menos, esa era la idea.

El último click hizo eco en la sala poco después de saber que no iba a ser Shin el eliminado. El número 0002 no era el de ninguno de los marines, sino el de aquel pirata de dos espadas.
"Así que al final yo tenía razón" Pensó, entendiendo lo que verdaderamente era ese momento: una prueba para saber quién tenía honor, y quién terminaba vendiéndose a la hora de la verdad.
Pero al final los collares no explotaron. Todos los collares cayeron al suelo uno tras otro liberándonos a todos. El collar interno de su amigo también se desplomó en el interior. Parecía que después de uno de los peores momentos de sus vidas, que todo esto estaba por acabar. 
Ahora solo queda escapar.

—Así que al final vivimos todos, ¿eh?—Su voz parece que aún no se ha perdido del todo. Sus amigos pudieron haberlo escuchado desde el otro lado, y tomaron cartas en el asunto para dejar a sus compañeros marines con vida para que sigan adelante...al menos un día más.—En ese caso, será mejor que nos marchemos. 
Pero no se iría así sin más, no sin antes decidir qué haría con el marine.


—Será mejor que os adelantéis. No será conveniente que vean a un marine y a dos piratas juntos en ninguna parte. Ya no somos esclavos al fin y al cabo.—Incluso si lo intentase, peleando contra Barald solo le haría perder de forma miserable. Era mejor tener la fiesta en paz, y buscar comportarse con completa lealtad a la Marina un nuevo día. Por hoy...haría completamente la vista gorda.


Su versión diminuta tomó los objetos de Shin, devolviéndolos al exterior para que Kael los colocase en su mochila, manteniendo su tamaño original. Conoce la capacidad de almacenamiento que posee en su cuerpo, y el wotan es demasiado grande como para caber junto a su amigo malherido. Su Den Den Mushi y la Shirogiri fueron guardadas, mientras el teniente sin nombre, al acercarse a él, sabiendo que estaba muerto, terminaba siendo reducido a una centésima parte de su tamaño original, y finalmente entrando en el interior del castillo, intentando que no molestase a su compañero en reposo.


De una forma o de otra, cuando todo estuvo claro para él, salió rápidamente al exterior por las vías de salida que se habían abierto, comprobando como, finalmente, la isla de Kutsukku se abría por delante, y el falso parque de atracciones yacía en aquel lugar rodeado por verjas enormes. Un cartel delataba lo que aquel parte una vez intentó ser, pero...¿cómo es que nadie tenía recuerdo de ese lugar catorce años después? ¿Ni siquiera la Marina tenía informes sobre eso?


"Definitivamente, este plan no ha sido cosa de una única persona". Pero no puede quedarse parado intentando averiguarlo. Su equipo está desaparecido, su mejor amigo en un estado crítico, y ni siquiera puede decir con certeza si el resto de civiles se encuentran a salvo.


Atracado en la costa encontró el Tempestad, la nave con la que habían seguido al ferry cuando parecía que necesitaba hacer reparaciones. Una tarea que les costó un inmenso disgusto a todos ellos y estuvo a punto de costarles la vida.
Subió sin miramiento alguno al único lugar que podía considerar como seguro en toda esa isla, y una vez en la popa del mismo, tomó a su den den mushi Argos con sus manos...y con la esperanza en un puño intentó entrar en contacto con alguno de los marines en el canal que habían dispuesto todos los miembros de la setenta y cinco con los de la ochenta. 
 
—Al habla Kael de la división setenta y cinco. ¿Alguien me recibe? Tengo un marine herido en el tempestad, repito, un marine herido. ¿Alguien me recibe? Hasegawa Shin, de la división setenta y cinco ha caído. No me quedan botiquines. ¿Estáis todos bien?


Shin le pidió que se preocupase por sus compañeros, y especialmente por Nyra. Él conoce su sueño, y se empieza a preocupar por esta nueva tripulación. Kael trata con ellos como si fuera su líder...y aunque no pueda admitir que dejó de preocuparse por todos ellos, ahora debe mantenerse firme y hacer lo que un marine decente terminaría por hacer. Ahora que por fin son libres...sí podrá cumplir la última voluntad de su amigo, en caso de que no vuelva a despertar.


—Nyra, Choi, Dimitri...más os vale volver aquí con nosotros. 


a disposición
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1338 - 978 = 360
Energia: 1251 - 411 = 840
Espiritu: 300 + 0 = 300


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - por Kael Omuyaga - 21-04-2026, 06:44 AM

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