[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4
#6
[personajeinvalido=3367]

- SALA DE CONSERVACIÓN POLAR -


El décimo segundo pasó.

Kazan lo supo porque los contó todos, no iba a ver venir su muerte de forma acobardada, iba a hacerlo como siempre lo hizo, mirando de frente hasta el ultimo segundo. Uno, dos, tres. La luz naranja girando sobre la puerta de forma constante, cuatro. El tictac del collar de metal convertido en algo atronador que vibraba contra las vértebras del cuello, cinco. El collar de cuentas de madera apretado en la palma de la mano izquierda, seis. Las tres figuras a su alrededor, Nyra gritando algo que él no procesó del todo porque su cerebro había tomado la decisión de estar en otro sitio, en el Circo de Sangre, en el día en que aprendió que los números más bajos no sobreviven no porque sean los menos aptos sino porque son los que el sistema tiene más ganas de ver caer. Siete, ocho y nueve. Cerró los ojos. "Cuarenta y cinco años es suficiente. Por las profundidades, cuarenta y cinco años es más que suficiente. Una vida digna de haber vivido peleando."

El décimo segundo.

Y entonces el collar de metal frío que parecía que llevaba días o semanas, pero que quizás solo llevaba minutos o horas, apretando contra su cuello emitió un sonido diferente a todos los anteriores. Un cortocircuito. Algo en algún lugar había decidido no funcionar, y la consecuencia de que ese algo no funcionara era que el collar de metal emitió una pequeña humareda y luego se deshizo. Kazan abrió los ojos.

"..."

Miró el collar en el suelo durante un segundo exacto. Luego miró el collar de cuentas de madera que seguía en su mano izquierda, intacto, las mismas cuentas que siempre, el mismo peso familiar que había cargado desde que un hombre cuyo nombre nunca supo se lo puso en la mano antes de morirse protegiéndolo. La risa salió sola y nerviosa, como si en ese momento captara el mensaje que le había dado el universo.-Ga-ha-ha-ha-ha.- Fue lo único que dijo antes de recoger Kurogane del suelo, devolverlo a su posición natural junto a su cuerpo, y encaminarse hacia la puerta roja que se había abierto al fondo de la sala.

- PASILLO KUTSUKKU -


El pasillo era rojo y ruidoso y olía a metal caliente y a algún tipo de gas que Kazan no reconoció. Las sirenas vibraban en una frecuencia que a diez metros de altura resultaba particularmente desagradable. Sus pasos resonaban en el suelo metálico con el impacto específico de algo que pesa quince toneladas. Vio a personas corriendo en la misma dirección. Algunas de ellas las reconocía del ferry, de la multitud del puerto de Baquella, de ese instante antes de que algo las tumbara a todas y el mundo colapsara sobre sí mismo. Vio caras que no reconocía. Vio la espalda de alguien con alas que desapareció por las escaleras a una velocidad que sugería que no tenía ningún interés en comprobar si había alguien detrás de él. Las escaleras presentaron el problema geométrico de siempre y eso en cierta manera le reconfortaba era como que después de todo el mundo seguia girando como siempre. El primer aire fresco llegó antes de que la puerta al exterior estuviera completamente abierta. Frío de verdad, frío de afuera, no el frío artificial de ventiladores industriales diseñados para mantener a personas incómodas.

La lluvia lo golpeó de inmediato el agua cayendo sobre la piel cerúlea y la túnica amarilla y la barba negra. El cielo era de ese color negro gris caracteristico. El terreno bajo sus pies era barro y cables pelados que chispeaban."Por las profundidades. Qué isla más fea pero que pleno me siento." Lo pensó sin hostilidad particular como una observación. Sus ojos recorrieron el terreno con la amplitud de visión que da tener la cabeza a diez metros del suelo. Vio la verja, vio el cartel. NEW ERA JOY PARK. Próxima inauguración: año 3. Lo leyó dos veces porque la primera vez no se lo creyó del todo.-Por las profundidades...- Lo dijo en voz baja. Luego miró más allá de la verja, hacia el mar embravecido, y entre las olas y la lluvia vio las siluetas de los barcos.

Y entonces vio algo más.

Una figura de cabello multicolor rosado blanco que daba saltos en la lluvia con una expresión de alguien que acaba de descubrir que todavía está viva y que ese descubrimiento merece ser celebrado con toda la energía disponible. Seraphine, era Seraphine. El collar de cuentas de madera estaba en la mano derecha antes de que Kazan tomara la decisión consciente de llevárselo ahí. No corrió. Kazan no corre de ninguna forma que resulte impresionante, pero si avanzó. Tardó lo que tardó y nada mas. Llegó al ferry. La madera de la cubierta crujió bajo sus pies. En algún lugar de la popa, una melodía de violín luchaba contra el viento y ganaba por la calidad del intérprete. En algún lugar de la cubierta, alguien estaba gritando nombres y pidiendo que encendieran las calderas.

Kazan encontró a Seraphine antes de que sus ojos terminaran de recorrer la cubierta, porque Seraphine a cuatro metros de altura con el cabello multicolor en una tormenta es algo que no pasa desapercibido aunque uno no tenga ningún interés en encontrarla. Se agachó hasta quedar con la cabeza a su nivel, rodilla contra la cubierta, el impacto de las quince toneladas absorbido por el barco con un crujido de protesta que el ferry expresó pero no ejecutó.

No dijo nada durante un momento. La miró con el cabello empapado. La pulsera que ella le había dado y que él llevaba desde el día en que por primera vez en treinta y cinco años alguien le dijo que merecía sobrevivir por algo más que su utilidad como arma. Y le abrazó, como se abraza a alguien que no esperabas a ver de nuevo. -Por las profundidades, Seraphine.- La voz salió más baja que de costumbre. -Sigues aquí.-


Marea Azul
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Espiritu: 198 + 0 = 198


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - por Kazan - 20-04-2026, 09:19 AM

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