[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1)
#48
Por respeto a lo sucedido, por difícil que pueda resultar, os recomendamos leer primero el post y no apresuraros a ir a los off.


Se acabó el tiempo. Había pasado un minuto, aunque no hubo nada que lo indicase, ningún pitido, ninguna alarma. El Den Den Mushi del cajetín volvió a abrir los ojos, y, precedido por un zumbido de estática, comenzó a emitir un nuevo mensaje en la misma voz monótona de antes. Esta vez, el mensaje fue exactamente el mismo que se pudo oír simultáneamente también en el resto de salas, por todos y cada uno de los demás grupos:

Cierre del Protocolo Damocles. Los números... Nueve. Ocho. Cinco. Ocho. Cinco. Y... Ocho. Ocho. Seis. Uno. Seis. Y... Cero. Cero. Cero. Dos. Han sido seleccionados por los responsables.
Por defecto, son filtrados también los números... Cero. Cero. Cero. Cero. Cero. Y... Uno. Siete. Cuatro. Ocho. Tres. Y... Cero. Tres. Tres. Cuatro. Siete.
En diez segundos, los números seleccionados serán filtrados. Los demás números podrán proceder a ser comercializados.

Y, tal y como se había encendido, el Den Den Mushi se volvió a apagar, cerrando los ojos y durmiéndose de nuevo. Comenzaba otra muda cuenta atrás. A través de las cámaras, fue posible ver cómo los collares de los números seleccionados empezaban a brillar con más fuerza, volviéndose los más evidentemente visibles en la oscuridad de cada sala. Las puertas de cada sala continuaban cerradas a cal y canto. Pudo oírse también, incluso a través del defectuoso sonido que transmitían aquellas pantallas, el ruido mecánico de lo que debían de ser los propios collares, que habían empezado a funcionar a toda máquina, tal vez como una forma retorcida de recordarles que cualquier sangre que se fuese a derramar recaía exclusivamente sobre sus manos. Hubiesen intervenido o no, hubiesen introducido números o no, los presentes en la Sala de Control habían decidido en aquel día sobre el futuro de toda una generación.

Los segundos pasaron con exasperante lentitud, pero, naturalmente, pasaron. Y las consecuencias de sus actos, en consecuencia, hicieron acto de presencia.

Los esclavos morirían de la misma manera que hacían todo lo demás: por designio de alguien más. Como esclavos.
  • En la primera pantalla, el collar alrededor del cuello del enorme y estoico revolucionario Kazan, el esclavo 00000, se iluminó por un instante. El ruido cesó repentinamente, y el mecanismo se activó. El collar explotó.
  • En la segunda pantalla, el collar portado por el Lunarian Heras, el esclavo 98585, el primero en haber sido marcado en el teclado numérico y sentenciado por la Sala de Control, brilló con fuerza por un segundo, antes de epxlotar.
  • En la tercera pantalla, el collar con el número 17483, pertenenciente a Dharma, el Orador, se encendió por un instante, su ruido acallando al tiempo que la luz emitida por sus números incrementaba. Y, entonces, el collar explotó.
  • En la cuarta pantalla, fue el collar de otro Lunarian, el esclavo Alek, el 88616, el que enmudeció repentinamente, mientras la luz de los números iluminaba todo a su alrededor, como una estrella a punto de apagarse. El collar explotó.
  • En la quinta pantalla, el elegido en aquel juicio fue el orgulloso Barald Kane, el esclavo 0002. El collar pareció apretarse alrededor de su cuello justo antes de dejar de emitir ruido, mientras sus números se iluminaban con mayor fuerza, antes de explotar.
  • En la sexta y última pantalla, fue el collar alrededor del cuello de Runin el que comenzó a brillar, al tiempo que dejaba de tintinear. Los números 03347 resplandecieron por una última vez, y el collar explotó.



Al mismo tiempo que se producían las explosiones, los presentes en la Sala de Control también pudieron ver cómo se abrían las puertas de todas las salas en las cámaras; no solo eso, pudieron oír, en el eco que se producía a lo largo del pasillo fuera de su propia sala, cómo por fin se abrían con pesadez aquellas enormes puertas acorazadas. Por todas partes, en el pasillo y en las propias salas, se habían encendido intensas luces rojas que lo bañaban todo en un tono único carmesí, y comenzó a sonar una estridente alarma por toda la instalación.

Sin embargo, pudieron darse cuenta entonces también de algo extraño: los collares de los esclavos escogidos no habían sido los únicos en explotar. Todos los collares de todas las salas habían explotado. Más bien, todos habían explotado casi al mismo tiempo, pero... ninguno de los cautivos parecía haber sufrido daños. Todos los collares, uno a uno, con una diferencia de meros instantes, habían ido reventando; los mecanismos en su interior habían emitido extraños y fuertes ruidos seguidos de explosiones de humo negro, justo antes de producir un chasquido final y caer al suelo, desactivados, y rompiéndose en pedazos desmontados, dejando caer ruedas y engranajes desde su interior.

Fuera de allí, a quién sabe qué distancia de la misma Sala de Control, una figura encapuchada de la que emanaban constantes volutas de tabaco sonrió, volviendo a cerrar el cajetín eléctrico en el que había manipulado con maestría un manojo de cables chispeantes, antes de desvanecerse bajo la lluvia, dejando detrás de sí un collar de esclavo destrozado con el número 00530.

El panel de las pantallas y los mecanismos había comenzado a humear. En las paredes, lo mismo ocurría con los cajetines eléctricos. Dentro de los muros de hormigón, al otro lado, y sobre sus cabezas, podían oírse extraños temblores. Las puertas de cada una de las salas habían quedado abiertas de par en par, permitiendo el tránsito entre estas y el pasillo. Al fondo de este, tras unas escaleras metálicas que subían por varios metros, se abrió una nueva puerta que dejó entrar luz del exterior.

Continuamos todos en este tema.



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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 1) - por Voz Seductora - 19-04-2026, 10:01 PM

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