19-04-2026, 08:39 PM
Maki era un amasijo de descriteriedad, cada acción era un bullicio tremendo, cada palabra un grito y cada acción acompañada de un dragón desatado. Era el verdadero caos contenido en piel y carne, a veces en escamas. Peleaba, pateaba maldecía y reía como si estuviera ya en el Valhala, es más. Si fuera por ella la rutina solo sería peleas, beber, cantar y morir. siempre y cuando se pudiera renacer claro está. Aunque… a primera vista se notaba que no tenía apego por la vida propia o la ajena.
tarde se die cuenta que no era su hermana, ya estaba el infierno desatado y en lugar de pedir disculpas estaba dispuesta a destruir a todo aquel que le retobase sus palabras. Era terca como solo ella podía ser y era capaz de escalar las cosas hasta niveles infinitos con tal de que no se diera a conocer que se había equivocado. “Maki” y “disculpa” no iban en la misma frase a menos que en medio estuvieran también las palabras “jamás se”
Sus palabras y detener la orgia de sangre era ya tarde el golpe le dolía, la sangre corría por su rostro, seguro necesitaría una decena de puntos. Puntos más puntos menos, con su frondosa melena verde no se notaria la cicatriz. Salvo cuando quiera raparse para llevar esos estilos tan modelos de hoy en día.
El fragor de la lucha obliga a Maki a esbozar una sonrisa… cuando cae por el suelo al ver que se la quitan con facilidad descubre que probablemente no pueda salir parada.
El empuje de una mesa desata el caos. El vino cae sobre otro que juega cartas y batalla campal, una pelea de bar de esas memorables, una que Maki añoraba desde que era recluta en la marina, antes le tocaba repartir guamazos para detenerlas, ahora era quien la iniciaba. La saciedad del yodo y el sabor metálico corriendo por su garganta le recordaba que estaba viva. Y quería gritar que lo estaba cuando un tercer tarado le reventó una silla en la cabeza.
Los empujones, los dientes, la sangre, toda regada por todos lados era un espectáculo apocalíptico, el del bar trata de sacar una escopeta. Dispara dos tiros al aire. El cielo destruido el lamentándose por su incredulidad, Maki baja la cabeza en parte por el susto, en parte por la cantidad de astillas de la silla reventada que ahora vivirían eternamente en su enmarañada y frondosa cabeza.
Fue entonces que bajaron las amas de casa… seis prostitutas a las cuales Maki le debía dinero de unas apuestas de cartas. Su rostro blanco… pronto las desgraciadas sacaron armas de fuego, espadas y kanaboos, Maki sintió que la diversión se acababa por su presencia, cuando el primero que había agarrado a quien confundió con su hermana, le partió la boca de un puñetazo enfundado en un puño americano.
Cayo noqueada sobre la chica de cabello verde y sobre el lápiz dorado que casi alcanzaba. Su inconciencia fue cosas de segundos… la primera prostituta le dio un golpe a dos en un segundo
con el kanaboo y se apartaron de inmediato. La sangre corrió por las tablas y varios comenzaron a alejarse del escuadrón de la muerte —ATENCION HIJOS DE PUTA TODO AQUEL QUE NO HA VENIDO A COGER QUE SE LARGUE AHORA O LE VOLARE LA PUTA CABEZA. — Maki recobro el conocimiento cuando comenzaron los disparos… con el sudor corriendo a la par de la sangre escucho como la estampida humana comenzó a desalojar el lugar mientras las balas y las dagas volaban por todo el bar. Maki apenas gateando por el suelo escapo por la cocina llevándose por delante a un cocinero de ojos rajados y una olla por la cabeza rebotándole cuando una de las prostitutas le reconoció. A trompicones salió disparada por la puerta trasera arrastrada por dos personas más. Cayendo en la puerta de salida de cabeza en un tarro de basura… —Puta madre!!! alguien AUXILIO AYUDENME!!! Quede atorada— Maki atrapada de cabeza dentro del contenedor agitaba las piernas mientras su cara estaba hundiéndose mas y mas en un pastel mohoso de carne y unas papas rancias con brotes apestosos. —POR FAVOR ESTO APESTA!!! A QUIEN SEA!!— por suerte para ella los disparos y los gritos parecía que se alejaban por el otro lado del bar que cada segundo parecía calmarse mas y más.
tarde se die cuenta que no era su hermana, ya estaba el infierno desatado y en lugar de pedir disculpas estaba dispuesta a destruir a todo aquel que le retobase sus palabras. Era terca como solo ella podía ser y era capaz de escalar las cosas hasta niveles infinitos con tal de que no se diera a conocer que se había equivocado. “Maki” y “disculpa” no iban en la misma frase a menos que en medio estuvieran también las palabras “jamás se”
Sus palabras y detener la orgia de sangre era ya tarde el golpe le dolía, la sangre corría por su rostro, seguro necesitaría una decena de puntos. Puntos más puntos menos, con su frondosa melena verde no se notaria la cicatriz. Salvo cuando quiera raparse para llevar esos estilos tan modelos de hoy en día. El fragor de la lucha obliga a Maki a esbozar una sonrisa… cuando cae por el suelo al ver que se la quitan con facilidad descubre que probablemente no pueda salir parada.
El empuje de una mesa desata el caos. El vino cae sobre otro que juega cartas y batalla campal, una pelea de bar de esas memorables, una que Maki añoraba desde que era recluta en la marina, antes le tocaba repartir guamazos para detenerlas, ahora era quien la iniciaba. La saciedad del yodo y el sabor metálico corriendo por su garganta le recordaba que estaba viva. Y quería gritar que lo estaba cuando un tercer tarado le reventó una silla en la cabeza.
Los empujones, los dientes, la sangre, toda regada por todos lados era un espectáculo apocalíptico, el del bar trata de sacar una escopeta. Dispara dos tiros al aire. El cielo destruido el lamentándose por su incredulidad, Maki baja la cabeza en parte por el susto, en parte por la cantidad de astillas de la silla reventada que ahora vivirían eternamente en su enmarañada y frondosa cabeza.
Fue entonces que bajaron las amas de casa… seis prostitutas a las cuales Maki le debía dinero de unas apuestas de cartas. Su rostro blanco… pronto las desgraciadas sacaron armas de fuego, espadas y kanaboos, Maki sintió que la diversión se acababa por su presencia, cuando el primero que había agarrado a quien confundió con su hermana, le partió la boca de un puñetazo enfundado en un puño americano.
Cayo noqueada sobre la chica de cabello verde y sobre el lápiz dorado que casi alcanzaba. Su inconciencia fue cosas de segundos… la primera prostituta le dio un golpe a dos en un segundo
con el kanaboo y se apartaron de inmediato. La sangre corrió por las tablas y varios comenzaron a alejarse del escuadrón de la muerte —ATENCION HIJOS DE PUTA TODO AQUEL QUE NO HA VENIDO A COGER QUE SE LARGUE AHORA O LE VOLARE LA PUTA CABEZA. — Maki recobro el conocimiento cuando comenzaron los disparos… con el sudor corriendo a la par de la sangre escucho como la estampida humana comenzó a desalojar el lugar mientras las balas y las dagas volaban por todo el bar. Maki apenas gateando por el suelo escapo por la cocina llevándose por delante a un cocinero de ojos rajados y una olla por la cabeza rebotándole cuando una de las prostitutas le reconoció. A trompicones salió disparada por la puerta trasera arrastrada por dos personas más. Cayendo en la puerta de salida de cabeza en un tarro de basura… —Puta madre!!! alguien AUXILIO AYUDENME!!! Quede atorada— Maki atrapada de cabeza dentro del contenedor agitaba las piernas mientras su cara estaba hundiéndose mas y mas en un pastel mohoso de carne y unas papas rancias con brotes apestosos. —POR FAVOR ESTO APESTA!!! A QUIEN SEA!!— por suerte para ella los disparos y los gritos parecía que se alejaban por el otro lado del bar que cada segundo parecía calmarse mas y más.

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