16-04-2026, 11:57 PM
Antes de que Sigrid tuviera tiempo de explicarme como funcionaban sus poderes, el sonido macabro de unos engranajes que provenía de mi cuello llamó mi atención. Era el collar que había empezado a sonar de forma clara para todos nosotros y nos recordaba lo nefasta que era nuestra situación actual. —Maldita sea… Ahora que estábamos recuperando poco a poco el ánimo— Pensé. El repetitivo sonido que emitía mi collar me hizo recordar la presión en el pecho que sentí al despertarme en aquella oscura habitación, lo que me hizo tragar saliva y agitar la cabeza en un intento de mantener la calma.
Las luces de la sala se fundieron para dar paso a unas luces que parecían ser de emergencia y que, de la misma manera, dieron entrada a una locución que se dirigía a nosotros. Me acerqué a la puerta que estaba debajo de las luces mientras la voz resonaba por toda la sala. Cruzado de brazos me pregunté para mis adentros—¿Menos apto?— ¿Acaso todo lo que había pasado en esta habitación estaba dentro de sus planes? ¿No era el científico babuino parte de ellos?
Las preguntas sin respuesta se empezaban a amontonar en mi cabeza, pero no había tiempo para conseguir respuestas, el número más bajo sería “eliminado” si no decidíamos al menos apto de los cuatro en un minuto… Sin contarme a mí mismo, el número más bajo lo tenía Mizuki, no podía permitir que un civil fuese asesinado, no en mi guardia.
La decisión para mí era sencilla, más de lo que me gustaría en el fondo, pero era un marine, y no solo eso, soñaba con ser un héroe… Si a los aptos los harían esclavos, no se necesitaba pensar mucho para saber qué le ocurriría al que se quedara atrás. Era mi deber, como miembro de la Marina y como el más resistente de los presentes, ser el que se quede atrás.
Sigrid, mi confiable compañera, estuvo en sintonía con mis pensamientos, lo que me hizo tremendamente feliz. Sabía que podía contar con ella para cuidar de los otros dos, es una persona con un corazón que hace que su altura se quede corta en comparación.
Justo cuando me pasó de largo pude ver como volvía activar el poder de su Akuma No Mi, método quizás un poco drástico para mi gusto, pero a quién quería engañar, era algo que podría hacer yo perfectamente, la delicadeza nunca ha sido nuestro punto fuerte…
El moreno evitó el chorro de pintura de Sigrid con facilidad, y se dirigió a ella con su katana desenvainada tras acusarnos de estar colaborando con los responsables de esto ¿Era tonto? Si fuese el caso, lo habríamos matado con facilidad ayudando al orangután… Al ver con claridad como este iba a por mi querida amiga, me coloqué entre ambos y escupí directo a su torso, cortando en seco su movimiento antes de que hiciese una tontería. —¡Yeeepaa! quieto ahí samurai— Dije con sequedad antes de levantar mi brazo izquierdo, mientras decía con una voz poderosa y serena que realmente no iba nada conmigo —¡Yo soy el menos apto! Que el resto salga de aquí por favor— Todo esto mientras miraba con severidad al chico de alas negras —No hay porque alterarse tanto…—
Las luces de la sala se fundieron para dar paso a unas luces que parecían ser de emergencia y que, de la misma manera, dieron entrada a una locución que se dirigía a nosotros. Me acerqué a la puerta que estaba debajo de las luces mientras la voz resonaba por toda la sala. Cruzado de brazos me pregunté para mis adentros—¿Menos apto?— ¿Acaso todo lo que había pasado en esta habitación estaba dentro de sus planes? ¿No era el científico babuino parte de ellos?
Las preguntas sin respuesta se empezaban a amontonar en mi cabeza, pero no había tiempo para conseguir respuestas, el número más bajo sería “eliminado” si no decidíamos al menos apto de los cuatro en un minuto… Sin contarme a mí mismo, el número más bajo lo tenía Mizuki, no podía permitir que un civil fuese asesinado, no en mi guardia.
La decisión para mí era sencilla, más de lo que me gustaría en el fondo, pero era un marine, y no solo eso, soñaba con ser un héroe… Si a los aptos los harían esclavos, no se necesitaba pensar mucho para saber qué le ocurriría al que se quedara atrás. Era mi deber, como miembro de la Marina y como el más resistente de los presentes, ser el que se quede atrás.
Sigrid, mi confiable compañera, estuvo en sintonía con mis pensamientos, lo que me hizo tremendamente feliz. Sabía que podía contar con ella para cuidar de los otros dos, es una persona con un corazón que hace que su altura se quede corta en comparación.
Justo cuando me pasó de largo pude ver como volvía activar el poder de su Akuma No Mi, método quizás un poco drástico para mi gusto, pero a quién quería engañar, era algo que podría hacer yo perfectamente, la delicadeza nunca ha sido nuestro punto fuerte…
El moreno evitó el chorro de pintura de Sigrid con facilidad, y se dirigió a ella con su katana desenvainada tras acusarnos de estar colaborando con los responsables de esto ¿Era tonto? Si fuese el caso, lo habríamos matado con facilidad ayudando al orangután… Al ver con claridad como este iba a por mi querida amiga, me coloqué entre ambos y escupí directo a su torso, cortando en seco su movimiento antes de que hiciese una tontería. —¡Yeeepaa! quieto ahí samurai— Dije con sequedad antes de levantar mi brazo izquierdo, mientras decía con una voz poderosa y serena que realmente no iba nada conmigo —¡Yo soy el menos apto! Que el resto salga de aquí por favor— Todo esto mientras miraba con severidad al chico de alas negras —No hay porque alterarse tanto…—
Cajita de Tortuga

![[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]](https://i.ibb.co/DX21hrt/Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg)
