15-04-2026, 11:45 AM
Se hizo un silencio aún más atronador. Todas las luces del pasillo se apagaron, y la oscuridad lo engulló todo. La única luz visible era la que salía por puerta de la Sala de Control.
En la Sala de Control, las pantallas mostraban una realidad incuestionable: los seis grupos, en sus seis salas, habían derrotado a sus adversarios, y repentinamente las luces se habían apagado casi del todo también dentro de las mismas. Las pantallas, aun con una calidad cuestionable e interrupciones, estática y chasquidos intermitentes, continuaban proyectando también el sonido de cada sala. Los presentes en la sala pudieron escuchar lo que la megafonía había anunciado automáticamente a todos los grupos, aunque los grupos, por suerte o por desgracia, no tenían forma de escucharlos a ellos.
De pronto, todos los mecanismos bajo las pantallas de bloquearon, apagándose. Uno de los cajetines metálicos presentes en la pared de la Sala de Control, el que había producido un zumbido tras la actuación de Yuuki, se abrió repentinamente, produciendo un chasquido y girando uno de los tornillos que bloqueaban su apertura en uno de sus lados. En su interior pudo observarse un minúsculo Den Den Mushi emisor junto a un teclado numérico. El Den Den Mushi, del tamaño de un dedo pulgar, abrió los ojos y reprodujo lo que debía de ser una voz grabada:
Con un chasquido, la grabación cesó, el Den Den Mushi cerró los ojos y se volvió a hacer el silencio.
En la Sala de Control, las pantallas mostraban una realidad incuestionable: los seis grupos, en sus seis salas, habían derrotado a sus adversarios, y repentinamente las luces se habían apagado casi del todo también dentro de las mismas. Las pantallas, aun con una calidad cuestionable e interrupciones, estática y chasquidos intermitentes, continuaban proyectando también el sonido de cada sala. Los presentes en la sala pudieron escuchar lo que la megafonía había anunciado automáticamente a todos los grupos, aunque los grupos, por suerte o por desgracia, no tenían forma de escucharlos a ellos.
De pronto, todos los mecanismos bajo las pantallas de bloquearon, apagándose. Uno de los cajetines metálicos presentes en la pared de la Sala de Control, el que había producido un zumbido tras la actuación de Yuuki, se abrió repentinamente, produciendo un chasquido y girando uno de los tornillos que bloqueaban su apertura en uno de sus lados. En su interior pudo observarse un minúsculo Den Den Mushi emisor junto a un teclado numérico. El Den Den Mushi, del tamaño de un dedo pulgar, abrió los ojos y reprodujo lo que debía de ser una voz grabada:
"Información para el Equipo de Control: el proceso de combate ha finalizado. Inicio de protocolo Damocles. Por favor, seleccionen a los no aptos."
Con un chasquido, la grabación cesó, el Den Den Mushi cerró los ojos y se volvió a hacer el silencio.
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