14-04-2026, 08:06 PM
Mi cuerpo se tensó por inercia durante un segundo más, esperando otra orden que no llegó. Y entonces, por fin, el control volvió. Mis músculos dejaron de moverse y el silencio sustituyó aquella maldita melodía que había dominado cada instante del combate.
Solté el aire lentamente, notando el peso real del cansancio caer sobre mí ahora que todo había terminado. La tensión acumulada seguía ahí, clavada en los hombros, en la mandíbula, en cada fibra que había estado forzada a actuar sin descanso. Aun así, no bajé la guardia de inmediato. Frente a mí, la escena era clara. El enemigo ya no representaba una amenaza.
Observé en silencio cómo su cuerpo sin fuerzas, quedaba reducido a poco más que un cascarón. Había sido peligroso, impredecible, incluso desesperante en su forma de pelear. No por su fuerza bruta, sino por su capacidad de controlar el ritmo del combate, de obligarnos a jugar bajo sus reglas. Y aun así, había caído.
Apreté levemente la mandíbula, apartando la mirada un instante. No había sido una pelea sencilla. Habíamos tenido que adaptarnos constantemente, ceder terreno, asumir riesgos que en otras circunstancias no habrían sido necesarios. Incluso trabajar junto a otros, algo que no siempre era fiable.
—Ha sido molesto.—
No era un elogio, pero tampoco un desprecio. Simplemente un hecho.
Volví a centrarme en la situación. Enji ya se había encargado de sacarlo de los pinchos, manteniéndolo con vida por poco margen. Aquello confirmaba lo que había dicho antes. Seguía siendo útil.
Desplacé la mirada alrededor. La sala volvía a estar en calma, pero no era una calma segura. Los restos del combate seguían presentes: el agua, los daños, las trampas que ya habían demostrado no ser algo puntual. Y, sobre todo, los collares. Llevé una mano hasta el mío, rozándolo con los dedos.
—Esto sigue siendo un problema.—
No sabía hasta qué punto las palabras de antes eran ciertas. Puede que hubiera mentido. Puede que no. Pero no era algo que estuviera dispuesto a comprobar por las malas.
Alcé la vista, recorriendo el entorno con mayor detenimiento. Tenía que haber una salida. Y si alguien había preparado todo eso, también había previsto cómo continuar.
—No hemos salido todavía. Y no pienso quedarme aquí esperando a que empiece otra función.—
Mi mirada pasó por los otros dos, evaluando brevemente su estado. Seguían en pie. Eso era suficiente por ahora.
Volví a mirar al frente, atento a cualquier detalle que pudiera indicar el siguiente movimiento. La pelea había terminado. Pero aquello, claramente, no.
Solté el aire lentamente, notando el peso real del cansancio caer sobre mí ahora que todo había terminado. La tensión acumulada seguía ahí, clavada en los hombros, en la mandíbula, en cada fibra que había estado forzada a actuar sin descanso. Aun así, no bajé la guardia de inmediato. Frente a mí, la escena era clara. El enemigo ya no representaba una amenaza.
Observé en silencio cómo su cuerpo sin fuerzas, quedaba reducido a poco más que un cascarón. Había sido peligroso, impredecible, incluso desesperante en su forma de pelear. No por su fuerza bruta, sino por su capacidad de controlar el ritmo del combate, de obligarnos a jugar bajo sus reglas. Y aun así, había caído.
Apreté levemente la mandíbula, apartando la mirada un instante. No había sido una pelea sencilla. Habíamos tenido que adaptarnos constantemente, ceder terreno, asumir riesgos que en otras circunstancias no habrían sido necesarios. Incluso trabajar junto a otros, algo que no siempre era fiable.
—Ha sido molesto.—
No era un elogio, pero tampoco un desprecio. Simplemente un hecho.
Volví a centrarme en la situación. Enji ya se había encargado de sacarlo de los pinchos, manteniéndolo con vida por poco margen. Aquello confirmaba lo que había dicho antes. Seguía siendo útil.
Desplacé la mirada alrededor. La sala volvía a estar en calma, pero no era una calma segura. Los restos del combate seguían presentes: el agua, los daños, las trampas que ya habían demostrado no ser algo puntual. Y, sobre todo, los collares. Llevé una mano hasta el mío, rozándolo con los dedos.
—Esto sigue siendo un problema.—
No sabía hasta qué punto las palabras de antes eran ciertas. Puede que hubiera mentido. Puede que no. Pero no era algo que estuviera dispuesto a comprobar por las malas.
Alcé la vista, recorriendo el entorno con mayor detenimiento. Tenía que haber una salida. Y si alguien había preparado todo eso, también había previsto cómo continuar.
—No hemos salido todavía. Y no pienso quedarme aquí esperando a que empiece otra función.—
Mi mirada pasó por los otros dos, evaluando brevemente su estado. Seguían en pie. Eso era suficiente por ahora.
Volví a mirar al frente, atento a cualquier detalle que pudiera indicar el siguiente movimiento. La pelea había terminado. Pero aquello, claramente, no.
OFF
