15-11-2023, 11:26 PM
(Última modificación: 15-11-2023, 11:45 PM por Nadja Alexeyeva.)
Aquella noche fue tremendamente complicada. Conciliar el sueño era prácticamente imposible. Nadja se sentía completamente culpable, inútil y desolada. Se encontraba en uno de los cuartos que tenía el barco en su interior, era pequeño pero tenía un punto acogedor, aunque no lo suficiente como para que Nadja no se sintiera una extraña. En menos de veinticuatro horas su vida había dado otro gran vuelco que aún no terminaba de asimilar. Por su cabeza se reproducían los recuerdos de ese día, todas las decisiones que había tomado desde que se despertaron hasta ese mismo momento. ¿Y si hubiera elegido diferente? Si hubiera ido más lento hasta la playa, quizás los cazadores no la habrían seguido. Si no hubiera rechistado cuando Moris dijo que huyeran, quizás no habría habido batalla. Si le hubiera seguido cuando lo pidió, si no se hubiera quedado en la playa esperando al oso pardo y hubiera ido con él... quizás seguiría vivo. ¿Cómo iba a contarle eso a Caoba? ¿Cómo iba a poder mirarle a la cara? Sentada en el suelo, con las manos en la cabeza y fumándose un paquete entero de cigarrillos, las lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos. Ni si quiera había podido hacer nada en la pelea, sus habilidades de clonación no sirvieron de nada y ese cazador... Venture. Solo le dio dos golpes y ya la dejó más cerca de la muerte de lo que se habría imaginado. Era tan... débil. Todo ese cuento de mujer dura y guerrera era solo una fachada con la que engañaba al resto del mundo. Tanta gente había muerto en sus brazos. Primero fue Nikolay, luego Ruby, Emmi, Bhan... y ahora Moris. Debería haber muerto ella en su lugar, debería de haber sido ella... "debería de haber muerto yo", fue su último pensamiento antes de quedarse dormida del cansancio.
Se despertó de repente. — ¡Rruby! — Había tenido una pesadilla. Tenía el corazón sobresaltado y la respiración acelerada, tardó unos segundos en darse cuenta de que todo había sido un sueño, de que no era real. Tenía la boca seca de haber fumado toda la noche, sin embargo, lo primero que hizo fue encenderse otro cigarro. Su cara estaba mojada y húmeda, había llorado mientras dormía.
Se levantó y fue al aseo, se limpió la cara de muerta que llevaba... y salió a cubierta. Iba con la ropa que usaba de pijama, una camiseta sin mangas de color blanco y unos pantalones cortos. Descalza, y con el pelo suelto cayéndole por los hombros y la espalda, ciertamente despeinados. Se le veía el tatuaje del pecho, aquella cruz con alas. Respiró el aire salado del mar, estaban rondando la isla de Whisky Peak todavía, no podían irse sin enterrar antes a Moris. Iba a ser un día duro, lleno de sentimientos. Pero se había dicho a ella misma que no iba a permitirse derrumbarse de nuevo. La noche anterior ya se desahogó todo lo que debía desahogarse, ahora tenía que enderezarse, que salir adelante... no podía seguir arrepintiéndose de sus actos, o la culpa la acabaría matando.
A la mañana siguiente...
Se despertó de repente. — ¡Rruby! — Había tenido una pesadilla. Tenía el corazón sobresaltado y la respiración acelerada, tardó unos segundos en darse cuenta de que todo había sido un sueño, de que no era real. Tenía la boca seca de haber fumado toda la noche, sin embargo, lo primero que hizo fue encenderse otro cigarro. Su cara estaba mojada y húmeda, había llorado mientras dormía.
Se levantó y fue al aseo, se limpió la cara de muerta que llevaba... y salió a cubierta. Iba con la ropa que usaba de pijama, una camiseta sin mangas de color blanco y unos pantalones cortos. Descalza, y con el pelo suelto cayéndole por los hombros y la espalda, ciertamente despeinados. Se le veía el tatuaje del pecho, aquella cruz con alas. Respiró el aire salado del mar, estaban rondando la isla de Whisky Peak todavía, no podían irse sin enterrar antes a Moris. Iba a ser un día duro, lleno de sentimientos. Pero se había dicho a ella misma que no iba a permitirse derrumbarse de nuevo. La noche anterior ya se desahogó todo lo que debía desahogarse, ahora tenía que enderezarse, que salir adelante... no podía seguir arrepintiéndose de sus actos, o la culpa la acabaría matando.
Aspecto de Nadja

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