Por fin, lo había logrado, había sido un rival digno, no el mas poderoso, ni el mas fuerte a la manera que Dharma podría recordar, pero si era hábil en su exótico estilo de pelea, el espadachín había aprendido algo o más bien había afianzado una visión. Debía ser mas furtivo cuando se tratara de atacar, pues la inmensidad de habilidades acompañadas de frutas del diablo existían con gran variedad y complejidad. Tenia que seguir estudiando y entrenando. Si bien no le había costado más que un poco de sudor el terminar con su rival, sin duda alguna la hubiera tenido difícil si se enfrentaba frente a frente ante Don Ald. No podía admitirlo, pero no hubiera sido una pelea sencilla, tuvo que aliarse con un desconocido. Un marine extraño y un pirata que poco pudo aportar, aun era débil, pero se le veía futuro. No podía opinar tanto. Pues su aliado mas confiable había padecido el oscuro final a causa de su debilidad. Sanemi, quizá no lo recordara en un par de meses, pero por lo menos le había traído hasta aquí, eso ya era algo.
| Me da igual... | Dijo Dharma desatendiendo las palabras de Don Ald, el cual decidía al parecer inmolarse. Dharma comenzó a recorrer a paso veloz el lugar y tomaba de nuevo su espada faltante, enfundando ambas armas no sin antes, hacer un movimiento sutil de limpieza pues tenían rastros de agua y sangre. Tras eso las envainaba en sus costados como de costumbre, sobre aquella sujeción de cuero que portaba sobre su camiseta negra. Ya incluso no sentía los resquicios del agua que minutos antes había invadido el escenario del gran Don Ald. Tras eso continuo caminando en dirección hacia donde se encontraba Sanemi, pero para ahorrarse tiempo pegaba un gran salto, sin mucha altura pero lo suficiente para proyectarlo cercano al cuerpo sin vida de su aliado. | Servirás por ultima vez bro... | Dijo mientras tomaba lo que poseía, lo cual no era mucho, un par de puños americanos y dinero que traía en una bolsa. Dharma los guardaba sin más y después de eso se acercaba hacia donde estaba Enji, quedando a unos 4 metros de él.
| Al menos, sabemos que el no controlaba nada más | El pelinegro, no presto más atención al cuerpo moribundo del pingüino, ni tenia intenciones de tomar algo de él, pues no parecía tener nada relevante y si lo tuviera, no tenia ganas de comprobarlo, además no iba pelear por saquear el cuerpo de un vil enano, al menos no de este. La batalla parecía haber llegado a su final. Dharma ahora se encontraba expectante sobre lo que pudiera suceder y encontrar una forma de salir de dicha habitación o cárcel. | Ahora... salir de aquí y espero poder desquitarme con el genio que se invento todo esto jahjahjah. | Su risa cargada de seguridad y una oscuridad que se podía palpar a pesar de que su tono de voz no variaba, podía dar entender lo "bien" que se sentía, pues no había recibido daños importantes ni mucho menos. Aun podía restar mas camino por cubrir y el se encontraba en optimas condiciones.
| Me da igual... | Dijo Dharma desatendiendo las palabras de Don Ald, el cual decidía al parecer inmolarse. Dharma comenzó a recorrer a paso veloz el lugar y tomaba de nuevo su espada faltante, enfundando ambas armas no sin antes, hacer un movimiento sutil de limpieza pues tenían rastros de agua y sangre. Tras eso las envainaba en sus costados como de costumbre, sobre aquella sujeción de cuero que portaba sobre su camiseta negra. Ya incluso no sentía los resquicios del agua que minutos antes había invadido el escenario del gran Don Ald. Tras eso continuo caminando en dirección hacia donde se encontraba Sanemi, pero para ahorrarse tiempo pegaba un gran salto, sin mucha altura pero lo suficiente para proyectarlo cercano al cuerpo sin vida de su aliado. | Servirás por ultima vez bro... | Dijo mientras tomaba lo que poseía, lo cual no era mucho, un par de puños americanos y dinero que traía en una bolsa. Dharma los guardaba sin más y después de eso se acercaba hacia donde estaba Enji, quedando a unos 4 metros de él.
| Al menos, sabemos que el no controlaba nada más | El pelinegro, no presto más atención al cuerpo moribundo del pingüino, ni tenia intenciones de tomar algo de él, pues no parecía tener nada relevante y si lo tuviera, no tenia ganas de comprobarlo, además no iba pelear por saquear el cuerpo de un vil enano, al menos no de este. La batalla parecía haber llegado a su final. Dharma ahora se encontraba expectante sobre lo que pudiera suceder y encontrar una forma de salir de dicha habitación o cárcel. | Ahora... salir de aquí y espero poder desquitarme con el genio que se invento todo esto jahjahjah. | Su risa cargada de seguridad y una oscuridad que se podía palpar a pesar de que su tono de voz no variaba, podía dar entender lo "bien" que se sentía, pues no había recibido daños importantes ni mucho menos. Aun podía restar mas camino por cubrir y el se encontraba en optimas condiciones.
OFF ROL:
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
