09-04-2026, 05:07 PM
(Última modificación: 09-04-2026, 07:54 PM por Hasegawa Shin.)
El fulgor dorado seguía envolviendo sus piernas, dejando sólo retazos lumínicos y ondas de sonido que sólo reflejaban una velocidad de movimiento sumamente anormal, recorriendo dos metros adicionales hacia la izquierda en lo que intentaba ser testigo de los hechos rodeándolo, deteniéndose en ese preciso instante. Primero, percibió casi de inmediato que su ataque además de impactar en el verdadero objetivo, también le dio a Omuyaga y a Tezca, lamentándose dado el pequeño desliz, aunque sin tiempo de hacer sus típicas payasadas considerando el ritmo acelerado del combate.
Lo siguiente, fue el súbito reposicionamiento del caimán humanoide gigante, o ya ni sabía como demonios definirlo. Se lanzó contra Kane en un parpadeo, mucho más rápido de lo que podría percibir, y acto seguido lo engulló hacia las profundidades del putrefacto lago donde también le tocó sumergirse contra su voluntad. Hasegawa reconoció instantáneamente que cada centésima de segundo valía en este enfrentamiento, y aprovechó esa ventana para sacar los apósitos medicinales guardados entre sus pertenencias con la intención de volver a tratar la herida bajo su mandíbula, realizándolo con una destreza digna de alguien que sabe lo que hace, no por nada había estudiado la profesión de medicina, prácticamente mecanizando a niveles automáticos cada paso en el proceso de curación parcial de heridas.
Manteniendo la fruta activa, decidió seguir en movimiento. Justo en el momento donde el marine corrupto volvió a emerger, sosteniendo con su boca al espadachín en un estado paupérrimo, y si bien, técnicamente eran enemigos por simple naturaleza, le preocupó que su camarada parcial fuese asesinado cruelmente por ese pequeño error de cálculo. Siendo honesto, sólo pudo reaccionar al intento de desplazamiento de Barald, antes de que el wotan lo capturase con su amplia mano, imaginaba que una criatura tan veloz como aquel bicho horroroso habría percibido su velocidad igual que el propio albino.
Chasqueó la lengua mientras se desplazaba, observando de reojo que Kael siguiera bien, e ignorando el lanzamiento de las espadas pues sus ojos seguían bien abiertos, fijos sobre el teniente. Su nivel de concentración era absoluto, mostrando cuán dispuesto estaba a terminar con el combate, y si no vencían allí, al menos esperaba otorgar un aporte considerable al final del monstruo. Shin, sin nada más que sus siguientes movimientos en mente, avanzó recto ocho metros hasta el borde de la tabla, del lado donde emergieron los cuatro metros de diámetro del enemigo, luego, se desplazó seis hacia la derecha, recortando parcialmente las distancias con el wotan y transformando en esa última transición su brazo diestro en luz, apuntándolo contra el cuello de la criatura (Curok) a la misma velocidad en que se había reubicado, ahora a once metros de la bestia acuática.
A pesar de la escasa luz que los envolvía, quitando la propia iluminación emergente de su cuerpo, no esperó a nadie. Una vez lanzó a Kane, Shin ya se había reubicado, y extendiendo los dedos índice, corazón y pulgar, formó una esfera lumínica de cinco centímetros que arrojó de inmediato contra el teniente marine. Siguiendo su flameante estrategia, pues probó ser efectiva, volvió a reubicarse antes de que su ataque impactase al superar esa velocidad, iniciando la nueva transición a penas la esfera abandonó la yema de sus dedos, avanzando cuatro metros hacia la derecha y acercándose otro poco al enemigo.
Ahora los separaban siete metros, y manteniendo la misma presión prácticamente constante, aún apuntándolo con su diestra, retiró el pulgar, dejando sólo los dedos índice y corazón extendidos, y formando sólo una mínima partícula de luz concentrada, pero más poderosa, observándolo fijamente en un fiel reflejo del estado de gracia en el que se sentía. Viéndolo todo muy claro.
Exclamó, y automáticamente lanzó el ataque, dirigiéndose al cuello del wotan pocos instantes después de que su primera ofensiva se concretase, y volviendo a reposicionarse al momento en que su segunda técnica abandonó sus dedos. Era un reflejo del inicio de la pelea, Shin había realizado una secuencia de movimientos similares, y evitando caer en alguna predicción, retrocedió, sí, pero en la misma trayectoria que ya había trazado. —¡Aléjense de él! ¡Salgan del rango lo más que puedan! ¡Está claro que no puede conmigo! —exclamó en movimiento, volviendo ocho metros hacia la izquierda, y observando hacia donde se movería a partir de ahí, pues no tenía pensado detenerse, sin desactivar la fruta en ningún momento.
Comenzó a ocultar el cansancio con expresiones concentradas y que rozaban lo sereno, pero se estaba cansando a un ritmo alarmante, prueba de ello eran las gotas de sudor en su rostro, y por dentro esa incertidumbre no le gustaba a pesar de que seguía creyendo que ganarían indudablemente.
Sus ojos cerúleos observaban todo con atención, el corazón le latía rápido pero por fuera parecía tranquilo, y la orden al grupo estaba clara, pretendía atacarlo con la misma técnica que alcanzó a Tezca y Kael, su advertencia estaba más destinada a que se mantuviesen lejos del wotan antes que recordarles lo obvio: Estaban a tiro de Curok Odail.
Su ego no le permitió rebajarse al mismo nivel, remarcando que esa bestia acuática no podía vencerlo, y genuinamente lo creía. De no ser por el derrumbamiento de la tabla, error en el que no volvería a caer, aquel monstruo todavía no sabría desde qué ángulos lo estaba atacando, y le demostraría que haberlo dejado con vida sería su error más grande.
Mayor incluso al de traicionar a la marina, y querer esclavizarlos con esos asquerosos collares que aún colgaban de sus cuellos.
Llevaría esa misma luz, aún en movimiento, incluso a los ojos de los corruptos, como el wotan.
Lo siguiente, fue el súbito reposicionamiento del caimán humanoide gigante, o ya ni sabía como demonios definirlo. Se lanzó contra Kane en un parpadeo, mucho más rápido de lo que podría percibir, y acto seguido lo engulló hacia las profundidades del putrefacto lago donde también le tocó sumergirse contra su voluntad. Hasegawa reconoció instantáneamente que cada centésima de segundo valía en este enfrentamiento, y aprovechó esa ventana para sacar los apósitos medicinales guardados entre sus pertenencias con la intención de volver a tratar la herida bajo su mandíbula, realizándolo con una destreza digna de alguien que sabe lo que hace, no por nada había estudiado la profesión de medicina, prácticamente mecanizando a niveles automáticos cada paso en el proceso de curación parcial de heridas.
Manteniendo la fruta activa, decidió seguir en movimiento. Justo en el momento donde el marine corrupto volvió a emerger, sosteniendo con su boca al espadachín en un estado paupérrimo, y si bien, técnicamente eran enemigos por simple naturaleza, le preocupó que su camarada parcial fuese asesinado cruelmente por ese pequeño error de cálculo. Siendo honesto, sólo pudo reaccionar al intento de desplazamiento de Barald, antes de que el wotan lo capturase con su amplia mano, imaginaba que una criatura tan veloz como aquel bicho horroroso habría percibido su velocidad igual que el propio albino.
Chasqueó la lengua mientras se desplazaba, observando de reojo que Kael siguiera bien, e ignorando el lanzamiento de las espadas pues sus ojos seguían bien abiertos, fijos sobre el teniente. Su nivel de concentración era absoluto, mostrando cuán dispuesto estaba a terminar con el combate, y si no vencían allí, al menos esperaba otorgar un aporte considerable al final del monstruo. Shin, sin nada más que sus siguientes movimientos en mente, avanzó recto ocho metros hasta el borde de la tabla, del lado donde emergieron los cuatro metros de diámetro del enemigo, luego, se desplazó seis hacia la derecha, recortando parcialmente las distancias con el wotan y transformando en esa última transición su brazo diestro en luz, apuntándolo contra el cuello de la criatura (Curok) a la misma velocidad en que se había reubicado, ahora a once metros de la bestia acuática.
A pesar de la escasa luz que los envolvía, quitando la propia iluminación emergente de su cuerpo, no esperó a nadie. Una vez lanzó a Kane, Shin ya se había reubicado, y extendiendo los dedos índice, corazón y pulgar, formó una esfera lumínica de cinco centímetros que arrojó de inmediato contra el teniente marine. Siguiendo su flameante estrategia, pues probó ser efectiva, volvió a reubicarse antes de que su ataque impactase al superar esa velocidad, iniciando la nueva transición a penas la esfera abandonó la yema de sus dedos, avanzando cuatro metros hacia la derecha y acercándose otro poco al enemigo.
Ahora los separaban siete metros, y manteniendo la misma presión prácticamente constante, aún apuntándolo con su diestra, retiró el pulgar, dejando sólo los dedos índice y corazón extendidos, y formando sólo una mínima partícula de luz concentrada, pero más poderosa, observándolo fijamente en un fiel reflejo del estado de gracia en el que se sentía. Viéndolo todo muy claro.
![[Imagen: d637bcebf920e64555ff9b16e27130fc.jpg]](https://i.ibb.co/fd92WH9Y/d637bcebf920e64555ff9b16e27130fc.jpg)
—¡Debiste matarme cuando tuviste la oportunidad!
Exclamó, y automáticamente lanzó el ataque, dirigiéndose al cuello del wotan pocos instantes después de que su primera ofensiva se concretase, y volviendo a reposicionarse al momento en que su segunda técnica abandonó sus dedos. Era un reflejo del inicio de la pelea, Shin había realizado una secuencia de movimientos similares, y evitando caer en alguna predicción, retrocedió, sí, pero en la misma trayectoria que ya había trazado. —¡Aléjense de él! ¡Salgan del rango lo más que puedan! ¡Está claro que no puede conmigo! —exclamó en movimiento, volviendo ocho metros hacia la izquierda, y observando hacia donde se movería a partir de ahí, pues no tenía pensado detenerse, sin desactivar la fruta en ningún momento.
Comenzó a ocultar el cansancio con expresiones concentradas y que rozaban lo sereno, pero se estaba cansando a un ritmo alarmante, prueba de ello eran las gotas de sudor en su rostro, y por dentro esa incertidumbre no le gustaba a pesar de que seguía creyendo que ganarían indudablemente.
Sus ojos cerúleos observaban todo con atención, el corazón le latía rápido pero por fuera parecía tranquilo, y la orden al grupo estaba clara, pretendía atacarlo con la misma técnica que alcanzó a Tezca y Kael, su advertencia estaba más destinada a que se mantuviesen lejos del wotan antes que recordarles lo obvio: Estaban a tiro de Curok Odail.
Su ego no le permitió rebajarse al mismo nivel, remarcando que esa bestia acuática no podía vencerlo, y genuinamente lo creía. De no ser por el derrumbamiento de la tabla, error en el que no volvería a caer, aquel monstruo todavía no sabría desde qué ángulos lo estaba atacando, y le demostraría que haberlo dejado con vida sería su error más grande.
Mayor incluso al de traicionar a la marina, y querer esclavizarlos con esos asquerosos collares que aún colgaban de sus cuellos.
Llevaría esa misma luz, aún en movimiento, incluso a los ojos de los corruptos, como el wotan.
Let there be light
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
