06-04-2026, 11:00 PM
Tras haber vencido brillantemente a aquellos malvados rufianes, Queen continuó adentrándose en la cueva, que tal y como había confesado el joven que se había rendido, fue estrechándose hasta desembocar en una pequeña gruta, con algunas antorchas que iluminaban las paredes de piedra, aunque la mayor parte de la luz procedía de una gigantesca lámpara con velas, que colgaba del techo atada con una cuerda a unos dos metros de la entrada. Pero lo más imporitante parecía hallarse al fondo, dónde algo grande y con forma de cilindro estaba cubierto por una tela de color azul oscuro bastante gastada. No obstante, algo más urgente atrajo de inmediato la atención de la joven marine.
Directamente bajo la lámpara se hallaba una mesa de madera con muchos papeles extendidos encima, así como restos de alguna comida anterior, y al otro lado, uno de los hombres más grandes que Queen había visto nunca. Aquel gigantón tenía los hombros anchos, con músculos muy grandes que apenas eran contenidos por la camisa medio rota de color marrón que llevaba, y sostenía un grueso puro entre sus dientes.
— Ya era hora, malditas tortugas, casi pensé que tendría que ir yo mismo a... Eh, quien demonios eres tú? Dónde están mis hombres?
El hombretón recogió un grueso garrote de hierro negro que estaba apoyado en la mesa y de un solo golpe, partió la madera en dos mitades con un grueso crujido. Adelantándose un paso, se plantó entre los dos trozos con las piernas separadas, sosteniendo el garrote en alto.
— Jovencita, te acabas de meter en un buen lío!! No sé quien eres, pero nadie que se entromente en mis negocios se va de rositas sin pagarlo muy caro!!
Tras aquellas últimas palabras, el líder se perparó para golpear a Queen en cuanto tuviese ocasión de acercarse.
Imagen de la gruta
Directamente bajo la lámpara se hallaba una mesa de madera con muchos papeles extendidos encima, así como restos de alguna comida anterior, y al otro lado, uno de los hombres más grandes que Queen había visto nunca. Aquel gigantón tenía los hombros anchos, con músculos muy grandes que apenas eran contenidos por la camisa medio rota de color marrón que llevaba, y sostenía un grueso puro entre sus dientes.
Líder de la banda
— Ya era hora, malditas tortugas, casi pensé que tendría que ir yo mismo a... Eh, quien demonios eres tú? Dónde están mis hombres?
El hombretón recogió un grueso garrote de hierro negro que estaba apoyado en la mesa y de un solo golpe, partió la madera en dos mitades con un grueso crujido. Adelantándose un paso, se plantó entre los dos trozos con las piernas separadas, sosteniendo el garrote en alto.
— Jovencita, te acabas de meter en un buen lío!! No sé quien eres, pero nadie que se entromente en mis negocios se va de rositas sin pagarlo muy caro!!
Tras aquellas últimas palabras, el líder se perparó para golpear a Queen en cuanto tuviese ocasión de acercarse.
La caja de Pandora
