[personajeinvalido=3367]
Que bueno que la chica de pelo rosado era livianita… en serio, casi no pesaba nada. Podía sostenerla con estos brazos musculosos que ni sabía que tenía, podía llevarla a upa sin arrastrarla por el suelo como un cadáver. Ni la mujer guapa y loca que se parece a mi… y que parece tener ojos por todos lados, se nos a tirado encima… Bien, todo bajo control. Aunque… ugh… en el camino estábamos pegajosas. Ehm… no sabía si era sudor adhiriéndose a la piel, pero no era solo eso, tenía algo en el pelo también y sentía ese olor metálico, a hierro. Cuando bajé a la mujer al suelo, despacio, con cuidado, colocando primero un piecito suyo y luego el otro, para que pudiera mantenerse en pie, fue en ese momento en que al separarnos, en aquella distancia, vi el líquido rojizo, brillante y espeso estirándose entre nosotras. Era el mismo liquido rojo que escurría de mi pierna. Oh. Era sangre. Pero no solo la mía, era también la de ella.
La observé desparramarse, agotada… Ay no. Está herida. Ninguna palabra salió de mi boca ¿me había puesto nerviosa o estaba en alerta? Mis ojos… no habían visto tanta sangre en alguien que se ve tan inocente. Estoy acostumbrada a ver castigos para gente que se lo merece. Pero esto… esto se sentía distinto. Era una sensación que me incomodaba aquí, en el pecho, como una piedrita. No pensé que iba a intentar ayudar a alguien… pero aquí estoy. Y justo cuando iba a decir algo… aparece un extraño ser. Con una figura rara, es alto con muchos brazos, pero no me asusta. En la isla donde vivía habían personas con apariencias así, raras, de animales… y pensé que el sueño estaba poniéndose más loco, si es que lo era. No era un monstruo. Vino a ayudar, dejando algo en mis manos y cuando habló… ah. Claro. Era él. El chico.
—Miau… Gracias. Mira, déjame ayudarte. Todo va a estar bien... Mmm…~ hmm hmm…~ — Agradecí al chico y le sonreí a la mujer que acomodaba en el suelo, mientras comencé a tararear una melodía que escuché… por ahí ~. Arrodillada a su lado me puse a buscar todo lo que necesitaba en ese aquel botiquín (mediano). Pero… pero antes de empezar vi mis manos… mis manos estaban rojas, sucias, pegajosas. Necesito limpiarlas. Me saqué la tela del cabello, la pasé rápido, frotando… luego abrí el botiquín y solo lo hice, me acerqué y presioné fuerte. La sangre salió manchándome las manos y manchándola a ella. Después la termino de limpiar para… ponerle las vendas… lo que sea que sea… debería servir, cr-creo que la está ayudando. Que alivio.
Que bueno que la chica de pelo rosado era livianita… en serio, casi no pesaba nada. Podía sostenerla con estos brazos musculosos que ni sabía que tenía, podía llevarla a upa sin arrastrarla por el suelo como un cadáver. Ni la mujer guapa y loca que se parece a mi… y que parece tener ojos por todos lados, se nos a tirado encima… Bien, todo bajo control. Aunque… ugh… en el camino estábamos pegajosas. Ehm… no sabía si era sudor adhiriéndose a la piel, pero no era solo eso, tenía algo en el pelo también y sentía ese olor metálico, a hierro. Cuando bajé a la mujer al suelo, despacio, con cuidado, colocando primero un piecito suyo y luego el otro, para que pudiera mantenerse en pie, fue en ese momento en que al separarnos, en aquella distancia, vi el líquido rojizo, brillante y espeso estirándose entre nosotras. Era el mismo liquido rojo que escurría de mi pierna. Oh. Era sangre. Pero no solo la mía, era también la de ella.
La observé desparramarse, agotada… Ay no. Está herida. Ninguna palabra salió de mi boca ¿me había puesto nerviosa o estaba en alerta? Mis ojos… no habían visto tanta sangre en alguien que se ve tan inocente. Estoy acostumbrada a ver castigos para gente que se lo merece. Pero esto… esto se sentía distinto. Era una sensación que me incomodaba aquí, en el pecho, como una piedrita. No pensé que iba a intentar ayudar a alguien… pero aquí estoy. Y justo cuando iba a decir algo… aparece un extraño ser. Con una figura rara, es alto con muchos brazos, pero no me asusta. En la isla donde vivía habían personas con apariencias así, raras, de animales… y pensé que el sueño estaba poniéndose más loco, si es que lo era. No era un monstruo. Vino a ayudar, dejando algo en mis manos y cuando habló… ah. Claro. Era él. El chico.
—Miau… Gracias. Mira, déjame ayudarte. Todo va a estar bien... Mmm…~ hmm hmm…~ — Agradecí al chico y le sonreí a la mujer que acomodaba en el suelo, mientras comencé a tararear una melodía que escuché… por ahí ~. Arrodillada a su lado me puse a buscar todo lo que necesitaba en ese aquel botiquín (mediano). Pero… pero antes de empezar vi mis manos… mis manos estaban rojas, sucias, pegajosas. Necesito limpiarlas. Me saqué la tela del cabello, la pasé rápido, frotando… luego abrí el botiquín y solo lo hice, me acerqué y presioné fuerte. La sangre salió manchándome las manos y manchándola a ella. Después la termino de limpiar para… ponerle las vendas… lo que sea que sea… debería servir, cr-creo que la está ayudando. Que alivio.
miau
