04-04-2026, 02:29 PM
[personajeinvalido=3367]
El moreno terminó de tragar aquella semilla con aquel sabor inconfundible, ya recordaba con demasiada precisión como sus plumas sabían. Estaba detrás de aquella espalda por lo que no pudo ver directamente al mono, pero si escuchó las palabras que intercambiaban, aunque en un momento sus oídos diferenciaron perfectamente, aunque no a tiempo, la electricidad fluyendo de una forma diferente. Una chispeante sensación en sus oídos fueron los que delataron, junto con los pisotones, que el mono se había movido desde el lugar que estaba a otro. Lo que delató su ubicación fue el estruendo que provocó al detener su camino y, descubriría más tarde, haber estampado a la mujer de gran tamaño que los acompañaba. El lunarian no quiso dudarlo mucho y, tomando otra de sus plumas del bolsillo, cortándola y convirtiéndola en semilla, se pegó otra comidilla, que merendilla. Aquello hizo que su cuerpo se reconfortara ligeramente, su vitalidad siendo restaurada, pues no estaba cansado, solo adolorido.
Su mirada estaba fija en el mono y en la mujer siendo agarrada como uno de esos muñecos de pruebas y la voz del marino rojo lo sacó de su trance, diciéndole que se subiera y no él iba a ser quien le dijese que no a seguir teniendo un muro defensivo. Alargó su brazo y se agarró directamente a aquel caparazón que mezclaba el de un cangrejo y una aparente tortuga. - ¿Y ahora qué? - Pensó, aquello era grave, su cuerpo ya no sentía aquella sensación terrorífica, pero después del primer impacto desde luego que su instinto de supervivencia le pedía de rodillas que escapara, pese a que ya lo había intentado con un resultado fatal.
Usó sus dos pies y una de sus manos libres, la que no portaba su arma, para asegurar su posición sobre aquel tren sin frenos, sentía la velocidad y la potencia de su paso, podría decirse que si se estampara contra una pared, quedaría mal parada. Se asomó por encima de la figura de Juan, viendo como la luz cambiaba en la sala y como de uno de aquellos tuvos salía una imponente corriente eléctrica que recorría el cuerpo de los dos marines. Alek tragó saliva, una corrientazo así probablemente lo desplumaría, así que esperaba que no llegase a sucederle a él.
Vio la figura de la otra mujer, la otra gyojin, a duras penas por el tamaño del mink, pero estaba tras de él o al menos su voz provenía desde allí, y tanto si estaba mirando hacia ella o no, era el momento de actuar ahora que parecía algo atolondrado por el chispazo. Se preparó subiendo sobre los hombros del gran crustáceo con su arma aun en mano, con un agarre no solo hecho por la fuerza del moreno, también liderado por la adrenalina recorriendo su cuerpo. En su cara se podía ver reflejado el dolor que sentía en general, la preocupación, el miedo a que le soltasen otro bombazo y, por supuesto, el enfado y frustración, todo al mismo tiempo.
El marine se detuvo en seco después del salto reduciendo considerablemente la distancia que los separaban del mono nuevamente y ahí lo vio claro. Alzó el vuelo aprovechando la inercia del salto del marine en cuanto se detuvo y voló rápidamente, trazando un ligero arco con su movimiento, hasta quedar por encima de la cabeza del babuino, a un metro en una posición totalmente horizontal, y entonces, descargó toda aquella frustración contenida sobre la peluda cabeza sin forzar su garganta. No salió ni un solo quejido, ni un solo grito de guerra, absolutamente nada.
Solo Liberatio trazando un arco frente a él.
Solo el silbido de su katana cortando el aire para luego alejarse de su rango unos cuantos metros mientras levantaba su brazo libre pegado a su cuerpo hasta la altura del pecho, preparándose para la siguiente ofensiva.
El moreno terminó de tragar aquella semilla con aquel sabor inconfundible, ya recordaba con demasiada precisión como sus plumas sabían. Estaba detrás de aquella espalda por lo que no pudo ver directamente al mono, pero si escuchó las palabras que intercambiaban, aunque en un momento sus oídos diferenciaron perfectamente, aunque no a tiempo, la electricidad fluyendo de una forma diferente. Una chispeante sensación en sus oídos fueron los que delataron, junto con los pisotones, que el mono se había movido desde el lugar que estaba a otro. Lo que delató su ubicación fue el estruendo que provocó al detener su camino y, descubriría más tarde, haber estampado a la mujer de gran tamaño que los acompañaba. El lunarian no quiso dudarlo mucho y, tomando otra de sus plumas del bolsillo, cortándola y convirtiéndola en semilla, se pegó otra comidilla, que merendilla. Aquello hizo que su cuerpo se reconfortara ligeramente, su vitalidad siendo restaurada, pues no estaba cansado, solo adolorido.
Su mirada estaba fija en el mono y en la mujer siendo agarrada como uno de esos muñecos de pruebas y la voz del marino rojo lo sacó de su trance, diciéndole que se subiera y no él iba a ser quien le dijese que no a seguir teniendo un muro defensivo. Alargó su brazo y se agarró directamente a aquel caparazón que mezclaba el de un cangrejo y una aparente tortuga. - ¿Y ahora qué? - Pensó, aquello era grave, su cuerpo ya no sentía aquella sensación terrorífica, pero después del primer impacto desde luego que su instinto de supervivencia le pedía de rodillas que escapara, pese a que ya lo había intentado con un resultado fatal.
Usó sus dos pies y una de sus manos libres, la que no portaba su arma, para asegurar su posición sobre aquel tren sin frenos, sentía la velocidad y la potencia de su paso, podría decirse que si se estampara contra una pared, quedaría mal parada. Se asomó por encima de la figura de Juan, viendo como la luz cambiaba en la sala y como de uno de aquellos tuvos salía una imponente corriente eléctrica que recorría el cuerpo de los dos marines. Alek tragó saliva, una corrientazo así probablemente lo desplumaría, así que esperaba que no llegase a sucederle a él.
Vio la figura de la otra mujer, la otra gyojin, a duras penas por el tamaño del mink, pero estaba tras de él o al menos su voz provenía desde allí, y tanto si estaba mirando hacia ella o no, era el momento de actuar ahora que parecía algo atolondrado por el chispazo. Se preparó subiendo sobre los hombros del gran crustáceo con su arma aun en mano, con un agarre no solo hecho por la fuerza del moreno, también liderado por la adrenalina recorriendo su cuerpo. En su cara se podía ver reflejado el dolor que sentía en general, la preocupación, el miedo a que le soltasen otro bombazo y, por supuesto, el enfado y frustración, todo al mismo tiempo.
El marine se detuvo en seco después del salto reduciendo considerablemente la distancia que los separaban del mono nuevamente y ahí lo vio claro. Alzó el vuelo aprovechando la inercia del salto del marine en cuanto se detuvo y voló rápidamente, trazando un ligero arco con su movimiento, hasta quedar por encima de la cabeza del babuino, a un metro en una posición totalmente horizontal, y entonces, descargó toda aquella frustración contenida sobre la peluda cabeza sin forzar su garganta. No salió ni un solo quejido, ni un solo grito de guerra, absolutamente nada.
Solo Liberatio trazando un arco frente a él.
Solo el silbido de su katana cortando el aire para luego alejarse de su rango unos cuantos metros mientras levantaba su brazo libre pegado a su cuerpo hasta la altura del pecho, preparándose para la siguiente ofensiva.
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