[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 4)
#25
Tan cerca…

Enji contuvo la respiración. El puño derecho apretado exudaba veneno y calor, convertido en una punta viscosa de tonos violáceos. Volaba a ras de suelo convertido en un proyectil. Convertido en una lanza.

«Golpea»

A la distancia adecuada, clavó la pierna izquierda en el suelo como un ancla y la fuerza se transfirió por ella hacia la cadera. La cadera giró y transportó esa energía a la espalda. La espalda rotó y la energía se volcó en el hombro, que la llevó al codo, y, por último, llegó al puño, y lo convirtió en un arma. En una bala del tamaño de un mazo y con el poder de una bomba.

Puntas brotaron del suelo al mismo tiempo y le atravesaron la planta del pie. No le importó. Lanzó el golpe.

—¡Aguijón!

«Golpea, golpea, golpea»

El dolor llegó en forma de turba a su cabeza. Lo silenció la voluntad, estoica e inexorable. El deseo irrefrenable de terminar lo que había empezado. Llegar al final del camino y sentir en los nudillos el éxito. Estaba muy cerca. Podía ver como su puño hacía sombra al rostro del pseudo magnate. Un atisbo de sonrisa apareció en su rostro.

«¡Golpea!»

¿Un centímetros? ¿dos? ¿tres? ¿quizá cuatro? Francamente, nunca supo con exactitud cuánto faltaba para alcanzar al enemigo cuando una sombra mucho más grande se proyectó sobre los dos. Una sombra que se movía a una velocidad demasiado alta y era tan masiva, tan pesada, que un instante le bastó para convertirse en la fuerza dominante de la sala. El primer impacto se dio justo entre Don Ald y Enji. Una columna que cayó del cielo frente a sus narices.

Agua.


El violento torrente azotó el brazo del marine, disipó su veneno y lo detuvo en seco. No había forma de sobreponerse a una fuerza de ese calibre. Una fuerza natural, fiera y antagónica.

—¿Qué mierda? ¡Hijo de…! —Una segunda descarga cayó a su espalda y reclamó su atención. Después, una tercera sucedió tres metros a la derecha de su posición. La habitación empezó a inundarse—. ¡Carajo! ¿Cómo se supone que baile debajo del agua? ¡Nunca me avisaron que había aquadance en este teatro, hijos de una remilgada camada de pu…!

Trató de moverse pero la punta que había perforado su pie lo tenía retenido. Qué diseño más macabro, pensó. Un firme tirón debía ser suficiente para forzar su libertad pero las fuerzas… las fuerzas estaban empezando a faltarle.

«Mierda, cierto…»

El agua había subido por encima de la cintura en un abrir y cerrar de ojos. Demasiado rápido para hacer nada. Se activó la cláusula de su contrato con el diablo.

Las rodillas empezaron a temblarle cuando toda su fuerza fue drenada. El veneno dejó de correr, la tensión en los músculos se disipó y la voluntad flaqueó por primera vez. Debilidad. Estaba indefenso, a merced del oleaje violento que sacudió toda la sala y arrastró los cinco cuerpos que la habitaban. Cuatro de ellos seguían con vida. Uno conoció el final entre las estacas que brotaron de la pared. Podrían haber compartido el final de no ser porque la estaca en su pie lo mantuvo anclado en el sitio.

«A mi es que me habrá meado un dinosaurio —pensó con amargura, el cuerpo flojo, los brazos flácidos, la espalda pegada al suelo—. Que maldita mala suerte…»

Boca arriba se quedó, paralizado. El agua estaba demasiado turbia como para poder mirar más allá de su nariz. Todo se volvió oscuridad, dolor, y una extraña sensación de… ¿Paz? Eso lo sorprendió. Probablemente estaba empezando a resignarse. O aburrirse. Era la segunda vez que caía presa de la letra pequeña; esta vez, sin embargo, no había un buque de la marina lleno de reclutas inocentes para tirarse al agua a rescatarlo. El rubiales ( Akira ) tampoco estaba cerca. Las esperanzas escaseaban.

Meh.
¿Qué se le podía hacer más que ponerse cómodos y esperar el milagro? ¿No se supone que ocurrían con la misma probabilidad que las tragedias?

Un pensamiento lo reconfortó: en caso de morir, junto a su cadaver encontrarían a un enano más feo que pegarle a un padre, a una brocheta humana en postura de meditación, y a dos tipos demasiado amantes de las espadas como para ser plenamente heterosexuales. Menudo cuadro se armarían junto al albino nudista con caracoles en las pelotas.

«Que se jodan, yo voy a ser la estrella de esta última cena»

Aunó las pocas, poquísimas fuerzas que le quedaban para mover los brazos y colocarse una mano sobre la entrepierna mientras la otra se extendía a un costado, en una postura calcada al movimiento que realizó en uno de sus bailes. Y así, posando para la posteridad, esperó a que el aire se le agotara o el agua desapareciera. Lo que ocurriese primero.

Tenía una buena capacidad pulmonar así que, con la bocanada que llegó a dar antes de que el agua lo cubriera por completo, aguantaría más de lo que su dramático “Último movimiento” daba a entender. Que anticlimático.

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1618 - 100 = 1518
Energia: 1733 + 12 = 1745
Espiritu: 300 + 0 = 300


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 4) - por Enji - 04-04-2026, 08:19 AM

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