02-04-2026, 08:02 PM
No paraban. ¡NO PARABAN! Kong no se pone nervioso. Bueno, sí. Cuando las cuentas no salen tu eres el culpable y las matemáticas no fallan. Aquel calamar rojo… No una vez, si no dos veces me había apuntando con su dedo acusador y esta vez…
- UUUUUUUUUUUH Me cago las patas abajo. ¡QUÉ ASCO, POR FAVOR! - Grité aterrado cuando le vi disparar fluidos corporales de dudosa procedencia. Salí corriendo a toda velocidad dejando una estela azul mientras aún la frase resonaba en mi boca, sin terminar. Pasé al lado del crustáceo con una velocidad vertiginosa evitando la trayectoría de aquel asqueroso proyectil y seguí corriendo a su espalda tras superararle, por supuesto evitando mis tubos todo el rato, sabía que esos cachivaches llevaban bastante mal el contacto por su excesiva carga. Necesitaba equilibrar cuentas, estaba en desventaja,
Pensaba que mi teatralidad los acobardaría, que dos o tres disparos los sometería, pero esto era muy distinto. Necesitaba ponerle freno ya. Mis ojos se fijaron en la pelirroja y mi ceño se frunció.
Avancé con fuerza y velocidad y con mi mano libre, la que no llevaba el cuaderno, la agarré por la pierna levantando por los aires al intento de médico mientras me gritaba incongruencia. Sin dejar tiempo al respiro salté con fuerza, tanta que un sonoro pedo se escapó de mis peludas nalgas y salí disparado con un salto que sorteó toda la sala hasta que llegué al final, por dónde ellos habían entrado.
Con el agarre de la muchacha efectivo la estrellé con gran fuerza contra el muro, como si fuera un niño jugando con un muñeco y la reventé contra las paredes del final del laboratorio Kong.
La levanté bocabajo hacia mi cara y la miré
- Uh-uh Contigo voy a hacer otras co -
La sala se encendió con una luz azul intensa. El tubo de nuestras espaldas, el primero y el que había roto en primera instancia con mi primer disparo se descontroló sobrecargado. Primero chispeó tres veces. Después un rayo escapó de la apertura del disparó buscando cualquier cosa con la que tomar tierra, y lo más cercano a él era yo.
El rayo me traspasó fulminante y corrió por mi cuerpo al de la joven marine también dañandola. Cuando terminó su sacudida mi cuerpo chispeó dos veces completamente descargado.
Mi boca todavía abierta humeo las últimas palabras que se habían quedado en el proceso y mis pelos se crisparon. El dolor fue tal que no puede evitar soltar a la chica que cayó al suelo frente a mi completamente destrozada por el rayo y mis golpes.
Me sentía mareado y desconcentrado, el electro se había esfumado. Todo puede salir mal si te llamas Kong.
- UUUUUUUUUUUH Me cago las patas abajo. ¡QUÉ ASCO, POR FAVOR! - Grité aterrado cuando le vi disparar fluidos corporales de dudosa procedencia. Salí corriendo a toda velocidad dejando una estela azul mientras aún la frase resonaba en mi boca, sin terminar. Pasé al lado del crustáceo con una velocidad vertiginosa evitando la trayectoría de aquel asqueroso proyectil y seguí corriendo a su espalda tras superararle, por supuesto evitando mis tubos todo el rato, sabía que esos cachivaches llevaban bastante mal el contacto por su excesiva carga. Necesitaba equilibrar cuentas, estaba en desventaja,
Pensaba que mi teatralidad los acobardaría, que dos o tres disparos los sometería, pero esto era muy distinto. Necesitaba ponerle freno ya. Mis ojos se fijaron en la pelirroja y mi ceño se frunció.
Avancé con fuerza y velocidad y con mi mano libre, la que no llevaba el cuaderno, la agarré por la pierna levantando por los aires al intento de médico mientras me gritaba incongruencia. Sin dejar tiempo al respiro salté con fuerza, tanta que un sonoro pedo se escapó de mis peludas nalgas y salí disparado con un salto que sorteó toda la sala hasta que llegué al final, por dónde ellos habían entrado.
Con el agarre de la muchacha efectivo la estrellé con gran fuerza contra el muro, como si fuera un niño jugando con un muñeco y la reventé contra las paredes del final del laboratorio Kong.
La levanté bocabajo hacia mi cara y la miré
- Uh-uh Contigo voy a hacer otras co -
La sala se encendió con una luz azul intensa. El tubo de nuestras espaldas, el primero y el que había roto en primera instancia con mi primer disparo se descontroló sobrecargado. Primero chispeó tres veces. Después un rayo escapó de la apertura del disparó buscando cualquier cosa con la que tomar tierra, y lo más cercano a él era yo.
El rayo me traspasó fulminante y corrió por mi cuerpo al de la joven marine también dañandola. Cuando terminó su sacudida mi cuerpo chispeó dos veces completamente descargado.
Mi boca todavía abierta humeo las últimas palabras que se habían quedado en el proceso y mis pelos se crisparon. El dolor fue tal que no puede evitar soltar a la chica que cayó al suelo frente a mi completamente destrozada por el rayo y mis golpes.
Me sentía mareado y desconcentrado, el electro se había esfumado. Todo puede salir mal si te llamas Kong.
OFF
