[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 6)
#19
[personajeinvalido=3367] 
 

La madera crujió como tal ¿Había sorpresa? Probablemente, aunque si podía detenerme a pensar: La humedad alrededor debió darme una pista.  Barald ya se había lanzado hacia la derecha cuando la madera empezó a quejarse terriblemente en lo que solo podía definir como sufrimiento bajo sus pies. No fue un quiebre limpio ni dramático, no… fue ese crujido feo, traicionero, el tipo de sonido que te dice “te vas a caer” un segundo ante de que pase.
 
Claro que iba directo ahí.
 
Genial.
 
Si se moría Ryota me iba a obligar a pagar el funeral.
 

Solté el aire por la nariz, casi divertido ¿Cómo detenías una caída? La gravedad te bajaría al punto ¿Es que tan siquiera él podría divisar su final? Al final del día y con un enemigo al que no lograba seguirle el paso podía reconocer que mi peligro más grande no era aquello que nos atacaba: Era la implacable agua, siempre implacable. Reducido a esta putrefacción que le alcanzaba, tan miserable y terminaba por corroer la madera que rodeaba. Tanto que molestaba. Oh, amante azul mía ¿Mira en qué estado de encuentras ahora? Mantenerte lejos de mi desde que obtuve mi fuerza te ha puesto tan triste que ahora pareces más fea que la última que te vi, pero aún así, entre mi egoísmo estaba que ningún otro te tocara, menos cuando tendría que pagar las consecuencias de un error que no sería mío.
 
Mi brazos arcillosos como el resto de mi ser salió en seco hacia su trayectoria a 4 metros, clavando el movimiento en el punto exacto donde su salto lo dejaba vendido en el aire. Mis dedos se cerraron alrededor de su antebrazo con firmeza, cortándole el avance justo antes de que apoyara sobre la parte más inestable por no decir llena de agua y rota. —Si, claro… ahí era una idea brillante. No te puedes suicidar tan fácil, tenemos trabajo ¿me entiendes? — Tiré de él sin suavidad alguna, usando su propia inercia para sacarlo de la zona, arrastrándolo hacia donde la madera aún no había decidido traicionar a nadie. Ni un paso atrás, ni un ajuste: firme, a un lado de mí.
Chasqueé la lengua.
 
—De nada. —
 
El mundo alrededor era caos, mucho caos. Mi mundo siendo esa pequeña caja de agua que nos mantenía prisionero, aferrándonos a la suerte de que el suelo debajo de nuestros pies no encontrara el mismo destino que lo que teníamos al frente… pero ahora no se veía tan mal. Como si mi cuerpo se hubiera acostumbrado al ambiente hostil o como si todo miedo se hubiera disipado. Ahora quería reventar cabezas y salir al parque de diversiones. Ah y quitarme esta porquería del cuello ¿Quién dijo que era cómodo tener dos collares? No lo era, sobre todo el de esclavo. Esclavo de la gente bonita, tal vez. Nada más y sin collar.
 
Intenté obviar que el marine a mi lado curaba mis heridas en el brazo derecho, no sabía si podía ver mi rostro estupefacto ¿Un Marine ayudando a un pirata? ¿Era algún día especial del que me había enterado? Ante sus palabras solo pude toser, dando un par de parpadeos. Había tardado bastante en reaccionar, lo sabía y mis palabras eran tan banales que no le llegarían, no tan tarde —No me vendas al gobierno, chico bonito… gracias. — ¿Es que acaso eso último fue un estornudo que salió mal? Tan bajo que apenas pude escucharlo: El espadachín y yo teníamos problemas más graves. 
El cocodrilo que había caído sobre su propio peso, devastando a su alrededor casi a nuestros pies era un foco de alerta de debíamos prevenir con urgencia, pero si me acercaba demasiado… Podría estar arriesgándome.
 
[Imagen: imagen-2026-03-31-135756712.png]
 
Arriesgarme… ¿no había sido siempre así? ¿No eran, acaso, las manos caprichosas de la gloriosa dama fortuna las que me habían empujado hasta este punto? ¿Y quién era yo para llevarle la contraria? A ella, solo a ella. No… sabía mejor que eso. Mucho mejor que la maldita bestia semisumergida frente a mí.
 
Amante fortuna… no me sueltes ahora.
 
Déjame usar tus delicadas manos una vez más.
 
Con un dominio casi instintivo de mi propia naturaleza, y aprovechando el filo de aquella fruta del diablo, pegué la palma al muro en el mismo movimiento en que percibí su cercanía. No hubo pausa. Mi cuerpo cedió y se volvió arcilla, fundiéndose con la superficie en una transición limpia, sin ruptura, deslizándome por el propio escudo unos dos metros hacia adelante.
Lo justo.
Lo suficiente.
A esa distancia, revertí la transformación de arriba hacia abajo, solo hasta el torso, manteniéndome parcialmente en el muro de arcilla. Primero la cabeza emergió desde el muro, como si la arcilla me escupiera de vuelta al mundo. El material pesado se desprendió en placas densas alrededor de mi rostro hasta recuperar su forma, y mis cabellos volvieron a caer ligeros mientras mis ojos ya estaban fijos en el lagarto, cargados de desafío… de algo mucho más cercano a la venganza. Apenas mi boca terminó de formarse grité con fuerza.  —¡Esta es mi magnificencia! — El resto del movimiento no se detuvo. Mi brazo se reconstruyó en el mismo impulso, saliendo desde el muro en un puño descomunal, proyectado en línea directa la cara del cocodrilo, que se encontraba a cuatro metros de mi posición.
 
[Imagen: nAkaNw9.jpeg]
Parcialmente en la arcilla, al azotar aquel ´puñetazo de arcilla blanda de cinco metros de diámetro en la cara de este regresé a la forma elemental para volver a fusionarme con el muro y desaparecer de su vista, 

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 6) - por Tezca Norova - 01-04-2026, 03:18 AM

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