[personajeinvalido=3367]
El golpe fue inaudito, la punta de su arma chocó contra el techo con confianza, pero al no verla ceder a ella el moreno tampoco cedió, así que su impulso le valió lo suficiente como para darse de bruces contra el techo que era más duro de lo que creía. El lunarian masticó el dolor y de él salieron quejas en forma de monosílabos mientras más abajo se desarrollaba más ataques simultáneamente. Su vuelo cedió y cayó los catorce metros que lo separaban del suelo entre una clara confusión y una dolorosa desorientación parcial, pues su cabeza daba vueltas. Logró invertir fuerzas en sus alas para no estamparse con el suelo también y hacer de su caída algo más suave, pues sus pies se posaron en el suelo con una mayor tranquilidad. Todos se habían movido, aunque lo único que le interesaba al espadachín era ubicar al gyojin marine. Por eso, tras unos instantes de dolor, donde sentía que cualquiera de aquellos sería su último aliento, ubicó al muro de carne que parecía aun fresco.
El dolor era evidente, pero se negaba mentalmente a volver a caer preso de alguien y más aun a ser el experimento. Su cabeza y torso chillaban de dolor, pero si moría lo haría como quisiera y no como un sujeto de pruebas de un mono. Reclamó la fuerza que aun quedaban en sus piernas y saltó en una ligera diagonal hacia su derecha para emprender el vuelo al final de su salto y posicionarse tras el gyojin con forma de tortuga y cangrejo, a un par de metros de su espalda para usarla como una cobertura directa contra sus proyectiles. Allí cortó una de las dos plumas que aun llevaba en la mano, la convirtió en una pequeña semilla de color verde y se la llevó a la boca intentando recomponerse así, mientras era el espectador de una pantalla que se estaba poniendo demasiado roja ya y él solo podía quedarse impotente y frustrado mirando, que no viendo con claridad, los bombazos que le llegaban a él o al resto de sus compañeros temporales.
El golpe fue inaudito, la punta de su arma chocó contra el techo con confianza, pero al no verla ceder a ella el moreno tampoco cedió, así que su impulso le valió lo suficiente como para darse de bruces contra el techo que era más duro de lo que creía. El lunarian masticó el dolor y de él salieron quejas en forma de monosílabos mientras más abajo se desarrollaba más ataques simultáneamente. Su vuelo cedió y cayó los catorce metros que lo separaban del suelo entre una clara confusión y una dolorosa desorientación parcial, pues su cabeza daba vueltas. Logró invertir fuerzas en sus alas para no estamparse con el suelo también y hacer de su caída algo más suave, pues sus pies se posaron en el suelo con una mayor tranquilidad. Todos se habían movido, aunque lo único que le interesaba al espadachín era ubicar al gyojin marine. Por eso, tras unos instantes de dolor, donde sentía que cualquiera de aquellos sería su último aliento, ubicó al muro de carne que parecía aun fresco.
El dolor era evidente, pero se negaba mentalmente a volver a caer preso de alguien y más aun a ser el experimento. Su cabeza y torso chillaban de dolor, pero si moría lo haría como quisiera y no como un sujeto de pruebas de un mono. Reclamó la fuerza que aun quedaban en sus piernas y saltó en una ligera diagonal hacia su derecha para emprender el vuelo al final de su salto y posicionarse tras el gyojin con forma de tortuga y cangrejo, a un par de metros de su espalda para usarla como una cobertura directa contra sus proyectiles. Allí cortó una de las dos plumas que aun llevaba en la mano, la convirtió en una pequeña semilla de color verde y se la llevó a la boca intentando recomponerse así, mientras era el espectador de una pantalla que se estaba poniendo demasiado roja ya y él solo podía quedarse impotente y frustrado mirando, que no viendo con claridad, los bombazos que le llegaban a él o al resto de sus compañeros temporales.
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