30-03-2026, 10:00 AM
(Última modificación: 30-03-2026, 10:14 AM por Kong Jhonsson.)
Un impacto medido y perfecto. La grava salpicó y explotó por todas partes pero algo me olía a fallo en proceso. Aquel monstruo tortuga marine no había retrocedido ni un poco. El miedo se escapó de mi cuerpo en forma de una estruendosa ventosidad. Aquel ser se alejaba de mis cálculos, era un error matemático a parte de una aberración visual.
- Uh uh - el diablo. Estos me quieren joder a mi. ¡EL GRAN KONG! - dije nervioso mientras saltaba hacia atrás tres metros escorándome a la izquierda y abriendo el campo visual para mis tiros.
Todos avanzaban hacia mi, en vez de ponerse los grilletes, avanzaban hacia el gran Kong. Estaba destinado a ser el científico más grande de esta era y no iba a dejar que esta panda de especímenes circenses fueran capaces de parar mi meteórico ascenso para superar a mi archienemigo Dr. Omp.
El molusco sería el plato final, ahora tenía que acabar con... ¿Los otros tres? ¿Y esa sardina de dónde salía?
El morenito alado, presa del miedo intentó escapar contra el techo, pero su vuelo se estampó contra el material bien fijado que lo componía y rebotó de una manera bastante graciosa, sinceramente. Rebotando como un pajarraco estúpido contra el cristal de una venta.
Los rayos del electro chispearon sobre el aluminio de la hoja que ya había comprimido. Una de ellas cayó de rodillas. Mi manó lanzo la munición como la certeza matemática que era y la bola de aluminio surco el espacio pasando por el lado de la cosa esa que se hacía llamar marine pero parecía más un monstruo que cualquier otra cosa.
La pelota impactó sobre ella sin que pudieran hacer nada para evitarlo o si pudieran ver llegar el potente tiro. El golpe estalló en su cráneo soltando un chispazo que electrocutó todo su cuerpo y se vio como unas pequeñas culebras azules con cuerpos rectos y zigzagueantes que recorrieron todas sus células mordiéndola.
No iba a negar que empezaba a tener miedo. Pero con la velocidad que mis capacidades neonatas me brindaban aproveché para arrancar otra hoja. Tenía que esperar a que el bogavante se quedara solo, y ahí le daría dos opciones, convertirse en mi cena con un arrocito o ser mi nuevo sujeto de pruebas personal.
- Tú... - Grité - Tú serás un gran sujeto para probar el Kong ZERO Kola Kong - le grité al gambón vacilón - primero deja que duerma a tus amigos, después haremos un trato ¡BESTIA DE CIRCO! - Dije mientras le observaba.
El moreno se estaba matando solo, después caería la muchacha, luego la pescadilla y para el final... Paella.
- Uh uh - el diablo. Estos me quieren joder a mi. ¡EL GRAN KONG! - dije nervioso mientras saltaba hacia atrás tres metros escorándome a la izquierda y abriendo el campo visual para mis tiros.
Todos avanzaban hacia mi, en vez de ponerse los grilletes, avanzaban hacia el gran Kong. Estaba destinado a ser el científico más grande de esta era y no iba a dejar que esta panda de especímenes circenses fueran capaces de parar mi meteórico ascenso para superar a mi archienemigo Dr. Omp.
El molusco sería el plato final, ahora tenía que acabar con... ¿Los otros tres? ¿Y esa sardina de dónde salía?
El morenito alado, presa del miedo intentó escapar contra el techo, pero su vuelo se estampó contra el material bien fijado que lo componía y rebotó de una manera bastante graciosa, sinceramente. Rebotando como un pajarraco estúpido contra el cristal de una venta.
Los rayos del electro chispearon sobre el aluminio de la hoja que ya había comprimido. Una de ellas cayó de rodillas. Mi manó lanzo la munición como la certeza matemática que era y la bola de aluminio surco el espacio pasando por el lado de la cosa esa que se hacía llamar marine pero parecía más un monstruo que cualquier otra cosa.
La pelota impactó sobre ella sin que pudieran hacer nada para evitarlo o si pudieran ver llegar el potente tiro. El golpe estalló en su cráneo soltando un chispazo que electrocutó todo su cuerpo y se vio como unas pequeñas culebras azules con cuerpos rectos y zigzagueantes que recorrieron todas sus células mordiéndola.
No iba a negar que empezaba a tener miedo. Pero con la velocidad que mis capacidades neonatas me brindaban aproveché para arrancar otra hoja. Tenía que esperar a que el bogavante se quedara solo, y ahí le daría dos opciones, convertirse en mi cena con un arrocito o ser mi nuevo sujeto de pruebas personal.
- Tú... - Grité - Tú serás un gran sujeto para probar el Kong ZERO Kola Kong - le grité al gambón vacilón - primero deja que duerma a tus amigos, después haremos un trato ¡BESTIA DE CIRCO! - Dije mientras le observaba.
El moreno se estaba matando solo, después caería la muchacha, luego la pescadilla y para el final... Paella.
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