[Presente Absoluto- Aventura T2] Los susurros en el arrozal
#9
La caverna quedó en un silencio repentino. El humo de la antorcha que yacía en el suelo estiraba las sombras contra las paredes rugosas de la cueva, dándole a la escena un aire casi irreal. Luna, se mantenía erguida, con la daga firmemente apretada y la mirada fija en los hombres que acababa de derrotar con una velocidad pasmosa.

El rudo líder, el hombre de barba afilada que había intentado atacaarla el primeroo, estaba ahora tirado sobre el suelo de piedra, quejándose sordamente mientras se sujetaba el costado. Al intentar moverse, un objeto metálico se deslizó de su cinturón, tintineando contra la roca húmeda antes de quedar quieto bajo un rayo de luz. Era una llave dorada, que brillaba con un fulgor sospechoso en la oscuridad, y de su anilla colgaba una pequeña etiqueta de madera que, a pesar de estar algo manchada de barro, mostraba claramente unas letras toscamente talladas: "JAULA nº 1". La llave parecía demasiado valiosa para pertenecer a unos simples campesinos asustados, y la palabra inscrita en la etiqueta no presagiaba nada bueno.

Cerca de él, el tercer rufián, el más corpulento, estaba de rodillas, con su espada tirada a varios metros de distancia, mirando sus manos vacías con una mezcla de sorpresa y miedo, asombrado por la facilidad con la que la joven gata lo había desarmado tras esquivar sus ataques como si estuviera bailando.

Fue el segundo hombre, el más joven de los tres, quien rompió el tenso silencio. Aquel al que Luna le había cortado la bota para que tropezara, se había quitado el sombrero deshilachado y, ignorando el dolor de su tropiezo, se había arrodillado completamente, agachando la cabeza hasta casi tocar el suelo húmedo de la cueva en un gesto de total rendición.

—¡Por favor, por favor, ten piedad! ¡No nos hagas más daño, te lo ruego! —exclamó el joven, con las manos juntas frente a su rostro en señal de ruego.— No somos más que pobres diablos, no sabíamos contra qué nos enfrentábamos. A mí... a mí solo me pagaban por vigilar esta entrada. Me prometieron un buen dinero, más del que podría ganar en diez cosechas en los arrozales. Dijeron que solo tenía que asegurarme de que nadie ajeno a la isla se acercara a este templo olvidado y a la cueva. ¡Te lo juro por mi vida, yo no quería hacer daño a nadie! Pero... pero el Jefe... él es muy malo. Si no hacíamos lo que nos decía, si no ayudábamos a los otros a mantener el secreto, nos amenazó con hacernos daño a nosotros y a nuestras familias.

El joven levantó una mano temblorosa, señalando hacia la oscuridad que se abría más allá de ellos, donde el camino de la cueva se adentraba en las profundidades de la montaña central.

—Si... si de verdad estás buscando a esas chicas...entonces debes seguir adentrándote en la caverna. El Jefe suele pasar la mayor parte del tiempo allí abajo, supervisando... supervisando sus asuntos. Él lo sabe todo lo que pasa aquí, nada se mueve sin su consentimiento.


Hizo una pausa dramática, mirando a Luna a los ojos.

—Pero ten cuidado, Marine. El Jefe no es como nosotros. Él no tiene piedad ni miedo. Es fuerte y poderoso. Te he dicho la verdad, todo lo que sé, a cambio de tu perdón. Pero lo que encontrarás allí abajo será un desafío para ti, eso seguro.

El joven volvió a agachar la cabeza, esperando la reacción de la joven Mink.

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]


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RE: [Presente Absoluto- Aventura T2] Los susurros en el arrozal - por Kibai - 27-03-2026, 11:41 PM

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