26-03-2026, 10:37 PM
Decidí entrar en aquella cueva confiando en mi instinto, pero para sorpresa mía todo aquello no era más que una trampa hecha por unos rufianes que me habían tendido. A pesar de mis buenos sentidos, no pude evitar aquel enorme tronco golpeándome en el costado. El golpe me dejó por un momento sin respiración, lo que me hizo percatarme de que me habían pillado en aquel lugar.
-¡Ah! Malditos, eso me ha dolido mucho- dije mientras soltaba un par de lágrimas por tremendo golpe. Eran unas lágrimas de rabia, ¡porque estaba súper enfadada! -¿Qué habéis hecho con las chicas, malditos?-
-¡Soy un soldado de la Marina y mi misión es atraparos, malhechores!- les grité con todas mis fuerzas.
Eran tres hombres feos y con cara de malos, pero no sabían que yo soy una mink gata negra y que soy súper rápida. Apreté con fuerza mi daga y, aunque me dolía el costado, me puse en posición de ataque.
El primero vino corriendo hacia mí con un palo enorme. Yo di un salto mortal hacia atrás, ¡parecía que estaba volando! En el aire hice un giro súper guay y, antes de que él pudiera reaccionar, caí detrás de él. ¡ZAS! Con un movimiento rápido de mi daga lo dejé en el suelo. ¡Uno menos! Luego, los otros dos se pusieron nerviosos. Uno intentó agarrarme, pero yo soy como el agua. Me deslicé por debajo de sus piernas y le hice un corte en la bota con mi daga para que se tropezara. Mientras se caía, usé su espalda como trampolín y salté hacia el tercer rufián, que era el más grande. Él sacó una espada, pero yo era mucho más ágil. Esquivé todos sus ataques moviendo mi cintura de un lado a otro (¡parecía que estaba bailando!). Cuando se cansó, aproveché el momento: le di un zarpazo y luego usé mi daga para desarmarlo. ¡Los tres acabaron derrotados y llorando como bebés!
-¡Ah! Malditos, eso me ha dolido mucho- dije mientras soltaba un par de lágrimas por tremendo golpe. Eran unas lágrimas de rabia, ¡porque estaba súper enfadada! -¿Qué habéis hecho con las chicas, malditos?-
-¡Soy un soldado de la Marina y mi misión es atraparos, malhechores!- les grité con todas mis fuerzas.
Eran tres hombres feos y con cara de malos, pero no sabían que yo soy una mink gata negra y que soy súper rápida. Apreté con fuerza mi daga y, aunque me dolía el costado, me puse en posición de ataque.
El primero vino corriendo hacia mí con un palo enorme. Yo di un salto mortal hacia atrás, ¡parecía que estaba volando! En el aire hice un giro súper guay y, antes de que él pudiera reaccionar, caí detrás de él. ¡ZAS! Con un movimiento rápido de mi daga lo dejé en el suelo. ¡Uno menos! Luego, los otros dos se pusieron nerviosos. Uno intentó agarrarme, pero yo soy como el agua. Me deslicé por debajo de sus piernas y le hice un corte en la bota con mi daga para que se tropezara. Mientras se caía, usé su espalda como trampolín y salté hacia el tercer rufián, que era el más grande. Él sacó una espada, pero yo era mucho más ágil. Esquivé todos sus ataques moviendo mi cintura de un lado a otro (¡parecía que estaba bailando!). Cuando se cansó, aproveché el momento: le di un zarpazo y luego usé mi daga para desarmarlo. ¡Los tres acabaron derrotados y llorando como bebés!
Resumen
Fruta
