[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 2)
#10
Fue la gyojin quien se acercó para mirar mi collar, y mentiría si dijera que no tuve que hacer uso de mi voluntad para no colocar una mano sobre la empuñadura de la katana debido al sentimiento de miedo e inseguridad. De Kazan tenía una referencia, de la pelirroja había notado preocupación por el resto, pero de ella no sabía aún nada. Sin embargo, actuó de manera pacífica cuando dejé que se acercara para ver mi número, apartando ligeramente mi cabello para que pudiera ver mejor. 707. No sabía si significaría algo, pero mejor tenerlo en mente por si acaso…



Espera, ¿ese número le recuerda muchas cosas? Mis orejas se irguen por el interés, pensando que quizás habría algún tipo de relación entre sus recuerdos y nuestra situación, pero finalmente parece no ser el caso.


―Ah, ¿sí? ―inquiero sin estar realmente segura de sus palabras.


No era imposible que una pirata tuviera un casino (no uno ilegal, especialmente), pero ningún casino que se preciara se permitiría que alguien ganara tanto dinero como para tener que cerrar. Entonces, un pensamiento fugaz: ¿me habrá mentido con el número también? Por supuesto, no tengo forma de comprobarlo, y sólo puedo rezar para que el dato no sea verdaderamente importante como para que sea necesario averiguarlo…


―Bueno, espero que nos dé suerte a nosotros también entonces… ―comento para hacer ver que me creo su comentario. Ahora mismo, lo mejor es llevarse bien…


No mucho después, me encuentro me encuentro inspeccionando la puerta… hasta que el movimiento de abrirse suena casi como un golpe.
Por puro instinto salto hacia atrás, con el corazón latiéndome a mil por hora al tiempo que desenvaino la katana, apuntando a lo que sea que haya fuera mientras la hoja tiembla entre mis manos como si fuera de papel. Un viento níveo atraviesa la entrada. Frío. ¡¿Por qué frío?! ¡Siempre frío!


Conforme avanzo (porque pocas opciones son peores que quedarnos donde estamos y morir de inanición), dejo de poder distinguir si el temblor de mis músculos se deben a la temperatura o al terror.


Mis botas pisan una fina capa de nieve en polvo al tiempo que mi mirada barre de inmediato la estancia: paredes oscuras con desiguales destellos debido al hielo y banderas en el techo colgando como… ¿trofeos? Una columna a nuestra izquierda y otra a nuestra derecha; una plataforma al final. El gélido aire que nos envuelve no tiene una fuente, sino cuatro: unos enormes ventiladores en cada una de las cuatro esquinas superiores de la estancia.


Antes de darme cuenta, los inmensos pasos de Kazan lo hacen situarse ante nosotras, y no puedo evitar preguntarme si sería un gesto de protagonismo o protección. El ruido de la puerta vuelve a sobresaltarme, esta vez tras nosotros, y a duras penas puedo evitar mirar hacia atrás debido al miedo, pero sé que no debo hacerlo. Nuestra siguiente amenaza debe de estar aquí, en alguna parte… Esas marcas de garras en el hielo no se hacen solas, después de todo…


Una risa, ¡¿en el techo?! Mis pupilas buscan la fuente de inmediato, mientras el hecho de que nos llame “presas” acelera la carrera de mi corazón un poco más. Una bandera blanca se desprende y cae ondeando hacia el suelo. Sin dejar de tenerla delante, no me olvido de mirar alrededor, por temor a que sea una distracción y en realidad pretenda atacarnos desde otro lado, pero finalmente resulta no ser el caso.


«¡¿Qué es eso?! ¡¿Y cómo ha salido de ahí?!».



Horrorizada, observo cómo una criatura en aparente descomposición se alza ante nosotros, hablando, viva.


Mi instinto de supervivencia me insta a pensar de inmediato cómo salir de esa, pero Kazan es aún más rápido.


―Subid. Ahora. Sin preguntas.


Mi movimiento es instantáneo y, tras envainar, comienzo a trepar por su espalda ipso facto.


―Carlos ―llamo a mi Den Den Mushi por su nombre, el cuál conoce, mientras escalo las telas de la ropa. Rezo para que pueda oírme desde el bolsillo de mi chaqueta―. Intenta contactar otra vez con cualquiera de nuestros compañeros… ―Vaho salía de mi boca con cada palabra, mientras yo ascendía trabajosamente debido al temblor de mis músculos―. Aquí Carlos ―me presenté por el nombre de la criatura. Hasta entonces no había dado mi nombre por una razón, y no empezaría a hacerlo ahora; menos aún delante del tipo que parece un muerto. Ya alcanzo casi la mitad de la espalda del gigante azul―. Estamos en una sala helada… Somos cuatro… contra un gyojin marine muy, muy feo… ¿Me oís? ―No sé si el mensaje llegará esta vez, pero como hemos cambiado de sala, merece la pena probar…


Al casi alcanzar los hombros, el temblor de los músculos hizo que casi me resbalara, pero la adrenalina me hace lograr mantenerme clavando mis garras en la tela… «¡¿Garras?!».


Un único instante es lo que tardo en comprender lo que ocurre cuando me veo el brazo negro hasta el codo y una fina película de pelaje en mi piel. ¡Es una transformación híbrida! Si hay un momento perfecto para descubrir esto, sin duda es este.


Mientras el gigante habla, yo sigo por su cuerpo a mis compañeras, percatándome del nuevo tamaño del mío y detestando con todo mi ser a la criatura que ha sugerido matarnos entre nosotros para concedernos un “honor” que más suena a condena. Por suerte, nadie comete la imprudencia de confiar en sus palabras y seguimos moviéndonos unidos.


Mientras la medusa y yo corríamos por el brazo como si fuera una pasarela, la música de Miyori nos da fuerzas a nuestras espaldas. Melly es más rápida que yo y lanza un poderosísimo ataque al ventilador, no sin decir antes una frase que me aseguraría de recordar, pues podría significar que era realmente peligrosa. Y, teniendo en cuenta su fuerza, sin duda lo era.


Aun así, ahora es mi aliada, y pienso protegerla. Conforme desenvaino, doy aviso.


―¡Agáchate, chica azul!


Debido a mi nuevo tamaño, no es que tuviera que hacerlo mucho, pues ella tampoco es muy alta, pero decidí advertir por si acaso. Solamente cuando estoy segura de no darle alcance con mi ataque, salto hacia delante para ejecutar el mío con un giro circular. El frío (¿o el miedo?) me hacen no poder moverme con toda la destreza de la que siento que soy capaz, ¡pero con suerte, acabar con dos ventiladores podría ayudarnos con ese problema!



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[Imagen: bskx3zy.jpeg]


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 2) - por Nyra Kuroshiro - 26-03-2026, 12:45 AM

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