[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 5)
#9
[personajeinvalido=3367]

El constante tamborileo de su corazón seguía ahí, sentía sus oídos como si alguien los estuviera pulsando desde dentro de su cráneo cada segundo. En sus manos sentía el frío metal que adornaba su cuello como al de un esclavo más, y eso lo tenía intranquilo. Resguardaba su espalda contra la pared, al menos así vendría venir la muerte de frente si ese fuese el caso.

Las otras tres personas también comenzaban a despertar de su abrupto letargo, quizás obligado como él, y poco a poco se ponían en pie, a cada uno más grande que el anterior. Por un momento eso evadió su mente por un instante, pensando que él se creía grande por lo general pero tenía poco que hacer contra los gyojins o la mujer. La primera fue la gyojin de tonos amarillentos que, tras observar su cola, podría asumir que era como un tiburón o algo parecido. El moreno se quedó mirándola por un segundo tras presentarse, al menos sabía de que se trataban aquellos collares, por lo que podía empatizar mejor con la situación.

El segundo y la tercera, fueron el gyojin con aspecto de cangrejo con sus tonos rojizos apenas distinguibles en la oscuridad, y la mujer, de un físico portentoso, que apenas cabía en la habitación. El primero se presentó y presentó con ello a la segunda de forma indirecta. En este caso dos marines, lo que hacía que el lunarian se sumiese más en la incertidumbre. - ¿Qué hacen dos marines capturados y con un collar? - Pensó, podía entender que él mismo y la otra gyojin fuesen apresados. ¿Pero marines? Estaba seguro que alguien los echaría en falta si desaparecieran así como así.

Juan se acercó a la puerta seguido de Sigrid, casi como si aquello fuese el pan de cada día, casi sin temor. Quizás estaban actuando, quizás tenían que seguir jugando a su papel de soldados si es que tenía civiles delante, aunque el lunarian ya llevaba unas cuantas bajas confirmadas por el acero de su hoja. Cerró los ojos por un instante, intentando calmar parte de aquel nerviosismo que sentía potenciado por un haki ajeno. Forzó a sus pulmones a seguir el ritmo usual y, aunque fue imposible tal hecho, si que logró rebajar el número de veces que respiraba.

El espadachín apoyó la palma de su mano contra la pared que tenía detrás y se ayudó para levantarse arrastrando su espalda y alas conforme se erguía. Su cuello pesaba, estaba entumecido probablemente por haber estado en la misma posición un tiempo al igual que sus manos y pies, los cuales chasquearon en cuanto devolvió la carga de su peso hacia ellos. No dijo nada, no se presentó, solo los observaba, desconfiado. Esta situación era lo suficiente surrealista como para mantenerse alerta.

Intentó abrir sus alas al sentir su corazón menos crispado, aunque aun latente por un terror que no podía ver, solo sentir. Sus alas le hicieron caso y se estiraron, e incluso vibraron como cuando uno se desperezaba al despertarse.

El chasqueo de la puerta hizo presencia y eso erizó los sentidos de nuevo por un instante, aunque intentaba imitar la resolución que los demás pretendían.

No sabía quienes eran, si sus nombres, pero no los conocía así que el hecho de que un par de marines se ofreciesen como un muro de carne frente a la puerta no le parecía una mala opción, quizá aquello pudiese servir como carnada para aprovechar e intentar escapar con su hoja por delante. Dio dos pasos hasta colocarse detrás de la mole roja. La repentina luz molestaba, así que alzó la palma sobre sus ojos para intentar ver algo hasta que sus ojos se desacostumbrasen a la penumbra de su habitación de hotel.

Al fondo de la sala, una voz que se pronunciaba al ver a los cuatro individuos a las puertas de su lujosa habitación. El lunarian no tardó en ver por encima de la mole roja y ver a otra gran figura, que desde la distancia no podía asegurar que fuese más grande que ellos, pero desde luego parecía corpulento. - Genial, un chimpancé. Por eso huele a cerrado - Disparó al aire como si nada, en su voz apenas había una fluctuación que daba evidencia de su real nerviosismo. Sus ojos se pasearon por la sala con una torpe rapidez. Parecía una sala de estudio. Mesas, estanterías adornadas de libros, tubos que había repartidos por todas partes, recipientes de cristal con a saber qué cosa dentro y, después de salir por el umbral de la puerta descubriría que a su derecha había una habitación más a la que después el gran mono llamaría ''sala de seguridad''. Pero lo que captó su atención sin duda fue los resto de sangre y excremento frente a la puerta. Miró hacia las paredes y suelo, parecía hormigón. Luego miró al techo, solo necesitaba saber el hecho de cuanto espacio tenía para maniobrar si es que se veía obligado.

El mono hablaba, como dueño de aquel lugar, alguien que hacía experimentos con otro, algo a lo que sin duda no quería someterse, como mismo hacían ver el resto de sus acompañantes. Parece que la confrontación era inevitable y bastante justificada, el lunarian haría lo necesario para salir de allí y reencontrarse con Cill y Miyori. ¿Les habría pasado lo mismo? La espalda del gran molusco frente al moreno estaba metamorfoseando y aquel caparazón de cangrejo pasaría a parecer más el de una tortuga, su tamaño incrementaría considerablemente, ya le sacaría perfectamente más de un metro de diferencia en altura.

Nervioso llevó su diestra hacia la empuñadura de su katana mientras que con la izquierda arrancaría un par de plumas de sus alas, cinco o seis quizás que guardaría en su bolsillo izquierdo de la camisa a excepción de una. Desenvainó su arma con lentitud, con la escasa seguridad que le daba tener un muro de carne delante, y llevó la pluma hasta el filo haciendo un ligero corte en la parte central de la pluma con disimulo. Al igual que había hecho Juan, la pluma se transformaría en un plátano. Había tenido la peor idea que podía tener, provocarlo. Igual eso ayudaría a que perdiese los papeles y el muro de carne podía hacer su función.

Sus alas batieron el suelo una vez cruzado el umbral de la puerta, justo antes de llegar hasta al charco, y alzó el vuelo, intentando mantenerse tras la silueta de Juan. Le daba igual que aquella mujer se quisiese interponer como otra defensa, el veía más solida la figura de un cangrejo transformado en tortuga gigante, por lo que se deslizaría a un lado de su figura e iría por delante de esta. Se asomó por un lado de la figura de este y le lanzó el plátano que había creado, no para golpearlo, solo era necesario que lo viera, con eso igual podía remover algo. El plátano circuló el aire, quizás dos o tres metros antes de caer al suelo o sobre una mesa. - Ya lo has oído. Toma, para que esperes sentado - Intentó forzar una sonrisa picarona, pero el sudor frío sobre su frente y lo torcido que estaban sus labios evidenciaban que estaba bajo la influencia de algo que lo asustaba. Con ello avanzó dos metros tras la gran mole tortuga hasta algún punto, esperando un hueco o una apertura, ya sea para huir o para meter una puñalada trapera. Su instinto de supervivencia chillaba.

cositas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1122 + 0 = 1122
Energia: 926 - 16 = 910
Espiritu: 141 + 0 = 141


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 5) - por Alek - 24-03-2026, 11:58 PM

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