[personajeinvalido=3367]
El estallido de intensidad, imposible que no me vea superado o abrumado. Es abrumador, su silueta, no me lo guardé, pero creo haber visto a un tipo con capucha. Que lo enfrentaba, no era juego, pues dentro de mi letargo me encuentra en lo que fue una tortura. El tener que estar nuevamente en ese barco, correr de él y sentirme derrumbado, saltar contra él alzando mis alas y haciendo un grito de guerra mientras vuelo en su contra, solo para verme desmayado y derrumbado. Impreciso, en cada uno de los encuentros terminaba siempre de la misma manera, desmayado, ahogado. Pesadilla que se repite una y otra y otra vez, en un bucle interminable. Siento el sudor en mi cuello, ese sofoco, el frío, el golpe, caer tantas veces, que mi cuerpo se siente como si estuviera recibiendo descarga tras descarga.
—NO. YA BASTA — Mi despertar es de golpe, con una voz fuerte, mi corazón palpitando como un tamb en redoble, mis oídos aún pitan por la adrenalina. Demonios, dónde estoy, una mirada abierta, miré a mi alrededor, no es el barco, al menos, no la cubierta. mis manos aprietan en nudillos, estoy ciego por la oscuridad al momento y poco a poco mis ojos se aclimatan. Toda la oscuridad comienza a tomar forma mientras mi respiración es acelerada y fácilmente audible en una habitación tan pequeña. Desacelerar mi agitación inmediatamente, mi mano tiembla aunque soporta mi peso, es involuntario. Mi cabeza está en blanco por un instante y luego pienso. —Asherah — Se me escapa cómo susurró. ¿Y si ella también está atrapada? Yo no soy su salvador ni mucho más, pero me gustaría velar que esté bien. Debo salir de aquí.Entonces una voz rompe mi tren de pensamientos apresurados sin darme cuenta es mi nombre. ¿Es ella? ¿Está aquí? Volteo a ver de dónde viene la voz, por mero instinto. ¿Es Ryota? ¿Y cómo llegaste aquí también? Mi mirada perdida. No lo piensa demasiado pero agradece tener una cara conocida, una que no busca sacarle los órganos por deberle dinero. Siempre tan relajado, siempre tan tranquilo, sus palabras son refrescantes y me hace sonreír, sin mostrar los dientes. Creo que aún me abruma esa sensación escalofriante y eso que nunca he sido de los que se acobardan ante el peligro. Aclaro mi garganta para hablar sin que mi tono de voz refleje cómo me siento realmente. — Que bueno verte. Que mal que es así y no con una buena cerveza.—. Le perdí la vista desde el festival, es una lastima que no hubiera viajado con él.
Mis alas se extendieron y me ayudaron a acomodarme un poco, las piernas me tiemblan, como una animal al ver la luz. Nunca me había congelado de esta manera. Suspiré. —¿No saben cuanto tiempo tenemos aquí?— Igual y ellos tienen muchos días que despertaron y yo aquí atrapado por dias en pesadillas. Mi vista, ya adaptada, vio que Ryota tenía algo en el cuello y en ello otra voz se hizo presente al tocar el dilema de la puerta. A ella también la conozco. Seraphine, se presentó de nuevo, que agradable volverla a ver. Ella también tiene algo en el cuello y es realmente preocupante. Mi mano fue a mi cuello y encontró que había algo allí tambien. Maldición, lo palpé lo minimo, recosté mi mano en el suelo de nuevo. — Quizá entre todos podamos hacer el esfuerzo de salir, pero ¿Quien sabe lo que hay allí afuera? Lo mejor es esperar, además está esta cosa.— Ryota es mejor explicando, está excelente, que él tome la batuta, de igual forma, es tiene madera de capitán.
—Mi nombre es Heras. — Desvié mi vista hacia el otro lado ya que hacia un lado estaba Seraphine entonces del otro lado habría alguien tambien, o quien sabe donde. Claro que con la vista escaneé la habitación, si a la vista no me engañaba había otra manera de escapar podríamos aprovecharla. Si alguno pudiera salir podría buscar ayuda para los otros. ¿Verdad?
Lo mejor sería reservar fuerzas y con la misma busqué sentar en el suelo y acomodar mi cabello que siempre he preferido llevar en una cola alta. La habitación es pequeña, pero lo suficiente para retenernos a todos, entonces de seguro estamos con gente que ha movido gente de todos los tamaños.¿Será que los demás como el tipo grandote azul fueron capturados? Me gustaría mucho saber de la alada como es que ella terminó aquí también. Por último la compañera que queda quien parece no presentarse dijo algo importante al toque.
— No hay que alterarse, solo esperemos un poco antes de hacer cualquier cosa.— Igual eso no puede hacerla decidir el calmarse o no calmarse.
El estallido de intensidad, imposible que no me vea superado o abrumado. Es abrumador, su silueta, no me lo guardé, pero creo haber visto a un tipo con capucha. Que lo enfrentaba, no era juego, pues dentro de mi letargo me encuentra en lo que fue una tortura. El tener que estar nuevamente en ese barco, correr de él y sentirme derrumbado, saltar contra él alzando mis alas y haciendo un grito de guerra mientras vuelo en su contra, solo para verme desmayado y derrumbado. Impreciso, en cada uno de los encuentros terminaba siempre de la misma manera, desmayado, ahogado. Pesadilla que se repite una y otra y otra vez, en un bucle interminable. Siento el sudor en mi cuello, ese sofoco, el frío, el golpe, caer tantas veces, que mi cuerpo se siente como si estuviera recibiendo descarga tras descarga.
—NO. YA BASTA — Mi despertar es de golpe, con una voz fuerte, mi corazón palpitando como un tamb en redoble, mis oídos aún pitan por la adrenalina. Demonios, dónde estoy, una mirada abierta, miré a mi alrededor, no es el barco, al menos, no la cubierta. mis manos aprietan en nudillos, estoy ciego por la oscuridad al momento y poco a poco mis ojos se aclimatan. Toda la oscuridad comienza a tomar forma mientras mi respiración es acelerada y fácilmente audible en una habitación tan pequeña. Desacelerar mi agitación inmediatamente, mi mano tiembla aunque soporta mi peso, es involuntario. Mi cabeza está en blanco por un instante y luego pienso. —Asherah — Se me escapa cómo susurró. ¿Y si ella también está atrapada? Yo no soy su salvador ni mucho más, pero me gustaría velar que esté bien. Debo salir de aquí.Entonces una voz rompe mi tren de pensamientos apresurados sin darme cuenta es mi nombre. ¿Es ella? ¿Está aquí? Volteo a ver de dónde viene la voz, por mero instinto. ¿Es Ryota? ¿Y cómo llegaste aquí también? Mi mirada perdida. No lo piensa demasiado pero agradece tener una cara conocida, una que no busca sacarle los órganos por deberle dinero. Siempre tan relajado, siempre tan tranquilo, sus palabras son refrescantes y me hace sonreír, sin mostrar los dientes. Creo que aún me abruma esa sensación escalofriante y eso que nunca he sido de los que se acobardan ante el peligro. Aclaro mi garganta para hablar sin que mi tono de voz refleje cómo me siento realmente. — Que bueno verte. Que mal que es así y no con una buena cerveza.—. Le perdí la vista desde el festival, es una lastima que no hubiera viajado con él.
Mis alas se extendieron y me ayudaron a acomodarme un poco, las piernas me tiemblan, como una animal al ver la luz. Nunca me había congelado de esta manera. Suspiré. —¿No saben cuanto tiempo tenemos aquí?— Igual y ellos tienen muchos días que despertaron y yo aquí atrapado por dias en pesadillas. Mi vista, ya adaptada, vio que Ryota tenía algo en el cuello y en ello otra voz se hizo presente al tocar el dilema de la puerta. A ella también la conozco. Seraphine, se presentó de nuevo, que agradable volverla a ver. Ella también tiene algo en el cuello y es realmente preocupante. Mi mano fue a mi cuello y encontró que había algo allí tambien. Maldición, lo palpé lo minimo, recosté mi mano en el suelo de nuevo. — Quizá entre todos podamos hacer el esfuerzo de salir, pero ¿Quien sabe lo que hay allí afuera? Lo mejor es esperar, además está esta cosa.— Ryota es mejor explicando, está excelente, que él tome la batuta, de igual forma, es tiene madera de capitán.
—Mi nombre es Heras. — Desvié mi vista hacia el otro lado ya que hacia un lado estaba Seraphine entonces del otro lado habría alguien tambien, o quien sabe donde. Claro que con la vista escaneé la habitación, si a la vista no me engañaba había otra manera de escapar podríamos aprovecharla. Si alguno pudiera salir podría buscar ayuda para los otros. ¿Verdad?
Lo mejor sería reservar fuerzas y con la misma busqué sentar en el suelo y acomodar mi cabello que siempre he preferido llevar en una cola alta. La habitación es pequeña, pero lo suficiente para retenernos a todos, entonces de seguro estamos con gente que ha movido gente de todos los tamaños.¿Será que los demás como el tipo grandote azul fueron capturados? Me gustaría mucho saber de la alada como es que ella terminó aquí también. Por último la compañera que queda quien parece no presentarse dijo algo importante al toque.
— No hay que alterarse, solo esperemos un poco antes de hacer cualquier cosa.— Igual eso no puede hacerla decidir el calmarse o no calmarse.
Llegaron los 3 dueños con el gallo
